Ficha técnica

Título: El luthier de Delft | Autor: Ramón Andrés | Editorial: Acantilado | Colección: Acantilado, 278 | Género: Ensayo | ISBN: 978-84-15689-79-9 | Páginas: 336 | Formato:  13 x 21 cm.| Encuadernación: Rústica cosida | PVP: 30,00 € | Publicación: septiembre de 2013

El luthier de Delft

ACANTILADO

El luthier de Delft es una obra que analiza la música (aunque también el arte y la ciencia) del siglo XVII, especialmente centrada en la cultura neerlandesa. El libro gira en torno a tres personajes centrales, el pintor Jan Vermeer, el filósofo Baruch Spinoza y el músico Jan Pietrszoon Sweelinck. A partir de ellos, el lector se encontrará con la construcción de instrumentos musicales, sus maderas y barnices, así como con el papel de la mujer en el arte y la música; la vida de los pintores y el mundo simbólico de sus obras y los estudios científicos destinados a la óptica y la difusión del telescopio. Un libro lleno de resonancias y armonías, sabiduría y sutileza. 

“¿Cómo puede saber tanto y escribir tanto y con una calidad tan alta Ramón Andrés?”. Antonio Muñoz Molina

«Ramón Andrés es un sabio que ha publicado trabajos imprescindibles para cualquier aficionado a la música seria. Una sabiduría, por otra parte, determinada por el oído». Félix de Azúa

“Ramón Andrés nos vuelve, en efecto, a sorprender, no ya o no solo por su vastísima erudición, que le permite saltar, con natural prestancia, de las ciencias a las letras y a las artes, sino encandilarnos con su relato deambulatorio hasta arribar al meollo de la vida, cuya auténtica universalidad se entreteje con deslumbrantes detalles minúsculos. No sé. La verdad es que no salgo de mi pasmo, empezando por dudar sobre si el relato de Ramón Andrés es propiamente un ensayo, porque quizás no haga justicia a lo que tiene de narración artística sobre lo que fue y es el arte. Algo que te embarga sin fin, como cuando se logra efectivamente desmadejar el hilo de la vida, el sentido de la existencia”. Francisco Calvo Serraller, El País

“Ramón Andrés, en su enésima investigación de descomunal erudición y elegancia, toma el instrumento con la suavidad de su prosa excelsa y lo arropa con un grado de historicidad insuperable para cualquier otro especialista”. Toni Montesinos, La Razón

“El conocimiento enciclopédico del musicólogo Ramón Andrés ha puesto ahora los ojos en la Holanda de los tiempos de Vermeer, Spinoza y el compositor Sweelinck. Una obra inclasificable que recorre la pintura, la filosofía, la música, la ciencia y la óptica, entre otros saberes, del siglo XVII en el que por entonces era el país más próspero y cosmopolita de Europa”. P. Unamuno, El Mundo

“Una jugosa explosión erudita de refinado humanismo. Es a la vez un ensayo, un estudio y un relato generoso en narraciones. Tiene tantas lecturas como el lector quiera darle. Está escrito con el rigor, detalle y poder de evocación que caracterizan a este autor de numerosos escritos musicales y literarios”. Berta Ares, Revista de Letras

“Leer El luthier de Delft es como asistir a la charla de un sabio que nos abre la cámara privada donde colecciona instrumentos venerables, libros vetustos y reflexiones metafísicas. Ensayo de erudición exuberante, pero también deliciosamente evocador, subraya el lugar central de la música en la sociedad del Barroco y ofrece un fascinante recorrido a través de la cultura musical de la Europa moderna. Una sutil elegía de una manera de entender la música casi desaparecida”. Abel Grau, Time Out

“Nos asombra la capacidad de Ramón Andrés para meter el cuchillo a los rincones de la Historia y extraer el meollo al fascinante siglo XVII en los Países Bajos. Música, arte y filosofía conviven como manifestaciones de una misma realidad”. Expansión

“Un paseo gozoso por la pintura holandesa, con especial detenimiento y predilección por la de Johannes Vermeer, de la que el auto entresaca -y comenta con gran altura- las muy abundantes obras, junto con otras de la misma escuela, cuyos lienzos contienen o bien instrumentos musicales o bien escenas en las que la música juega un papel clave”. Meta Historia

“Redactado con exquisitez y erudición, el texto ilumina la vida de la ciudad de Delft en el siglo XVII. Con la música como punto de partida, Andrés desbroza las relaciones intelectuales que se producen en esas habitaciones bañadas de luz natural tantas veces representadas por los pintores neerlandeses”. Rafael de las Cuevas, Descubrir el Arte

«Ramón Andrés es lo más parecido que tenemos nosotros a Richard Taruskin, un robinson enciclopédico que acumula saberes con la glotonería apasionada de quien no se cansa nunca de aprender y de contar animadamente lo que ha aprendido». Antonio Muñoz Molina

«Los libros de Ramón Andrés avanzan la universalidad de su mirada, la riqueza de sus intereses, bajo los cuales late un muy refinado humanismo y un afán de conocimiento iniciado». Antonio Colinas

 

I

EL LUTHIER DE DELFT 

Detrás de la Nieuwe Kerk de Delft, en la primera casa levantada en un cruce de calles, está lo que buscamos. El taller y la tienda de un constructor de instrumentos musicales, de un luthier, un lugar en el que se obran sonidos, todavía no música. Allí, la madera adquiere forma para dársela al mundo y compensarlo. Una armonía necesaria.

     Justo en la mencionada confluencia, cerca de un edificio de no más de tres plantas que discurre paralelo al canal, Carel Fabritius, alumno de Rembrandt y uno de los faros de Jan Vermeer, se situó para esbozar unos apuntes del artesano que espera sentado fuera de su comercio. Era costumbre vender en la calle, ya fueran cuadros, especias, biblias, quesos o jaulas, que en la pintura simbolizaban el amor. Sobre una mesa, a modo de mostrador, un laúd y una viola da gamba aguardan unas manos distintas, aquellas que no desean tener causas con el malvivir ni los apremios.

     El cuadro está fechado en 1652; su título, Vista de Delft con el puesto de un vendedor de instrumentos musicales. Una obra que apenas mide lo que una caja de zapatos, un rincón de 15,4 × 31,6 donde cabe una historia. No puede dejar de repararse en el ademán abismado del protagonista, en el gesto que no acertamos a saber si es de incertidumbre o de simple vacío, vigilia de uno mismo. Si creyéramos en el destino, llegaríamos a pensar que ese rostro reflexivo esconde una meditación sobre la muerte, una premonición. 

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