Javier Rioyo
Así se llama la reunida poesía completa de Gabriel Ferrater. Esta mañana la recordé. Algunas veces recuerdo sus poemas. Le recuerdo a él, al que nunca conocí. Siempre me impresionó que alguien como Ferrater cumpliera su palabra. No quiso cumplir los 50 años. No los cumplió. El 27 de abril se suicidó en su apartamento de Sant Cugat. De repente las mujeres, los días, el alcohol, los amigos, el medioevo, algunas verdades, algunos poemas, todo dejó de existir para él. No soportó la repetición. No quería que se le repitieran los jueves. Por eso hoy me volvió su recuerdo. Estaba haciendo los mismos pasos que el día anterior, y a la misma hora. Me ví repitiendo ese camino. Mirando las mismas cosas, cumpliendo el mismo rito, rozando las mismas calles.Pero al menos no pasaban las mismas muchachas. Incluso cuando se repiten algunas muchachas, algunas mujeres que cada día repiten sus ritos, sus horarios y que conmigo se cruzan, me gusta esa repetición. Me da tranquilidad repetir algunas cosas, algunas calles, algunas lecturas, algunas mujeres, algunas bebidas. Además he pasado los 50. Creo que ya estoy salvado de ese "mal de Ferrater". Me gusta, me serena la repetición.
Vuelvo a algunos poemas de Ferrater, él decía que su único tema era "el paso difícil del tiempo y las mujeres que han pasado por mí". De sus poemas mirando a la mujer vuelvo a uno leve, breve y significativo, Chicas: "Podría hacerlo con una chica/ menuda, como de marfil"/ Y brusco metes en el redil a todas las chicas/ menudas, como de marfil,/ junto con la carne que te molesta, / como la de los hombres enemigos./ ¿Crees que en el mundo hay demasiadas chicas?/ Quién te lo iba a decir."
También habla de egoísmo, de felicidad, de amigos y de medievales. Fue curioso y bebedor. Ciudadano que terminó cansándose de la ciudad, de sus esquinas y de sus gentes. Hay un poema que se llama, Ciudad: "Llena de calles por donde he doblado/ para no pasar por los lugares que me conocen./ Llena de voces que me han llamado por mi nombre./ Llena de habitaciones donde he cobrado recuerdos./ Llena de ventanas donde he visto crecer/ montones de soles y lluvias que se me han hecho años./ Llena de mujeres que he perseguido con la mirada. /Llena de niños que sólo sabrán/ cosas que yo sé y que no quiero decirles."
Su poesía, si alguien quiere acercarse a uno de los poetas fundamentales de la segunda mitad del pasado siglo, está en la editorial Lumen. Y esta poesía completa tiene una excelente traducción de Mª Angels Cabré. También recordé a Ferrater, no sé bien por qué, al leer a una amiga llamada Alice. Una que aquí escribió que "la vida es tangencial como los campanarios de las iglesias". No estoy seguro de que en el mundo haya demasiadas chicas.