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Europeos y cine

Por 13 de noviembre de 2008 Sin comentarios

Javier Rioyo

Siempre que pueda me escaparé a Sevilla, ya que Sevilla no se escapa a mí. Aunque fue un viaje un tanto frustrado, por mis prisas y otros accidentes, algo pude ver más allá de la película de Giménez Rico. Y sobre todo, algo pude escuchar.

Me conmovieron las horas que un condenado a muerte pasó en esa ciudad. No tiene treinta años y no sabe qué será de su vida en los próximos meses, en las próximas semanas ni en el próximo minuto. Roberto Saviano, amenazado a muerte por la "camorra", defendiendo con valentía -y con humano miedo- su verdadera historia sobre un grupo de maleantes, un histórico grupo del terror europeo, eso que sucede en lugares tan hermosos, tan civilizados como Nápoles, Caserta, Sicilia. /upload/fotos/blogs_entradas/los_sopranos_med.jpgLa mafia no es un argumento para hacer buenas películas, no es el reciclaje americano para poder ver una de las mejores series de televisión, Los Soprano. La mafia son estos extorsionadores que con las armas, los secuestros y las muertes, mantienen a una sociedad acobardada y en silencio. Romper el silencio es tener que venir con guardias a Sevilla, comer con miedo, pasear rodeado, esconder tu hotel, ocultar tu vida. Cuando un escritor está amenazado todos estamos amenazados. Ojalá Saviano pueda pasear por Sevilla en algún encuentro con europeos civilizados y cinéfilos.

Otro italiano, no amenazado, sí envidiando, que pasó por Sevilla fue Franco Nero. No podía envidiar en mis años pos adolescentes a nadie más que a Franco Nero. Estaba en Toledo, con Buñuel, pero por si fuera poco, estaba ligando -al menos en la ficción- con la que me parecía entonces la mujer más hermosa y adorable del mundo, Catherine Deneuve. Aquella inolvidable "Tristana". Yo estaba muy enganchado a la Deneuve, coleccionaba sus fotos, las escondía en los libros de texto. Un querido profesor, Evaristo Correa Calderón, una vez me mandó al pasillo porque encontró en el libro de literatura la razón de mi despiste: una foto de la Deneuve. Años después me acerqué a ella, pude hablar un rato, estuvo amable sin llegar a encantadora pero nunca me atreví a declarar mis amores. Lo mío era un lugar común. También odie a Marcelo Mastroiani. Tengo una larga lista de odios. Otro que encontré en las fotos sevillanas sobre rodajes fue uno de los más odiados, Mel Ferrer. Eso por ser marido de Audrey Hepburn.

/upload/fotos/blogs_entradas/blow_up_med.jpgPero Franco Nero tuvo dobles, triples odios. Estaba cerca de Buñuel. Besaba a la Deneuve. Y, además, se acostaba con Vanesa Redgrave. Otro mito, un icono de los troskos y la mujer más deseada de Inglaterra cuando rodó Blow up. ¡Los italianos no paran de meterse entre las mujeres hermosas y nosotros!

Estuvo gracioso el abuelo Franco Nero en Sevilla. Recordó sus antecedentes andaluces, sus rodajes serios y los de spaghetti wester y sobre todo el encuentro con Buñuel. Naturalmente Buñuel nunca le llamó por su nombre. Se negó a pronunciar, si no era para insultarlo, eso de Franco. Era simplemente Nero.

También en Sevilla pude ver un documental que me interesa mucho, que me ilumina cosas sobre uno de los personajes más interesantes de nuestra cultura y nuestra tauromaquia. Un documental sobre Ignacio Sánchez Mejías.

Ahora, lejos de Sevilla y con nostalgias de sus cosas, su cine, sus gentes. De unas más que otras.

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Javier Rioyo

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía. En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones. Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico. En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

En 2011 fue nombrado director del centro del Instituto Cervantes de Nueva York en sustitución de Eduardo Lago.​ Ocupó el cargo hasta septiembre de 2013, cuando fue sustituido por Ignacio Olmos.​ En 2014 fue nombrado responsable del centro del Instituto Cervantes en Lisboa.​ En febrero de 2019 deja el cargo y pasa a dirigir el centro de Tánger de la misma institución.

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