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El yo móvil

Por 26 de febrero de 2014 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

Joana Bonet

Por qué las mujeres ladeamos la cabeza en un escorzo cuando nos hacemos una selfie? Antes de intentar responder esta pregunta, vayan por delante algunas consideraciones: el autorretrato ha sido siempre un género practicado con ánimo lúdico por artistas, a fin de expresar la percepción de su yo, de la misma manera que hoy resulta un entretenimiento propio de jóvenes que llevan a cuestas su conflicto entre individualidad, gregarismo e hipercomunicación. Pero el fenómeno de las selfies trasciende la edad: los usuarios de smartphones quieren mirarse -admirarse- más que nunca, por ello se prestan a inmortalizar momentos eufóricos, conmemorativos o etílicos (que a menudo coinciden).
El móvil ha logrado que hoy quepan en la palma de la mano una cámara de fotos, un mapa, una agenda, una discoteca, un surtido de videojuegos, un servicio de meteorología o un buzón de mensajes. En algunos países se ha convertido, de hecho, en una herramienta de supervivencia, aunque en Occidente nos aísle tanto como nos conecta, y produzca adicción. Algunos adolescentes, cuando tienen que estudiar de verdad, dejan el móvil en otra habitación, incapaces de fiarse de sí mismos. Y no hay más que ver los piques entre adultos si no les funciona la cámara cuando han terminado de asar la carne en la barbacoa. Con frecuencia, en lugar de estar contemplando un paisaje o un espectáculo, se fotografía indiscriminadamente, sustituyendo la vivencia por la foto. Basta apretar el botón, y uno se queda tranquilo; tal es nuestra ansia de posesión de la imagen, en lugar de la experiencia.
Todos los perfiles de Narciso emergen en las imágenes de yo a yo en las que nos gusta escrutarnos. Esa obsesión por congelar cualquier instante antes de vivirlo, como si lo que más importara fuera exhibirlo, evidencia la imperiosa necesidad de contar con notarios de nuestra existencia a fin de que nuestros actos y elecciones tengan sentido. Pero no nos engañemos: en ese gesto se agazapa un desmesurado ombliguismo.
La telefonía móvil da titulares día sí día no, y en el Mobile World Congress de Barcelona la estrecha relación entre movilidad y economía queda bien patente. Deberían analizar también cómo los smartphones han modificado la cartografía de nuestra realidad, e incluso la realidad misma. Poco nos falta para enamorarnos de nuestros sistemas operativos, al estilo Her: hemos idealizado la tecnología porque nos sorprende y nos mima con inaudita docilidad. Igual que un amante complaciente. Las mujeres, pues, más susceptibles a la belleza, inclinan la cabeza un 150% más que los hombres en una selfie, rendidas a la seducción de su propio yo.

(La Vanguardia)

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Joana Bonet

Joana Bonet es periodista y filóloga, escribe en prensa desde los 18 años sobre literatura, moda, tendencias sociales, feminismo, política y paradojas contemporáneas. Especializada en la creación de nuevas cabeceras y formatos editoriales, ha impulsado a lo largo de su carrera diversos proyectos editoriales. En 2016, crea el suplemento mensual Fashion&Arts Magazine (La Vanguardia y Prensa Ibérica), que también dirige. Dos años antes diseñó el lanzamiento de la revista Icon para El País. Entre 1996 y 2012 dirigió la revista Marie Claire, y antes, en 1992, creó y dirigió la revista Woman (Grupo Z), que refrescó y actualizó el género de las revistas femeninas. Durante este tiempo ha colaborado también con medios escritos, radiofónicos y televisivos (de El País o Vogue París a Hoy por Hoy de la cadena SER y Julia en la onda de Onda Cero a El Club de TV3 o Humanos y Divinos de TVE) y publicado diversos ensayos, entre los que destacan Hombres, material sensible, Las metrosesenta, Generación paréntesis, Fabulosas y rebeldes y la biografía Chacón. La mujer que pudo gobernar. Desde 2006 ejerce de columnista de opinión en La Vanguardia.

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