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20 "invisibles" colombianos

Por 16 de septiembre de 2010 Sin comentarios

Iván Thays

Biblioteca de Literatura Afrocolombiana.
Cuando estaba en la FIL de Bogotá me comentaron los amigos del Ministerio de Cultura, y algunos alumnos del curso que dicté, que se iba a presentar 20 libros de autores negros colombianos. La idea me pareció curiosa, por decir lo menos, una colección de autores cuya relación en común es compartir una raza. En la revista Arcadia las preguntas van un poco más allá: ¿ ¿Para qué sirve esta inversión editorial del Estado? ¿Visibilizará a los invisibles? ¿Quién los va a leer? es lo que se cuestiona Manuel Kalmanovitz.
Dice la nota en Arcadia:

Qué es lo que ofrece esta caja: la solidez de 19 libros y cinco kilos de páginas, carátulas y la caja donde viene todo. Aunque también queda la sensación de que algo tan sólido no logrará resolver un problema tan etéreo.
¿En qué consiste este problema de invisibilidad? Varios de los participantes en el lanzamiento explicaron que hay una deuda histórica con los escritores afrocolombianos que por varias razones, entre ellas el color de su piel y el hecho de que su cultura se transmita oralmente, se han visto excluidos del canon de la literatura colombiana.
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Esa es la invisibilidad: se hacen cosas, se escriben libros, se habla y se cuenta, pero nadie escucha. O el que escucha dice que no oyó nada. Aunque acá cabe observar que la situación en que nos encontramos y que esta caja ilustra es la opuesta a la que vivió Zapata Olivella en 1965. Ahora, la cultura nacional que defendía se pone en duda y no desde la tradición europea, como sucedía entonces, sino desde adentro, desde las minorías y los marginados, que encuentran más cosas en común con minorías y marginados de otras partes del mundo que con lo que constituía esa ?cultura nacional? oficial.
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El componente político está claro en la selección de los autores: hay escritores de la costa Atlántica, la Pacífica y de San Andrés y Providencia. Como escogiendo uno o dos invisibles por región y no dejando ninguna de lado.
Entonces tiene eso esta caja: algo calculado, como si hubiera sido pensada para que los políticos la llevaran a las regiones y mostrar así, con cinco kilos de libros, que sí hicieron algo, que sí se preocupan por sus constituyentes. De esa magia sí es capaz la burocracia. Aunque, ahí lo que se visibiliza no son tanto los autores, sino el ministerio mismo en general y la gestión de la ahora ex ministra en particular.
¿Qué se escogió para visibilizar? El comité editorial, compuesto por Roberto Burgos Cantor, Ariel Castillo Mier, Darío Hernando Restrepo, Alfonso Múnera Cavadía y Alfredo Vanín Romero (este último es también, aparentemente, uno de los invisibles, porque la caja incluye la reedición de dos libros de poesía suyos en un solo tomo), escogió una gama amplia de textos que van desde el siglo XIX hasta el presente.
En la selección también colaboraron varias universidades (la del Valle, la de Cartagena, la Nacional sede Caribe) que con el tiempo han creado programas académicos dedicados a reflexionar sobre la literatura afrocolombiana. Esta arista académica ofrece el canon literario que respalda esta caja.
Aun así, no todos los visibilizados son igual de invisibles. En la caja, de hecho, hay desde invisibles bastante visibles (el poeta Candelario Obeso, Óscar Collazos, el ya mencionado Zapata Olivella) hasta verdaderos invisibles (los mineros, agricultores, folcloristas y maestros que contaron las historias recopiladas por Baudilio Revelo Hurtado en el volumen dedicado a la tradición oral en el Pacífico), con toda una gama en el medio.
(?)
La pregunta que vale la pena hacerse es si esta caja tan sólida, si estos cinco kilos de libros afrocolombianos, realmente lograrán acabar con esa maldición de la invisibilidad de la que habla la ex ministra en su introducción. Y esa es una pregunta difícil de responder.Melba Escobar, ex coordinadora del área de literatura, decía que le gustaría que pasara con estos libros lo que pasó con las ediciones de Colcultura de los años 70, que hasta el día de hoy se encuentran por ahí, en las bibliotecas de las casas, entre los vendedores ambulantes de la séptima, en las casetas de libros usados de toda Colombia. Que se regaran por el país y por las casas hasta ser tan comunes que uno dejara de notarlos.
Pero la monumentalidad y solidez de la caja no alientan su circulación por ese circuito. Además está el hecho de que del tiraje de 4.000 cajas, sólo 400 están a la venta (precio sugerido: 250.000 pesos). Y 400 cajas de 19 libros seguramente no alcanzarán a satisfacer el mercado de las ventas callejeras de todo el país.
¿A dónde van las cajas? A escuelas, universidades y bibliotecas, especialmente de las zonas con mayor población afrocolombiana. En ese sentido, pareciera que el objetivo de la caja no fuera visibilizarlos ante la cultura nacional, esa que defendía Zapata Olivella, sino ante sí mismos. Y, qué pena el cinismo, pero también visibilizar ante ellos las actividades del Ministerio de Cultura en general y, en particular, de la ex ministra.
Porque si el objetivo real fuera todo ese cuento retórico de la visibilización, habría que encontrar cómo llegarle a la mayor cantidad de gente posible y hacerlo en la edad cuando se forma esa idea de la cultura nacional, es decir, en el colegio.
Habría entonces que proponer un cambio en los pensums escolares de literatura, luego organizar talleres con maestros y alumnos; en fin, toda una labor grande pero poco vistosa (de paso, si ese fuera el objetivo, los prólogos académico y llenos de notas de pie de página que acompañan a muchos de los 19 libros estarían mejor en revistas indexadas que acompañando los textos).
El problema es que, si hiciera todo esto, al final no habría nada que mostrar. Nada aparte de la visibilización, que es inmaterial.
Si se hiciera todo esto, una caja como esta sería innecesaria. Porque si los libros están en los pensums, ahí aparecerán las editoriales que los publiquen. Y si se hacen tirajes grandes y baratos, terminarán en ese circuito del que habla Escobar, en las calles, en las casetas, en las bibliotecas de las casas.
Pero ahí, los políticos no tendrían nada que llevar en sus viajes, la ministra no tendría nada que prologar, los medios nada que comentar. La labor se habría hecho, pero los invisibles serían ellos y eso es algo que ningún político ambicioso puede permitirse.

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Iván Thays

Iván Thays es escritor peruano (Lima, 1968) autor de las novelas "El viaje interior" y "La disciplina de la vanidad". Premio Principe Claus 2000. Dirigió el programa literario de TV Vano Oficio por 7 años. Ha sido elegido como uno de los esccritores latinoamericanos más importantes menores de 39 años por el Hay Festival, organizador del Bogotá39. Finalista del Premio Herralde del 2008 con la novela "Un lugar llamado Oreja de perro".

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