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RAQUEL LANSEROS

Por 13 de enero de 2010 Sin comentarios

Javier Rioyo

 

Hace años sigo a Raquel Lanseros. Alguna vez hasta la he encontrado en carne mortal y todavía muy joven. Aún le quedan cuarenta y nueve años de vida. Esos son muchos poemas por delante. Su último libro ha sido premio internacional Antonio Machado. Lo único que no me gusta es el dibujo de la portada. Pero eso se compensa con la foto de Raquel en el interior. Y desde luego con sus poemas. Es una poeta que nació con el corazón entre las piernas y en un país que quería dejar de ser ineficiente, que quería dejar de ser un coñazo y que estaba a punto de soltarse el pelo. El país se soltó el pelo, aunque la ineficiencia siguió persiguiéndonos en estos valles con menos lágrimas. Ella creció sabiendo de matanzas y de letras de Bon Jovi. Cerca de Fray Luis de León y del rock and roll. Tiene cuerpo de deportista, no le asusta el complicado juego de la vida, enseña a profesores, recuerda algunos besos y no le importa contarnos algunas de sus pasiones. Nos gusta Raquel Lanseros. Nos gusta su poesía. Siempre pensamos que la encontraremos al dar la vuelta a alguna esquina, en algún camino de cabras o bajo la sombra de los rascacielos. No perdemos la esperanza de encontrarla, aunque no seamos los protagonistas de sus poemas. Voy a copiar uno dónde la poeta se confiesa. Hay otros con otras sombras, otros vínculos y otras formas de amor. Este también nos gusta.

 

                                                    TRADICION ORAL

 

       Me gusta amarte hincada de rodillas.

        Aquí, tan desde abajo, tan cerca de la tierra

         relamo el palpitar de tu cuidado

         y centro mi delicia en el transcurso.

        

         No es de extrañar que el mundo sea redondo.

         ¿Qué forma iba a adoptar, sino la de mi boca?

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Javier Rioyo

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía. En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones. Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico. En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

En 2011 fue nombrado director del centro del Instituto Cervantes de Nueva York en sustitución de Eduardo Lago.​ Ocupó el cargo hasta septiembre de 2013, cuando fue sustituido por Ignacio Olmos.​ En 2014 fue nombrado responsable del centro del Instituto Cervantes en Lisboa.​ En febrero de 2019 deja el cargo y pasa a dirigir el centro de Tánger de la misma institución.

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