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Blogs de autor

Baroja no envejece

Por 5 de agosto de 2008 Sin comentarios

Javier Rioyo

No estoy tan seguro. Es posible que Baroja esté muy envejecido pero que su vejez me sea muy cercana y simpática. No tanto, que también, por compartir muchas de sus opiniones sino por lo vigoroso, atrevido, poco simulador y nada convencional de sus juicios.  

/upload/fotos/blogs_entradas/librobaroja_med.jpgMe acabo de tropezar- es el placer de recorrer las librerías de viejo, esta vez en las casetas de la Feria del Libro Antiguo de Vigo- con un libro de ensayos, de pensamientos dispersos del novelista que no conocía, se titula Chopin y Jorge Sand, aunque habla de muchas otras cosas: las novelas históricas, la imposible objetividad de la historia, los gamberros, los anarquistas, los sentimentales y los críticos, entre otros muchos otros asuntos. 

Su repaso por la música, por los músicos merece que otro día nos acerquemos. Hoy, simplemente, quiero hacer un homenaje más a este escritor que quiso siempre ser él mismo al margen del entorno tan excesivo en que le tocó supervivir. El libro, ¡qué época!, es del casi inimaginable año 1941. Ser escritor en España, y no ser franquista, obligaba a ser, cuando menos, un disidente interior. Así fue en muchas ocasiones Baroja. Un disidente que tuvo que someterse a "lo que fuera costumbre". Un superviviente. Su verdad, en sus escritos. 

No le gustan los efectismos, ni las monotonías e incongruencias de un músico de tanto éxito como Chopin. Le parece que comienza bien pero que en seguida decae. Se hace banal. Para Baroja, Chopin tiene éxito porque es un maestro de lo artificial. 

Habla, cómo no, de su famoso romance con Jorge Sand, una escritora a la que considera superior en su arte que a Chopin en el suyo. Una vez más, Baroja contracorriente. Tan desmitificador. Y desde luego demoledor con el famoso y romántico encuentro de músico y escritora en aquel invierno en Mallorca.  

Dice Baroja: "La conquista amorosa del músico no debió ser grande, porque la escritora había pasado por muchas manos y rodado por todos los caminos. Era, además, una mujerona gorda, cetrina, poco atractiva, ya talluda y con furor erótico, como él era un hombre desquiciado, de genio insoportable". 

No creo que vuelva a leer a Jorge Sand. Prefiero volver a Baroja que entretiene más, y reflexiona mejor. Y no dejaré de leer a Jorge Sand  por esa imagen de matrona, respetable, gorda, mandona y con bigote- imagen que antes había escrito Dickens- sino por el recuerdo de un amaneramiento que me aburre. No me importa que físicamente fuera como la retratan estos dos enormes novelistas. 

Sí, volveré a Chopin, aunque ya no me libraré de pensar en lo artificioso. Un bonito artificio. Un entretenimiento. No siempre podemos estar en Bach.

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Javier Rioyo

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía. En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones. Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico. En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

En 2011 fue nombrado director del centro del Instituto Cervantes de Nueva York en sustitución de Eduardo Lago.​ Ocupó el cargo hasta septiembre de 2013, cuando fue sustituido por Ignacio Olmos.​ En 2014 fue nombrado responsable del centro del Instituto Cervantes en Lisboa.​ En febrero de 2019 deja el cargo y pasa a dirigir el centro de Tánger de la misma institución.

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