Ignacio Padilla
Mauricio Bonnett
«Rosa Tulia apareció en nuestras vidas el mismo día en que Pablo VI llegó a Bogotá. Lo recuerdo porque Sebastián, mi hermano menor, que tenía siete años y ya era un neurótico perdido, había decidido simular el viaje papal con meticuloso detalle. Por aquel entonces las cajas de cereal Kellogg's traían un pequeño avión de plástico, y Sebastián había formado poco a poco una buena flotilla.»
Miguel Naveros
«Mi primer gran recuerdo es el de un imán, un enorme imán en forma de herradura y esmaltado en rojo que me compró mi padre en el Rastro por dos duros, mi primer recuerdo pleno, de esos que vemos nacer, crecer, multiplicarse y languidecer hasta que, ya durmientes, resucitan cuando menos se espera, una noche por ejemplo y en el segundo de los tres peldaños de aquella discoteca sin concesiones que parecía mucho más inmensa por vacía, en medio de un aire espeso que conservaba en psicofonía el hálito de una tarde intensa de domingo y al borde de un suelo que mostraba bien visibles los restos de la marcha humana...»
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