Ficha técnica

Título: Mediterráneo descapotable (Un viaje ridículo por aquel país tan feliz) | Autor: Íñigo Domínguez | Portada: Luis Demano | Ilustraciones: Esteban Hernández | Editorial: Libros del K.O | Páginas: 288  | ISBN 978-84-16001-34-7 | Precio : 15,90 euros | EBOOK: 6,99 euros 

Mediterráneo descapotable

LIBROS DE K.O

En 2008, Íñigo Domínguez viajó en descapotable por el Mediterráneo para tomarle el pulso a un país que llevaba una década comportándose como un nuevo rico con gomina. España era una falla hortera a punto de arder. Con el asombro de un marciano recién aterrizado en la tierra, fue descubriendo los hitos del milagro económico español: jóvenes ingleses borrachos saltando de balcones, estatuas horripilantes en aeropuertos sin aviones, mafiosos con Kaláshnikov y una plaga de edificios de Calatrava.

Con todos ustedes, una road movie de Scorsese con guión de Berlanga.

Bonus track para masocas: el libro se completa con una gran Biblia de la corrupción española, que aconsejamos leer despacio, a sorbitos, como los cuentos de las Mil y una Noches.

Nota previa

En junio de 2008 mi periódico, El Correo, se encontró con el dilema de todos los veranos: cómo llenar las páginas con algo que la gente pueda llegar a leer en la playa cuando lo último que le apetece es leer. El verano suele abrir un paréntesis muy curioso en los diarios, de repente vale todo y se hacen cosas raras. Yo una vez había dicho, por decir, que sería divertido recorrer la costa en un Seiscientos. Es un peligro enunciar las ocurrencias en voz alta y quedó demostrado cuando me llamaron para ver si aquello iba en serio. El viaje, sin proponérmelo, se convirtió en una instantánea de un país que, sin saberlo, estaba a punto de estallar. Ya se veía un país defectuoso.

Es fácil ver los defectos de los demás, no tanto los de uno mismo. Cuando pasa el tiempo, y a veces basta un día, lo que uno ha escrito parece que lo hizo otro y entonces ya se ven muchos. No me parecía bien que un intruso se entrometiera en lo que ha escrito un desconocido y apenas he tocado el texto. Quizá ha envejecido, pero seguramente yo he envejecido peor. Han pasado ya siete años pero por algunos detalles parece un siglo. Todo ha cambiado muy rápido. Entonces solo los enterados e iniciados empezaban a hablar de la crisis, el GPS en el coche era una novedad, no había redes sociales ni por supuesto Twitter, las fotos se hacían con cámaras de fotos y casi no se ridiculizaba la España estupenda. Luego ya ha sido un sinvivir. En cambio algunas de las cosas que vi siguen igual, o peor. Al final del libro he incluido un repaso de cómo han terminado, o seguido, algunos asuntos que menciono en el relato. Es increíble lo que sale tirando del hilo.

En aquel entonces yo ya llevaba siete años fuera de España. Cuando iba y venía en vacaciones tenía una sensación creciente de que todo el mundo se estaba volviendo loco y mi país cada vez me gustaba menos. La degeneración del paisaje visual, el explícito, me parecía a mí, era resultado de un concreto paisaje moral, oculto, o no tanto. Ese verano ya se empezaba a sentir que algo no iba bien -ya habían saltado las primeras alarmas por el desplome de la venta de pisos- pero ni nos imaginábamos el auténtico significado de la palabra crisis, que íbamos a descubrir enseguida en caída libre.

Fue entonces cuando las cosas empezaron a torcerse. A las dos semanas de la publicación del último capítulo, quebró Lehman Brothers, el 15 de septiembre de 2008, y quedó oficialmente inaugurada la crisis, con mayúscula. Qué recuerdos.

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