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LENTITUD

Por 3 de agosto de 2007 Sin comentarios

Javier Rioyo

Decía Voltaire: “Me disgustan los bueyes, caminas demasiado despacio. Quiero gente que ande ligera”. Ya no hay bueyes. Queda su recuerdo. Al menos en España es muy raro encontrar bueyes, ni en Galicia, donde me encuentro, es fácil encontrar bueyes. No es un mundo para lentos. Los bueyes que se anuncian en restaurantes son, generalmente vacas, que son muy pop, pero no son lo mismo. Es verdad que conozco un lugar en pleno páramos castellano dónde un jefe de restaurante tiene unos centenares que busca y compra en toda España. Una rareza.

Ayer, viendo el singular museo de Santiago de Compostela del último de los pintores del surrealismo histórico, el español, gallego y destacado anti estalinista, Eugenio Granell, me encontré con un libro con algunos de sus frescos pensamientos, de sus divertimentos escritos. En el día que nos enteramos que había muerto el director de la lentitud en el cine. Después de que yo reflexionara un poco sobre las virtudes de la lentitud, me encuentro con otras reflexiones, las de Granell sobre la prisa.
Dice, de esa manera tranquila, él que siempre fue un hombre delgado, un hombre que pareció tan activo en sus obras, en sus pensamientos que con el tiempo  “más delgados nos vamos haciendo… Y que “todo se hace de prisa. Por eso la gente tiene mala letra, carece de memoria, es nerviosa, flacucha, enfermiza, saltarina y habladora. Como si cada cual tuviese el presentimiento de que en el siguiente minuto, ¡puf!, todo se acabase”.

No sólo el mundo camina ligero, querido Granell, no todo se sucede con prisas, sino que todavía queremos acelerar más. Ahora que no tengo ADSL, ahora que compruebo la lentitud de hacer ciertas cosas, de no poder correr con el ordenador, con la vida de vacaciones, con otras cosas; ahora que se impone la lentitud de las cosas en tiempo lento, de la vida en vacaciones, ahora sí añoro ese tiempo al que Granell se refiere.

Aunque me irrite tanto que no tenga razón en lo de la delgadez, al menos conmigo. Cualquier día de éstos sacaré al delgado que llevo dentro.

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Javier Rioyo

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía. En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones. Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico. En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

En 2011 fue nombrado director del centro del Instituto Cervantes de Nueva York en sustitución de Eduardo Lago.​ Ocupó el cargo hasta septiembre de 2013, cuando fue sustituido por Ignacio Olmos.​ En 2014 fue nombrado responsable del centro del Instituto Cervantes en Lisboa.​ En febrero de 2019 deja el cargo y pasa a dirigir el centro de Tánger de la misma institución.

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