Skip to main content
Blogs de autor

Taxis sin chándal

Por 29 de octubre de 2012 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

Joana Bonet

Cuando subimos a un taxi, no siempre advertimos quién lo conduce. Apresurados, pegados al teléfono, perdidos en un lugar extraño, hemos aprendido a levantar un muro invisible para aislarnos desde el asiento de atrás aunque no siempre lo consigamos. Tan sólo una idea prevalece: llegar a destino con rapidez y eficacia. De sobra sabemos que en las sociedades hipermodernas se fracturó la línea del tiempo. Alteramos pequeños rituales que se nos atragantan, ponemos el piloto automático para cumplir con actos más triviales y ocupamos un lugar en la vida que oscila entre lo inmutable y lo inestable. Cuando el día se desparrama, la mañana presta aún a desplegar sus alfombras, y una cadena de abruptos ensucia su blanca hoja, el ademán de alzar la mano para parar un taxi resulta una promesa de alivio. Tomar asiento, aunque este permanezca aún caliente y con el perfume o el hedor del anterior viajero, cerrar la puerta y dar la dirección se ha convertido en un gesto universal que cuenta con una variada gama de grises. Porque hay taxistas que te hacen parecer un intruso y otros que te reciben como a un invitado; quienes te revientan los tímpanos con la radio y los que conservan su pequeño habitáculo a la temperatura de un congelador.
No hay historia urbana sin un taxi. El cine ha dado buena cuenta de ello con psicólogos de andar por casa como los de Almodóvar, justicieros como De Niro en Taxi Driver, costumbristas como los de las comedias all’italiana o excéntricos como el de Jo, ¡qué noche!. Y aunque el periodista Paul Johnson sostuviera que nunca debía citarse a los profesionales del volante en una columna, “al menos en cuestiones políticas”, cada día millones de personas en todo el mundo utilizan a uno de ellos como interlocutor para obtener información. De todo tipo. En cualquier ciudad del mapa, los taxis son un índice para medir su nivel de progreso y civismo. Una tarjeta de visita, una conversación sorprendente, un suceso lamentable.
Hoy, cuando lo público decrece, el taxi representa un interespacio a medio camino entre lo común y lo privado. Esto es lo que ha debido valorar el Ayuntamiento de Madrid al ultimar un proyecto de nueva ordenanza en la que se prohíbe que los conductores vayan vestidos de tarde de sofá. Considerados como correas de transmisión sociocultural, Ana Botella los quiere aseados, alfabetizados -será obligatorio tener la ESO- y sin chándal, justo cuando una encuesta nacional ha certificado que los taxis barceloneses -donde, por cierto, uno de cada seis chóferes es inmigrante- han desbancado a los de la capital del primer puesto en el ranking de mejor servicio.
El factor diferencial se agarra a un volante dispuesto a mostrar que lo que separa a los taxis class de los taxis cutres no es sólo una cuestión de dress-code o idiosincrasia, sino de buena educación y silencioso GPS.

(La Vanguardia)

profile avatar

Joana Bonet

Joana Bonet es periodista y filóloga, escribe en prensa desde los 18 años sobre literatura, moda, tendencias sociales, feminismo, política y paradojas contemporáneas. Especializada en la creación de nuevas cabeceras y formatos editoriales, ha impulsado a lo largo de su carrera diversos proyectos editoriales. En 2016, crea el suplemento mensual Fashion&Arts Magazine (La Vanguardia y Prensa Ibérica), que también dirige. Dos años antes diseñó el lanzamiento de la revista Icon para El País. Entre 1996 y 2012 dirigió la revista Marie Claire, y antes, en 1992, creó y dirigió la revista Woman (Grupo Z), que refrescó y actualizó el género de las revistas femeninas. Durante este tiempo ha colaborado también con medios escritos, radiofónicos y televisivos (de El País o Vogue París a Hoy por Hoy de la cadena SER y Julia en la onda de Onda Cero a El Club de TV3 o Humanos y Divinos de TVE) y publicado diversos ensayos, entre los que destacan Hombres, material sensible, Las metrosesenta, Generación paréntesis, Fabulosas y rebeldes y la biografía Chacón. La mujer que pudo gobernar. Desde 2006 ejerce de columnista de opinión en La Vanguardia.

Obras asociadas
Close Menu