Guy de Maupassant
«Me gustan con locura las excursiones a un mundo que creemos descubrir, las sorpresas súbitas ante costumbres que ni siquiera podíamos sospechar, la constante tensión del interés, la alegría para los ojos, ese estímulo constante del pensamiento. Pero hay una cosa, sólo una, que me arruina esas exploraciones encantadoras: la lectura de guías de viaje.»
'Viajes y exploraciones en el África del Sur'
David Livingstone
Nunca hubiera imaginado el joven médico escocés David Livingstone cuando en 1840 se embarcó hacia África de Sur para enseñar el evangelio en aquellas colonias, que se iba a convertir en uno de los exploradores más admirados de nuestra civilización. Sus diecisiete primeros años en África se condensan en esta maravillosa obra, donde narra su época evangelizadora en las colonias y su posterior incursión hacia el norte.
Richard Fariña
Basada en viajes y experiencias escolares del autor, Hundido hasta el cielo, cuenta la historia picaresca de Gnossos Pappadopoulis quien emprende un viaje a través del oeste norteamericano, Nueva York y Cuba durante la revolución castrista. En medio de un paisaje psicodélico, el protagonista encuentra -entre otras cosas- mescalina, mujeres, arte, glotonería, falsedades, ciencia, oraciones, y, ocasionalmente, verdades.
Ryszard Kapuscinski
Las andanzas de Kapuscinski, reportero del semanario Polityka por la Polonia profunda «con más pena que gloria, de aldea en aldea, de villorrio en villorrio, en un carro de adrales o un autobús desvencijado» (Viajes con Heródoto) fructificarían en 1962 con la publicación de su primer libro, La jungla polaca escrito entre las décadas cincuenta y sesenta del siglo XX, entre viaje y viaje africano. Así escribió en La guerra del fútbol: «Volví a Varsovia. Debía preparar una nota relatando lo que había visto en el Congo. Describí la lucha, el desmoronamiento, la derrota.
'Manual para viajeros por España y lectores en casa'
Richard Ford
En octubre de 1830, Richard Ford llegó a Sevilla con su familia y fijó su residencia allí durante más de tres años. En ese tiempo, recorrió gran parte del país a caballo o en diligencia, tomando nota de todo lo que veía y oía en una serie de cuadernos, que llenó con descripciones de los monumentos y obras de arte que más le habían llamado la atención. A partir de estas notas se publicó en 1845 A Hand-Book for Travellers in Spain, que despertó de inmediato una sensación en su país. Temeroso de ofender la sensibilidad de españoles y franceses ("aunque yo sólo pretendía ser un caballero"), posteriormente destruyó casi toda esa primera edición para expurgarla drásticamente.
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