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Mujeres, Chabrol y Balzac

Por 14 de septiembre de 2010 Sin comentarios

Javier Rioyo

 

Uno de nuestros cineastas preferidos tuvo la mala idea de morir el otro día en perfecto estado de gozador impenitente, de amante de la vida y de sus placeres. Nos dejó sin cena, sin cenizas de habano, sin vino y sin charla en Valladolid. Había prometido estar en  Otoño y en el Festival de Cine de Valladolid. Sobre todo porque se había asesorado de los buenos vinos de la Ribera del Duero y de la gastronomía de la zona. Dos buenas razones para el desplazamiento de un intelectual dionisíaco. Estábamos invitados al homenaje por su cine, por haber filmado algunas de las películas que mejor retratan al burgués, al pequeño burgués, al provinciano o al capitalino de nuestro recordado siglo XX. Una irónica lucidez que no paró con el nuevo siglo. Todavía recuerdo el placer que fue luchar por concederle un premio en el Festival de Sevilla a su película "La chica cortada en dos", de 2007. Me quedé solo, perdí, aunque tengo claro que de mi lado estaba la razón, al menos la razón poética. Y el humor.

Cuando murió Chabrol estaba leyendo unas deliciosas narraciones breves de Honoré  de Balzac, quizá el novelista que más se parece a Chabrol. Dos universos muy parecidos separados por un siglo. Dicen que tiene la finura de Balzac para el retrato social. Tienen mucho más que eso en común. Nada más hay que comprobarlo acercándose a Balzac, ya sea en estos relatos "Mujeres lo bastante ricas" que ha publicado Periférica. O acudiendo a otros clásicos del autor de "La comedia humana", "Papá Goriot" o "Fisiología del matrimonio". Las mujeres de Chabrol también son como esa de "Otro estudio de mujer" que es definida por su enamorado "como una estufa con encimera de mármol". Así nos imaginamos muchas veces a las mujeres de Chabrol. Así vemos a la hermosa e inquietante Isabelle Huppert, ese pequeña y pecosa llena de sensualidad.

Hace años conocimos a otra de sus musas, Stéphane Audran, que protagonizó algunas de sus películas de primera ola y que siempre estará en nuestros recuerdos de erotismo y cine.

Como Balzac, fue un burgués desencantado de la burguesía. Un solitario que supo compartir gozos y sombras. Un amante de las mujeres, de las suyas y de las del prójimo. Un libertino que se moderaba. Un vital vividor. Los dos trabajaron mucho en aquello que les gustaba. Federico Engels dijo que "el realismo visionario de Balzac le había enseñado más sobre la sociedad del siglo XIX que todos los economistas, historiadores y sociólogos juntos". Lo mismo podríamos decir de Chabrol y sus retratos de la clase media. También de otras clases. El vino de Ribera, nosotros y ellas, lo echaremos de menos en Valladolid o en París. Seguiremos viendo sus películas. Como seguimos leyendo a Balzac. No somos tan diferentes.

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Javier Rioyo

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía. En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones. Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico. En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

En 2011 fue nombrado director del centro del Instituto Cervantes de Nueva York en sustitución de Eduardo Lago.​ Ocupó el cargo hasta septiembre de 2013, cuando fue sustituido por Ignacio Olmos.​ En 2014 fue nombrado responsable del centro del Instituto Cervantes en Lisboa.​ En febrero de 2019 deja el cargo y pasa a dirigir el centro de Tánger de la misma institución.

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