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La estafa ‘single’

Por 8 de junio de 2016 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

Joana Bonet

Mis amigas solteras de segunda o tercera vuelta han perdido la confianza en los viajes para singles. La noche de la despedida suelen acabar bailando con mujeres, reproduciendo justo aquello que tanto les había avergonzado de muchachas, cuando las vecinas se agarraban para bailar un pasodoble bajo los entoldados de verano mientras sus maridos veían el partido en el bar. Esas mujeres son hoy las viudas que viajan en los autocares del Imserso a los lugares cálidos de España en temporada baja, eso sí, cuando la arena de la playa se vuelve parduzca, los paseos marítimos parecen decorados de cartón piedra y los hoteles de verano en noviembre se tornan inhóspitos y desangelados. Por la noche, después del bufet, si quieren soltar el cuerpo y el poquito de alcohol, están condenadas a seguir bailando con otras mujeres ya que en esas excursiones nunca viajan hombres solos. Muchas de ellas, cuarentañeras o septuagenarias, han decidido dimitir de los formatos para encontrar pareja que la tecnología y el mercado, ávido de respuestas, han multiplicado. Lees “plan para singles” y automáticamente imaginas una fiesta despeinada, en la que suenan tanto Beyoncé como Marvin Gaye, capaz de caldear el cuarto al instante. Caminatas emocionantes por cañaverales o cenas a la luz de la luna donde la pandilla acaba jugando al póquer picante. Son una estafa, dicen mis amigas. Porque en esos planes cuyo enunciado parece llevar luces de colores los tíos con los que se han topado son tan colgados, maniáticos y obsesivos como ellas. Con la diferencia de que, en lugar de romanticismo, sólo buscan una buena acompañante para atravesar en bicicleta los Países Bajos. Ana ha tenido una colección de minirrelaciones a través de Tinder o de AdoptaUnTío, cuyos resultados le darán para escribir un libro sobre el desequilibrio mental en tiempos de Facebook, o algo parecido. Hombres deportistas, sí, que nadan, corren, suben montañas, que hacen la compra como si resolvieran un sudoku y se irritan si te dejas el tarro de la mantequilla abierto en el primer desayuno en su casa. Lo peor de todo es la ilusión: pasar el dedo por encima de la pantalla del smartphone, mirando rostros y cuerpos de la misma forma que podemos ver ropa, pensando en lo bien que te quedará uno u otro, olvidando que se trata de material humano inflamable. A tanta gente le ha ido bien, se dicen, aunque lo oculten porque les parece demasiado banal confesar que se conocieron en un portal de citas. Me temo que ellas, en cambio, seguirán recogiendo miradas al cruzar el semáforo, pensando que aquel que acaba de pasar podría ser el amor de su vida, el que nunca se subirá a un autocar de singles para acabar invitando a algún corazón desdichado a recorrer Holanda en mountain bike.
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Joana Bonet

Joana Bonet es periodista y filóloga, escribe en prensa desde los 18 años sobre literatura, moda, tendencias sociales, feminismo, política y paradojas contemporáneas. Especializada en la creación de nuevas cabeceras y formatos editoriales, ha impulsado a lo largo de su carrera diversos proyectos editoriales. En 2016, crea el suplemento mensual Fashion&Arts Magazine (La Vanguardia y Prensa Ibérica), que también dirige. Dos años antes diseñó el lanzamiento de la revista Icon para El País. Entre 1996 y 2012 dirigió la revista Marie Claire, y antes, en 1992, creó y dirigió la revista Woman (Grupo Z), que refrescó y actualizó el género de las revistas femeninas. Durante este tiempo ha colaborado también con medios escritos, radiofónicos y televisivos (de El País o Vogue París a Hoy por Hoy de la cadena SER y Julia en la onda de Onda Cero a El Club de TV3 o Humanos y Divinos de TVE) y publicado diversos ensayos, entre los que destacan Hombres, material sensible, Las metrosesenta, Generación paréntesis, Fabulosas y rebeldes y la biografía Chacón. La mujer que pudo gobernar. Desde 2006 ejerce de columnista de opinión en La Vanguardia.

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