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Perdiendo con Pessoa

Por 17 de junio de 2010 Sin comentarios

Javier Rioyo

 

 

Empezamos perdiendo. Me acordé de Ángel González, algo bastante frecuente, le echo de menos. De los partidos de España vistos entre amigos poco patrioteros en los que él siempre se ponía a favor del otro. Quizá fuera una pose pero parecía alegrarse de las derrotas. Así era su  peculiar manera de ser español. El español que se opone, que juega a la contra, que dice no y  camina contracorriente. Algunos de los mejores han sido así. En mi generación, en los años de luchas juveniles, ser español tampoco nos gustaba. Era una fatalidad que se aceptaba. Nos robaron la capacidad de alegrarnos con sus himnos,  sus emblemas y desde luego con sus mandatarios. El fútbol era otra cosa. El fútbol era capaz de unir a los contrarios. Con el fútbol todos, menos los angelesgonzález, estábamos con nuestro equipo, primero, y después con la selección. Algunos nunca tuvimos la posibilidad de muchas celebraciones, ni con el equipo, ni con la selección. Ahora parecía que soplaban otros vientos. Veremos si todo ha sido una alucinación colectiva y pasajera. El sueño de unas noches de verano. Jugamos como nunca, perdimos como siempre.

Como dice Javier Marías en su excelente y recuperado libro de amores, opiniones y recuerdos sobre esa pasión tan compartida: "el fútbol es la recuperación semanal de la infancia". El libro se llama "Salvajes y sentimentales", ahora reeditado por razones obvias, y contiene algunos artículos que por el arte de Javier o porque quizá no cambiamos tanto, están llenos de vigencia. Aunque algunos no disimulen su nostalgia de tiempos en los que nos conmovían las cosas del fútbol. Ahora, cuando más. Nos divierten. Necesitamos esas raciones de "pan y circo", vino y toros o champagne y fútbol. De momento el descorche puede esperar.

Dice Marías que los futboleros tenemos una adicional manera de medir el tiempo que no tienen los no aficionados, los cuatro años que separan un Mundial de otro. Cuatro años en los que a muchos se nos olvida lo mal que estuvimos, las ilusiones frustradas y la decepción que madrugó tanto. Ahora, con nuestros años que pesan aunque sean contados de cuatro en cuatro, como dice mi tocayo "lo más insoportable de todo es que los Mundiales pasen tan monótona e inadvertidamente como cuatro años transcurren a veces en la plena vida adulta".

No sería nada bonito que nos olvidáramos tan pronto del año del mundial en un lugar del sur de África. Curiosamente comenzamos perdiendo en la "otra" ciudad de Pessoa.  Fernando Pessoa, ese que fue educado, que creció, estudió y despertó a tantas cosas, a sueños y derrotas, en la ciudad de Durban. El lugar de nuestra derrota. No importa, siempre lo podremos empeorar. Y no es todavía el momento de abrir ese libro tan nuestro. No leeremos, de momento, "el libro del desasosiego".

 

 

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Javier Rioyo

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía. En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones. Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico. En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

En 2011 fue nombrado director del centro del Instituto Cervantes de Nueva York en sustitución de Eduardo Lago.​ Ocupó el cargo hasta septiembre de 2013, cuando fue sustituido por Ignacio Olmos.​ En 2014 fue nombrado responsable del centro del Instituto Cervantes en Lisboa.​ En febrero de 2019 deja el cargo y pasa a dirigir el centro de Tánger de la misma institución.

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