Jean-François Fogel
Hablamos de precio, de precios de los libros. Había 14 países en Europa donde el precio de los libros era "fijo", es decir, el mismo, obligatorio y decidido por la casa editorial. Desde el lunes, son 15 países, pues la comisión de economía del consejo nacional de Suiza votó 13 votos contra 11 por el restablecimiento del precio fijo tal como lo dice el Neue Zurcher Zeitung. El tema del precio de los libros es una figura clásica del debate sobre las leyes económicas.
Conocemos los argumentos:
1. -La falta de competencia en los precios ayuda a la supervivencia de pequeños protagonistas en un mercado y frena las concentraciones (lo que permite mantener una red de pequeñas librerías).
2. -Pero el precio único crea "rentas" para ciertos actores cuyo beneficio garantizado no es amenazado por una presión sobre sus tarifas (casas editoriales o distribuidores en ciertos países tienen negocios muy rentables e inatacables).
3. -Al final, los lectores tienen algo positivo, el placer del acceso a través de muchas librerías, y negativo, la imposibilidad de buscar un precio más bajo.
En el caso de Suiza, con varios mercados lingüísticos (alemán, francés, italiano), la confusión es tremenda. Se sospecha de los importadores de libros franceses de un abuso en el momento de establecer el precio, tal como lo dice el diario 24 heures. Pero todo el sector del libro francés (importadores, distribuidores, librerías) pedía un precio único diciendo defender a los lectores. Francia apoya y apoyó siempre el precio único tanto en sus gobiernos de derecha como de izquierda con argumentos a favor de la democracia cultural, de la defensa de la red de distribución y de su pluralismo (basta leer este documento del ministerio de cultura).
En los últimos meses, declaraciones a nivel de la Unión Europea recordaron que el tema no está cerrado. El futuro del precio único no está garantizado por Bruselas. Basta leer un discurso de Meglena Kueva, la comisaria al consumo de la Unión Europea, para entender que hay una voluntad de promover la competencia en las tiendas de Internet. ¿Es posible vender en Francia en línea un libro español a un precio más bajo que en España? Por el momento, no es posible, pero…
Sobre la necesidad de mantener la competencia en Internet, ya hay pruebas definitivas. Francis Pisani, bloguero de San Francisco, lo demuestra al contar cómo intentó comprar un libro electrónico para su lector Kindle. No hay otra tienda que Amazon para el usuario de Kindle: es un caso de ausencia total de competencia. Sorpresa, sorpresa, para Pisani: el libro electrónico vale más caro que el mismo libro en papel (que puede comprarse en todas partes). Un claro abuso de posición dominante. Y también, una manera de recordar la necesidad de tener una competencia sobre los precios. Pero si se crea la competencia en los precios, desaparecen las pequeñas librerías. La solución del problema es el cuento de nunca acabar. Hace un año, Suiza no quería más el precio único, ahora vuelve a promover esta solución. ¿Pero cuál es la buena solución?