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El acabose

Por 28 de diciembre de 2021 diciembre 29th, 2021 Sin comentarios

Félix de Azúa

Un año como este no apetece celebrarlo, pero podemos gozar la fiesta de su entierro. ¡Celebremos que por fin termina!

Al año le quedan tres días. Este 2021 ha sido uno de los peores de las últimas décadas. Más pobreza, más despotismo, más mentiras, más parásitos del Estado, más canallas enaltecidos, más asesinos ensalzados, pero por encima de todo, más muertos por la plaga. Un año así no apetece celebrarlo, pero podemos gozar la fiesta de su entierro. ¡Celebremos que por fin termina! Y que no vuelva.

O quizás sí. En estas fechas es bueno recordar el consejo que repiten todas las tragedias griegas: no se diga de nadie que es feliz, hasta que muera. Dicho a la inversa, mantengamos la esperanza de que el gozo seguirá siendo posible mientras no intervenga la muerte. Puede que alguien opine, cuando muramos, que hemos sido felices. Incluso a lo mejor lo decimos nosotros mismos.

Porque una cosa es la constricción del Estado, la asfixia política, el aplastamiento económico, la crueldad de los poderosos, el absurdo de la vida oficial, pero otra muy distinta la de cada uno con los suyos y su destino. Todavía puede y debe prepararse cada cual para agarrar su propia vida sin permitir que nadie se la arrebate. Ninguna colectividad, ninguna ideología, ninguna intolerancia, racismo o imbecilidad oficial puede robarnos la vida propia. Intervenir para remediar en lo posible los desastres públicos, sea, pero sin comprometer ni un gramo de nuestra individualidad.

Nacemos desnudos y así nos iremos de este mundo. La riqueza siempre es relativa y nunca dejará de haber alguien más pobre que el menos rico. No obstante, hay pobres felices y pobres que odian a los ricos porque creen que son ellos quienes les roban su alegría. A eso se le llama resentimiento. Ojalá que el año próximo nos pille más libres y alejados del odio, del resentimiento y la envidia. Más firmes en nuestras convicciones y por ello mismo más libres. Viva el nuevo año.

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Félix de Azúa

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

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