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Blogs de autor

Dos chicas

Por 3 de septiembre de 2008 Sin comentarios

Javier Rioyo

Eran razonablemente guapas, con tono pijo de terraza del norte de Madrid. Bastante habladoras, bastante jóvenes y bastante banales en su charla. No quería prestar atención, estaba terminando mi último Auster, Un hombre en la oscuridad y no se merecía esa escritura la dispersión en banalidades, aunque fueran más o menos guapas, más o menos jóvenes. Pero escuché, no lo pude evitar.

Era la tarde del mismo día en que recordé nuestro ser jovencitos, tiempos de creer en el Che, de creer en aquellas cosas que cambiarían el mundo. Un poco antes de creer en otras que cambiarían la vida. Mucho antes de dejar de creer en el Che, de dejar de creer en general. No queríamos ser pijos, no queríamos ser banales aunque nunca nos dimos cuenta de que fuimos ingenuos.

Así me parecieron al principio, dos ingenuas. Un poco pijas, pero ingenuas. Estaban descubriendo que habían crecido, que habían madurado tanto que hasta les estaba "empezando a gustar los estudios" (sic). Cosas de los tiempos, yo nunca creí en los estudios hasta que dejé de estudiar. Ahora me gustaría ser un perpetuo estudiante.

Se iban y terminaron por hundirme en la decepción. Estaban hablando de sus "puestas de largo". De que no había porqué esperar a los 18, que también a los 16 se podía hacer. Y de que sus padres estaban encantados con la idea. No hay duda de que los tiempos estaban cambiando. No recuerdo, salvo excepciones muy graciosas y casi extravagantes, de chicas que me gustaran que se "pusieran de largo". /upload/fotos/blogs_entradas/los_girasoles_ciegos_med.jpgPensé dos cosas: que estaba muy mal relacionado con el pijerío y que los padres de esas chicas -seguro que unos tipos algo más jóvenes que yo- debían ser tan raros, tan raros, como le deberían ser Aznar y su pandilla en la universidad. Seremos del mismo país. Pero está claro que somos de otro mundo. Hay mundos que no me importa perderme, incluso haberme perdido y seguir perdiéndolo en el futuro.

¿Esas chicas irán a ver El Che? Es posible. Lo que no las imagino es viendo Los girasoles ciegos. Ojalá se equivoquen y se cuelen en esa historia española dónde nunca el personaje de Maribel Verdú, ni los de su familia, se les ocurrió pensar en la fiesta de "puesta de largo". Soy un clásico, pero al menos no olvido el rencor. Un poco de rencor y muy poco interés. Prometo no escuchar conversaciones ajenas.

¿Puedo prometer y prometo?

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Javier Rioyo

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía. En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones. Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico. En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

En 2011 fue nombrado director del centro del Instituto Cervantes de Nueva York en sustitución de Eduardo Lago.​ Ocupó el cargo hasta septiembre de 2013, cuando fue sustituido por Ignacio Olmos.​ En 2014 fue nombrado responsable del centro del Instituto Cervantes en Lisboa.​ En febrero de 2019 deja el cargo y pasa a dirigir el centro de Tánger de la misma institución.

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