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Sin el dolor no habríamos amado (Día 20)

Por 2 de abril de 2020 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

Joana Bonet

Hacer cada día la cama. Fregar como nunca antes lo habías hecho. Tomarle la medida al polvo, que ejerce de notario del tiempo a través de esas partículas que se depositan sobre los muebles, arrastradas por las brisas y desintegradas por la luz del sol. Sentir que ordenar y abrillantar el espacio que te rodea supone ganarte el pan de cada día. Limpiar, además, la escoba, la fregona, las bayetas, desinfectar lo que arranca la suciedad. Tal es nuestra pequeña hazaña diaria: agarrar el estropajo como una manera de ordenar el caos, de ponerle marco a la incertidumbre, de rezar por los que mueren mientras desincrustamos la mierda.

Hoy no cotizan la lágrimas. Nos empequeñecemos al no ser capaces de comprender esas muertes sin contabilidad. ¿Qué ha sido de nuestro sistema sanitario de excelencia si los profesionales apenas pueden protegerse ellos mismos? ¿Y del control médico si no se puede diagnosticar a quien está infectado? Bien sabemos que no somos China ni Corea, y que los latinos tenemos fama de que se nos cae el tejado de casa encima. Se augura una vasta llanura de tiempo hasta alcanzar el dominio del virus. Aunque largo, se trata de un estado provisional, nos decimos, arrepintiéndonos de haber pensado algún día (pre-virus) que nuestra vida se hallaba en un impasse cuando en realidad desbordaba plenitud.

Han regresado las fronteras, y las fantasías de ponerle puertas al campo se han materializado. Cuando vemos películas y series, nos golpea el deseo de salir al ver a gente viajando, arrastrando una maleta, mirando por la ventanilla. La idea de viaje empieza a espesarse; recordamos el último, casi un milagro, pero a la vez rompemos las cadenas de un estilo de vida enfermo, agitado, que apenas nos permitía un instante de tedio para ver llover.

El clima también se desploma. Anoche granizaba, y el haz de luz de la farola convertía la lluvia de hielo en una ilusión infantil: chispas nevadas y cálidas revoloteando sobre sí mismas. La belleza no se ha ido. Estamos obligados a ejercitar el ojo, a hacer flexiones con la mirada para atraparla. Lo cotidiano nos absorbe, la casa, nido, refugio, casillero del ser, nos desafía. Dicen que los poemas no se terminan, se abandonan, y yo me abandono lentamente entre las páginas de la última antología de Joan Margarit "Sin el dolor no habríamos amado", recién salido de la imprenta de Chus Visor. Sus versos tienen algo de mantra y chimenea: "Los periódicos, sobre una butaca/ son como un animal de compañía/ que yace, indiferente, dormitando./ La soledad no conmemora nada./Es una geografía".

 
@bonetjoana 
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Joana Bonet

Joana Bonet es periodista y filóloga, escribe en prensa desde los 18 años sobre literatura, moda, tendencias sociales, feminismo, política y paradojas contemporáneas. Especializada en la creación de nuevas cabeceras y formatos editoriales, ha impulsado a lo largo de su carrera diversos proyectos editoriales. En 2016, crea el suplemento mensual Fashion&Arts Magazine (La Vanguardia y Prensa Ibérica), que también dirige. Dos años antes diseñó el lanzamiento de la revista Icon para El País. Entre 1996 y 2012 dirigió la revista Marie Claire, y antes, en 1992, creó y dirigió la revista Woman (Grupo Z), que refrescó y actualizó el género de las revistas femeninas. Durante este tiempo ha colaborado también con medios escritos, radiofónicos y televisivos (de El País o Vogue París a Hoy por Hoy de la cadena SER y Julia en la onda de Onda Cero a El Club de TV3 o Humanos y Divinos de TVE) y publicado diversos ensayos, entre los que destacan Hombres, material sensible, Las metrosesenta, Generación paréntesis, Fabulosas y rebeldes y la biografía Chacón. La mujer que pudo gobernar. Desde 2006 ejerce de columnista de opinión en La Vanguardia.

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