PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 20 de octubre de 2018 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Formas de volver a casa'
  • Ficha técnica

    Título: Formas de volver a casa | Autor: Alejandro Zambra | Editorial: Anagrama | Colección: Narrativas hispánicas | Género: Novela | ISBN: 978-84-339-7227-9 | Páginas: 168 | PVP: 15,00 € | Publicación: Mayo de 2011
  • Foto de Alejandro Zambra
  • Biografía

'Formas de volver a casa'

Alejandro Zambra

ANAGRAMA

Formas de volver a casa habla de la generación de quienes, como dice el narrador, aprendían a leer o a dibujar mientras sus padres se convertían en cómplices o víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet. La esperada tercera novela de Alejandro Zambra muestra el Chile de mediados de los años ochenta a partir de la vida de un niño de nueve años.

El autor apunta a la necesidad de una literatura de los hijos, de una mirada que haga frente a las versiones oficiales. Pero no se trata sólo de matar al padre sino también de entender realmente lo que sucedía en esos años. Por eso la novela desnuda su propia construcción, a través de un diario en que el escritor registra sus dudas, sus propósitos y también cómo influye, en su trabajo, la inquietante presencia de una mujer.

Con precisión y melancolía, Zambra reflexiona sobre el pasado y el presente de Chile. Formas de volver a casa es la novela más personal de uno de los mejores narradores de las nuevas generaciones. Un libro que ratifica lo que Ricardo Piglia ha dicho sobre Alejandro Zambra: «Un escritor notable, muy perceptivo frente a la diversidad de las formas.»

«Escrita ya, y de varias maneras, la novela de los niños de la dictadura, Zambra ha optado por escribir la novela de los hijos de la dictadura. Hijos de la dictadura eran, ciertamente, los que la vivieron como niños y que han terminado por ingresar en la madurez y están obligados a interpretar y asumir y no sólo recordar aquel pasado.

Niños en la dictadura, hijos de la dictadura: el sutil desplazamiento que Zambra realiza es altamente significativo; pues la de niño es una condición pasajera, en tanto que la de hijo es permanente, y acumula sentido y responsabilidad... El juego metaliterario y autográfico recuerda al mejor Coetzee, una resonancia que se extiende al rasgo más distintivo del estilo de Zambra, que -como el del mismo Coetzee, aunque de muy otra forma- viene a ser la frugalidad, término que connota ascéticamente su poquedad, su laconismo» (Ignacio Echevarría, El Mercurio, Chile).

«Si Bonsái nos sorprendió por la simpleza y levedad de un relato que era al mismo tiempo macizo, y si de La vida privada de los árboles nos encantó aquella rara elocuencia -rara por lo concisa-, ahora, a través de este libro, el autor nos prueba que los temas que le resultan afines, sumados al modo de expresarlos -ambos similares en las tres novelas-, conforman efectivamente un estilo propio y triunfador, pero más importante aún, dan pie a una obra perdurable, estabilizada y atractiva... La novela es un ajuste de cuentas con una época especialmente infame en Chile, la de los años 80. Y claro, los padres no podían quedar fuera de un ajusticiamiento que se precie de ser serio. A veces, o más bien casi siempre, el simple acto de volver a casa se convierte en una empresa complicada y dolorosa» (Juan Manuel Vial, La Tercera, Chile).

«Contada desde la ficción, y la no ficción, Formas de volver a casa relata la vida de un niño de nueve años que trata de entender el mundo a través de su familia, que como otras muchas en la dictadura de Pinochet no arriesgaba nada y que se definía a sí misma como apolítica, para no implicarse en el horror... La extrema habilidad de Alejandro Zambra hace que la novela no sea una pieza acerca de una familia chilena, de un tiempo determinado, sino que convierte su narración en algo universal, pues pocas familias se salvan de esos sonoros mutismos que crean desconcierto y dudas en los hijos... El resultado final es una historia que respira ternura infinita, cierta melancolía, pese al distanciamiento y al camino narrativo que el autor toma al desnudar su construcción mediante un diario en el que el escritor registra sus dudas sobre cómo relatar el pasado» (Cayetano Sánchez, Canarias 7).

«A todas aquellas personas a quien les guste Georges Perec, quedarán entusiasmadas con el chileno Alejandro Zambra... El autor interviene continuamente en el relato, habla con el lector y nunca le da lecciones. Formas de volver a casa es como una conversación, tranquila y distendida. "Lo que les pasa a los personajes de mis libros no es extraordinario, le pasa a todo el mundo", dice. Pero no todo el mundo lo explica tan bien... Brillante novela» (Andreu Gomila, Time Out Barcelona).

«Ahora, con Alejandro Zambra como paradigma, hay una generación que no vivió el golpe de estado, que son hijos de los que lo sufrieron. Formas de volver a casa es un melancólico ajuste de cuentas con el pasado de Chile, con los padres de la generación a la que pertenece al propio Zambra» (J. Ernesto Ayala-Dip, El Correo Español).

 

I. Personajes secundarios  

     Una vez me perdí. A los seis o siete años. Venía distraído y de repente ya no vi a mis padres. Me asusté, pero enseguida retomé el camino y llegué a casa antes que ellos -seguían buscándome, desesperados, pero esa tarde pensé que se habían perdido. Que yo sabía regresar a casa y ellos no.

     Tomaste otro camino, decía mi madre, después, con los ojos todavía llorosos.

     Son ustedes los que tomaron otro camino, pensaba yo, pero no lo decía.

     Mi papá miraba tranquilamente desde el sillón. A veces creo que siempre estuvo echado ahí, pensando. Pero tal vez no pensaba en nada. Tal vez sólo cerraba los ojos y recibía el presente con calma o resignación. Esa noche habló, sin embargo -esto es bueno, me dijo, superaste la adversidad. Mi madre lo miraba con recelo pero él seguía hilvanando un confuso discurso sobre la adversidad.

     Me recosté en el sillón de enfrente y me hice el dormido. Los escuché pelear, al estilo de siempre. Ella decía cinco frases y él respondía con una sola palabra. A veces decía, cortante: no. A veces decía, al borde de un grito: mentira. Y a veces, incluso, como los policías: negativo.

     Esa noche mi madre me cargó hasta la cama y me dijo, tal vez sabiendo que fingía dormir, que la escuchaba con atención, con curiosidad: tu papá tiene razón. Ahora sabemos que no te perderás. Que sabes andar solo por las calles. Pero deberías concentrarte más en el camino. Deberías caminar más rápido.

[Principio del libro]


[Etiquetas: novela, Chile, dictadura, Pinochet]

Compartir:

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2018 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres