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Eduque a su hijo con PlayStation

Por 6 de julio de 2006 diciembre 23rd, 2020 Sin comentarios

El juego comienza en algún lugar del desierto de Sudán. A tu alrededor patrullan los jeeps de las milicias Janjaweed armadas hasta los dientes. Frecuentemente organizan incursiones a tu campamento, secuestran a los hombres y violan a las mujeres, contaminan el agua o simplemente queman las casas. Tu misión no es encontrar las armas para derrotarlos, ni formar un ejército, ni robar su bandera. En realidad, no puedes hacer nada de eso. Conténtate con sobrevivir.

Y es que Darfur is dying no es un videojuego normal. La primera misión del jugador es ir a buscar agua del pozo eludiendo a los Janjaweeds. Puedes escoger entre ocho personajes: un hombre, una mujer y seis niños, pero siempre van los niños porque un adulto es blanco fácil y seguro para las milicias. Una vez que consigues el agua, tienes que regresar, pero toma en cuenta que ahora, por la carga, correrás más lento, con los jeeps pisándote los talones.

Si regresas con vida a tu campamento de refugiados, te tocará regar los cultivos y hacer la mezcla para construir las casitas. Tras eso, se acabará el agua y tendrás que salir a buscar más. Cuando las misiones humanitarias lleven provisiones tendrás un poco de comida, pero ten cuidado con los ataques por sorpresa. Son constantes y fulgurantes. Si resistes todo eso una semana, ganas. Pero lo peor de todo es que Darfur is Dying grafica la vida real en esos campamentos. Y ellos llevan resistiendo tres años.

Este juego –junto a Peacemaker, ambientado en Oriente Medio- es la última entrega de mtvU, una división de MTV dedicada o diseñar y ofrecer por Internet juegos gratuitos que grafiquen la violenta realidad global. ¿Qué no funciona? Según Reuters, Darfur is Dying fue descargado 750.000 veces en los últimos dos meses. Food Force, un juego creado por el Programa de Alimentos de Naciones Unidas, lleva dos millones de descargas. Todos los juegos incluyen links para comprometerte de algún modo con la situación real que los inspira. Puedes firmar petitorios al gobierno de EE. UU., respaldar leyes, inscribirte on-line en grupos activistas o fundar tus propios grupos de apoyo.

Los creativos de juegos de vídeo comprometidos aumentan rápidamente. Su primera conferencia anual, hace dos años, contó con sólo 40 asistentes. En la última, clausurada la semana pasada, la participación se multiplicó por seis.

Mientras tanto, los autores de libros para niños nos enfrentamos a nuestras bestias negras: los psicólogos escolares. En muchos países, los educadores exigen que las niñas de los cuentos tengan un comportamiento intachable, para no reforzar estereotipos de género. Tampoco puede haber adultos malos porque eso debilita el vínculo familiar. Y los niños de ninguna manera pueden portarse mal, que luego los pequeños lectores imitan todo. La educación trata de librar a los libros de impurezas como botellas, cigarrillos, faldas demasiado cortas, gente de mal humor o conflictos mínimamente polémicos. Pronto lograrán su objetivo: que todos los libros para niños muestren un mundo rosa de gente que sonríe dulcemente y se trata bien. Mientras tanto, la realidad seguirá estando en Internet.   

Niños, no lean: es aburrido.

Mejor –y más educativo- es descargarse un juego en Darfur is Dying.

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