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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 23 de abril de 2019

 Blog de Félix de Azúa

Fuego vivo


La isla de Lanzarote sigue intacta y perfecta desde hace tres siglos

 
El efecto de la lengua de lava volcánica ha de depender, supongo, del tipo de tierra que calcina. En Lanzarote, isla de múltiples volcanes, forma extensiones de escoria negra en terrones desgarrados y convulsos. Un paisaje dramático. Aquí y allá se divisan manchas verdes incluso en el paraje de Timanfaya, donde 25 volcanes explotaron en 1730. Emocionan los hoyos cavados por esforzados agricultores que hurgan la tierra para plantar viñas diminutas y preciosas resguardadas por murallas de piedra en miniatura puestas a mano con paciencia y tenacidad.
 

Al torturado paisaje se le opone un modelo de habitación serena. Los pueblos son pañuelos blancos en cegador contraste con la negrura volcánica y el cielo turquí. Elegantes grupos de casas bajas (una o dos alturas) apenas decoradas con cactus y otras plantas grasas, aunque no faltan estallidos de buganvilias como brochazos de una divinidad ebria.

Estuvimos acogidos y cuidados en uno de los estupendos hoteles de Barceló especialmente diseñados para los niños. No había menos de treinta criaturas por las piscinas corriendo, bailando, quemando energía en cinco idiomas bajo la soñolienta, pero complacida, mirada de sus padres. Lo de los padres es algo imponente. Yo era una caña seca en medio de una manada de rinocerontes, mezclada con algún gorila y no pocos búfalos. ¡Señor, qué grandes son los nórdicos! ¡Qué barrigas, qué puños como mazas, qué cabezotas mondas, qué cogotes pétreos! Daba gusto verlos con sus crías trepando como monitos por el cuerpo hirsuto.

Leía yo el relato de Durrell sobre sus años en Chipre y gracias a él me percaté de otro gran atractivo de Lanzarote. Como no hay nada que conservar, salvo ella misma, la isla sigue intacta y perfecta desde hace tres siglos.

[Publicado el 16/4/2019 a las 16:33]

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Córdoba


'La cervatilla' es una pieza tan singular, dada la iconoclastia islámica, que lleva consigo la leyenda de una maldición
 

De ella solía decirse con cierto empaque lo de "lejana y sola" por una canción de García Lorca en la que un jinete adivina que la muerte le espera en las torres cordobesas. Asunto muy oriental este de viajar hacia el lugar elegido por la parca para ampararse de su víctima. Pero, en la actualidad, ni lejana ni sola. De lejana, nada: hora y media de Madrid por tren. Lo de sola aún menos: siendo estas fechas de abril, la ciudad está crecida de turistas.

Me acerqué a Córdoba para hablar de un libro y la ciudad, florida, limpia, insinuante, me acogió como un Romero de Torres. Hacía 15 años que no la pisaba y ha mejorado todo menos el Museo Arqueológico al que le han amputado la cervatilla. Se la han llevado a Medina Azahara, que no está fácil de alcanzar. Presa en aquel paraje desolado, a la cervatilla bien se le puede aplicar lo de "lejana y sola". Es su lugar de origen, me dicen, pero llevaba siglos acomodada a Córdoba. Si hubiera que devolver cada pieza a su cuna, nos quedábamos en cueros. La cervatilla es un bronce decorado con "finos roleos de ataurique", según el lenguaje municipal, quizás usada como embocadura de un chorrillo. Una pieza preciosa de largo cuello y patas cortas inventada durante el califato Omeya por encargo de Abderramán III para lucir en la fuente principal palaciega junto a tres hermanas. Una de ellas está ahora en Qatar. Otra, dudosa, en Madrid.

Es una pieza tan singular, dada la iconoclastia islámica, que lleva consigo la leyenda de una maldición según la cual las cervatillas traerán la destrucción a toda ciudad que las acoja. Fue cierto de Medina Azahara, menos cierto de Córdoba, y esperemos que no traiga la destrucción a Qatar, aunque su historia con el Barça tiene toda la pinta de una maldición sarracena.

[Publicado el 09/4/2019 a las 19:10]

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Alma y corazón


Rafael Sánchez Ferlosio es quien más ha durado en esta sociedad chabacana y hasta la última tertulia mantuvo el tipo y agitó las conciencias
 

Se nos fue el último de los grandes. Un ciudadano que aún trabajaba en exclusiva para su conciencia y con la literatura. Lo cual implica que su prosa tenía la musculatura de un atleta junto con la ligereza y la gracia de un bailarín. Leerle es danzar con un coloso del lenguaje.

Tengo estampas suyas de cine mudo, de otro siglo, como cuando llegó a la estación de Austerlitz, en París, para hacerle una visita a su amigo Agustín García Calvo, el cual no podía desplazarse porque estaba castigado por el Régimen. Las locomotoras aún eran de vapor y le recuerdo envuelto en humo mefistofélico, bajando por la escalerilla de hierro y agitando en su mano derecha un considerable chorizo. Solo alguien absolutamente cierto de su grandeza puede elegir un chorizo a manera de tirso y cantar el evohé a la reunión de amigos que le espera.

Años más tarde, en el monasterio de Veruela, discutiendo a voz en grito siempre con Agustín sobre las convulsiones conceptuales del infinito y trotando luego con mayor vigor que todos nosotros (20 años más jóvenes) por la ladera del Moncayo. Y esto enlaza con su costumbre de mandarnos subir a su casa (un sexto piso) en el ascensor mientras él subía por la escalera a velocidad de dibujos animados. Alcanzaba a abrirnos la portezuela resoplando y perfectamente feliz.

Portentosos años aquellos en los que Agustín, Rafael y Juan Benet nos orientaban en el pensamiento, las artes y el sentido común. Tres maestros abismalmente alejados de cualquier vanidad, comercio, autosatisfacción o sectarismo. Humanos, demasiado humanos para ser humanos. Rafael es quien más ha durado en esta sociedad chabacana y hasta la última tertulia mantuvo el tipo y agitó las conciencias. Eso era la auctoritas y no lo que ahora nos venden.

[Publicado el 02/4/2019 a las 15:14]

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Equinoccio

La primavera coincide con las elecciones generales, así que el ministrable también está muy agitado

 

La primavera ha venido y nadie sabe cómo ha sido porque es que comenzó en febrero. Ya están despendoladas las oropéndolas de Trapiello en su nuevo diario, Diligencias, en el que siempre hay sutiles páginas sobre las estaciones. Él sí entiende estos fenómenos porque pasa media vida haciendo de Cincinato. Pero todos hemos de atender a los rostros del meteoro. Nada hay más importante que saber cómo está el tiempo.

Los que vivimos en ciudades debemos salir arreando hacia el parque más próximo. Aquí, en Madrid, hay un Botánico muy bueno y bien cuidado por expertos. Pero basta cualquier humilde parque para acercarse a mirar (o a dibujar, que es aún mejor) lo que hace la vegetalia. El mío está bastante bien, con su punto de descuido para distinguirlo de los parques europeos. Ahora están las fotinias con unas llamas color púrpura en la cresta como de infierno gótico, andan retrasados los carpes y los tilos, echan ya brotes los liquidámbares, hay nubes de flor blanca animadas por chupadores en los perales. No es que yo sepa de esto, es que por suerte ponen cartelas en algunas plantas. Viva la cartela.

La primavera coincide con las elecciones generales, así que el ministrable también está muy agitado. Los grandes hombres pululan por la Península como abejas sedientas de polen. El polen, claro, somos nosotros. Incluso ha regresado el Cabecilla tras tierna y delicada entrega a la infancia. Pero aún está inmaduro.

No solo los grandes, también los pequeños se alteran en primavera. Tomé un taxi y en cuanto me senté salió disparado zigzagueando entre patines, ciclos y colegas. En cada semáforo cambiaba de carril hasta llegar al punto más corto. Entonces se volvía eufórico hacia mí y gritaba alzando una mano triunfal: "¡Polposichon!". Homérico.

[Publicado el 26/3/2019 a las 16:18]

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La visita

Cincuenta mil separatistas volverán a sus pueblos sin poder hinchar el pecho y consternados porque Madrid y el Estado opresor les ha tratado como ciudadanos
 

El sábado día 16 invitamos a 50.000 separatistas (según EL PAÍS) a que pasearan por Madrid. Digo que los invitamos porque, frente a lo que suelen decir, somos los españoles quienes los financiamos. Nosotros pagamos su Gobierno reaccionario, sus embajadas de pega, sus mercenarios de la televisión separatista, y así sucesivamente. Nuestros impuestos, gracias a la sumisión de los presidentes españoles, son los que los han convertido en una fuerza política adinerada, con sus altísimos sueldos, su administración familiar y sus falanges de choque. Todo pagado por las hienas españolas, como dice Torra.

Yo me alegro. He aquí 50.000 separatistas, casi todos venidos del agro, a los que un autobús, un bocadillo, unos trenes y un día precioso han permitido constatar cómo es una ciudad civilizada, europea, educada y con dirigentes no del todo chiflados. Vagaron por Recoletos, por el paseo del Prado, por Cibeles, zonas urbanas de impecable figura. Y no les tosió ni un energúmeno atragantado con una patria. Constataron, por tanto, que el Estado opresor, como lo llaman, no se parece al suyo, ni en su estado actual, ni en el que preparan con una Constitución catalana que da pavor leer. Aquí nadie los amenazó, nadie pintó dianas de muerte en la puerta de sus padres, nadie los insultó como los empleados de TV3 insultan a los españoles, nadie les lanzó excrementos, nadie les dijo que eran inferiores, de una raza desestructurada, africanos y alpargateros. Muy al contrario, ni siquiera fueron necesarios los municipales. De modo que 50.000 separatistas volverán a sus pueblos sin poder hinchar el pecho y consternados porque Madrid y el Estado opresor los ha tratado como ciudadanos. Y les ha pagado el gasto.

[Publicado el 19/3/2019 a las 14:00]

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Dos que piensan


Aún hay gentes que dedican su vida a pensar y nos entregan el resultado de su viaje intelectual en el momento decisivo.

 

A veces parece que, desaparecida la filosofía, todo lo ocupa la política, es decir, la ingeniería de la sumisión. Puede ser, pero aún hay gentes que dedican su vida a pensar y nos entregan el resultado de su viaje intelectual en el momento decisivo.

Si todo es ya pura técnica de la sumisión, será porque la vieja naturaleza se fue con los dioses y de ella solo queda la explotación de sus simulacros. Nosotros ya no formamos parte del reino animal y el poder explota cada una de nuestras imágenes técnicas: contribuyentes, empleados, votantes, agraviados. Nos hemos parcelado a fin de hacer negocio con cada rincón. Tal es el asunto de los inmensos trabajos de dos filósofos españoles, ambos ocupados por igual preocupación: ¿qué significa hoy "naturaleza"?

Félix Duque (Filosofía de la técnica de la naturaleza) expone la historia del concepto: de la naturaleza primordial a la orgánica, artesanal, mecánica, cibernética o digital. Si en la primordial éramos primates, en la digital somos entes virtuales. Víctor Gómez Pin (Tras la física) expone la otra cara del asunto, la naturaleza en tanto que "cosa", la physis de los jónicos, hasta llegar a la naturaleza cuántica. Quantum y dígito se dan pues la mano.

Ambas obras, editadas por Abada, exigen estudio, pero el esfuerzo requerido es lo que merece el augusto misterio sobre el que discurren: aunque sigamos creyéndonos criaturas naturales, ¿qué pasa si ya no queda nada natural en la naturaleza? ¿Si nada nos sostiene? ¿Si no tenemos ya ningún fundamento? Dice Pin que somos lenguaje, pero ¿de quién? Dice Duque que somos animales técnicos, pero ¿humanos? ¿Acaso ya solo servimos como soporte de nuestros móviles? Con preguntas ayuda la filosofía a resistir la explotación.

[Publicado el 12/3/2019 a las 18:08]

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Hablamos


En este momento, 555 millones de lectores pueden leer esta columna sin traducción. Mañana serán más
 

Un dato digno de consideración es que el producto español de mayor éxito haya sido y sea su idioma. Llamarlo "producto" es un abuso, ciertamente. Las lenguas solo son productos (militares o financieros) cuando se utilizan para forzar una sumisión política. No es el caso del español, pobre criatura. La expansión y fortaleza del español han sido efecto de la política, como en todos los idiomas, pero hace siglos que ya no lo es. Se convirtió, con toda modestia, en un fenómeno planetario. Lo resume muy bien el título de un libro de reciente aparición: Más de 555 millones podemos leer este libro sin traducción (Taurus). Un título tan largo se corresponde con un contenido extenso y variado. Hay artículos rigurosos y otros sólo (políticamente) correctos, pero sus editores, José María Merino y Álex Grijelmo, han procurado ofrecer un panorama bastante completo del estado actual de nuestra lengua común.

Evidentemente, el español no es español, sino mundial. Cuenta Merino con buena prosa cómo le fascinaba, de pequeño, la perorata de Cantinflas o los melismas de Gardel. Todos hemos gozado del léxico y la música de las múltiples hablas americanas. Sus peculiaridades nunca han sido juzgadas imperfectas o infames. Todo lo contrario. Y también los escritores, para quienes Rulfo, Vargas Llosa, Onetti o Carpentier abrieron inesperadas ampliaciones del campo lingüístico. ¿Se habla mejor el español en América que en buena parte de España? Sin duda es frecuente oírlo más gracioso y refinado. En contra tenemos, hoy, un puñado de españoles que por motivos religiosos, políticos o estéticos quieren hacerlo desaparecer de sus regiones. No será fácil: 555 millones de lectores pueden leer esta columna sin traducción. Mañana serán más.

[Publicado el 05/3/2019 a las 15:57]

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Pastoral


Un ternerillo blanco de orejas en alerta me mira con curiosidad infantil.
Ignora que soy su destino.
 

Al hilo de la semana blanca, invento francés que tantos colegios españoles han adoptado, me voy a la cabaña que un amigo levantó en el corazón de un bosque de fresnos. Está a los pies de la Machota cuyos formidables pedruscos rodaron rotos por el hielo hasta la puerta de la casa. Aquí los llaman berruecos. Si rodara uno, nos aplastaría como cucarachas. Los que cayeron hace miles de años yacen medio enterrados entre áspera hierba de invierno y matas de brezo. Son magnos lomos de elefante en el color y la textura, pintados a lo Pollock por el liquen y el musgo.

Nos acercamos a la ciudad para comprar miel y vino. No hay mucho turismo pues se supone que estamos en la estación más fría. Nada de eso: luce un sol cegador y los forasteros llenan las terrazas. Miran en silencio el cielo azul cobalto con sus gafas de sol de policía americano. En una gran mesa tres parejas de rusos semidesnudos y perplejos beben la vodka a gollete. Han llegado hasta aquí de carambola y en sus ciudades dejaron una ventisca que congelaba los colmillos del oso polar. Están tan confusos como un tuareg en Reikiavik.

En el jardín de los frailes el boj de los arrayanes embalsama la atmósfera. Sopla un airecillo cortante, pero suave como una caricia de navaja. La masa inmensa del monasterio, todo él levantado con moles de granito tallado por geómetras obsesos, es un puñetazo de racionalidad en un paisaje alucinado.

Vuelvo a la cabaña, al fuego y a los libros para ver con qué elegancia se recogen las vacas y oír su música. El paso lento, adormecido, la blancura de la raza charolé, una belleza tan terrible como la de sus hermanas del Partenón. Un ternerillo blanco de orejas en alerta me mira con curiosidad infantil. Ignora que soy su destino. La noche lo apaga de golpe.

[Publicado el 26/2/2019 a las 11:30]

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Siglo XIV


Yo: Quieto hasta ver. Por ahora lo único irreparable ha sido acabar la 'Inacabada'

El Ceremonioso: ¡Nomdedeu, si no le aprobamos el presupuesto disuelve las Cortes y tras las elecciones sube un Gobierno que no nos indultará ni muertos! Pero ¿y si va de farol y aun sin presupuestos sigue mandando a su antojo y nos indulta a pesar de todo?

El Cruel: Por Baco que si convocamos elecciones justo cuando estemos juzgando a los heréticos van estos a armar un estropicio que puede extremar el ánimo de los votantes y darnos la victoria por ser los únicos que dialogamos, sea eso lo que sea.

Unos: Lo cierto es que el mancebo ha roto las negociaciones justo cuando se reunía la muchedumbre para de ese modo poner de los nervios a los felones catalanes. Lo cual quiere decir que en cuanto se les pase el susto volverá a negociar con ellos y les prometerá el indulto.

Otros: Puede estar esperando a que los del punyalet comprendan que sin él aún les iría peor, aunque también es posible que los ferósticos, que van conducidos por frenéticos, quieran excitar el caos para lanzar a sus mercenarios a la calle a dar golpes de hoz.

Los mismos: De momento ya han caído los menestrales de la sociedad civil que vuelven al abrevadero feudal en busca de abrazos del gremio comercial y financiero.

Ciertos: Es muy posible que la satánica Rusia y sus brujas estén llevando la incitación a los alborotos y las encuestas del CIS.

Inciertos: Almas torcidas. Nadie sabe nada. La gobernación se ha convertido en una partida de mus entre aldeanos fulleros. Acabarán a garrotazos.

Yo: Quieto hasta ver. Por ahora lo único irreparable ha sido acabar la Inacabada. Hay mucho pánico al vacío.

[Publicado el 12/2/2019 a las 12:06]

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Lo real

La verdad, hoy, tiene cara de pantalla
 
 
Varios alcaldes, entre ellos Giuliani en Nueva York, se vieron obligados a exigir la censura cuando las fotografías de Mapplethorpe, muchas de ellas dedicadas a la exhibición de genitales masculinos de considerables dimensiones, se expusieron en público. Como no colgaban en instituciones del Estado sino en galerías privadas no pudieron ser secuestradas, pero se les retiró todo tipo de subvenciones, ayudas o publicidad. No obstante, para mí lo más relevante fue el comentario de un propio que dijo: "Si en lugar de fotografías hubieran sido cuadros al óleo no habría pasado nada". A finales del siglo XX todavía la fotografía tenía la consideración de "verdad" o "realidad". Lo que se veía en las fotos era auténtico.
 

Me he preguntado a veces cómo es posible que mucha gente se tome en serio los mensajes digitales, el mundo de las redes y toda esa parafernalia. ¿Cómo puede ser que políticos y redactores reaccionen como menores de edad ante la basura telemática? Es evidente que la mayor parte de esos mensajes, si no fueron producidos por esbirros rusos al servicio del caos o por clérigos al servicio de los separatistas, son infames venganzas de gente impotente. ¿Por qué entonces concederles nuestro muy escaso tiempo? Y sin embargo sabemos con qué terror retroceden los responsables públicos ante ellos y cómo los periodistas afirman una y otra vez que "la red arde con furiosas reacciones". ¿Por qué las leen? Pues bien, una posible explicación es la sacralidad del soporte. A día de hoy es difícil que alguien crea en "la verdad" de una fotografía, tan fácil es falsearla. En cambio, la superstición quiere que el nuevo soporte de lo real sea la red electrónica. El soporte es el mensaje y la verdad, hoy, tiene cara de pantalla.

[Publicado el 05/2/2019 a las 16:41]

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Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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