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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 17 de junio de 2019 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'El vampiro argentino'
  • Ficha técnica

    Título: El vampiro argentino | Autor: Juan Terranova | Editorial: Lengua de Trapo  | Género: Novela | ISBN: 978-84-8381-107-8 | Páginas: 344 | PVP: 19,50 € | Publicación: 2011
  • Foto de Juan Terranova
  • Biografía

'El vampiro argentino'

Juan Terranova

LENGUA DE TRAPO

El III Reich, vencedor aplastante en la II Guerra Mundial, tiene en Buenos Aires una de sus principales capitales en Sudamérica. Allí, durante los actos de celebración del Bicentenario de la Independencia, el capitán de las SS Víctor Bravard tendrá que resolver los brutales asesinatos de varios dirigentes del Partido Nazi.

Narrada con la sobriedad y el ritmo que el género negro merece, Juan Terranova va más allá y construye un obsesivo laberinto para el descreído y poderoso personaje del investigador.

Juan Terranova es uno de los más prestigiosos escritores de la nueva narrativa latinoamericana. El vampiro argentino es su primera novela publicada en España. 

«Terranova es el siguiente gran secreto de la literatura argentina a descubrir por los lectores españoles. Su literatura, desprolija y contundente, se ha liberado de la simpatía forzada y la corrección formal que preside los gestos siempre sonrientes de casi todos los escritores argentinos jóvenes conocidos en España» (Patricio Pron, Quimera).

 

1

Von Ribbentrop viajaba aMoscú para firmar el pacto de no agresión germano-soviético y el profesor Burckhardt, delegado de Danzig ante la Liga de las Naciones, abandonaba su oficina después de la anexión. Las tropas se ponían en movimiento. Empezaba la Gran Guerra de Emancipación. Ludwig Laggar había nacido el 30 de agosto de 1939, dos días antes de que Alemania invadiera Polonia. Así era el mundo que lo había recibido. Ahora, tanto tiempo después, la Argentina iba a festejar su segundo centenario. Y él se podía retirar satisfecho. Un sello en un papel, una despedida breve y adiós. No estaba mal para cuarenta y dos años de trabajo. Dormir hasta tarde, sin presiones. Tomar el desayuno en el jardín. Darles de comer a los perros en pantuflas. Pero había surgido un problema. Algo complicado. La vejez es lo complicado, pensó Laggar.

   Su mujer lo esperaba para cenar. Su familia no. Dos hijos varones en la frontera norte, lidiando con la guerrilla paraguaya. Y dos hijas más en el Cuerpo de MédicosMilitares. De sus tres nietos, todos en edad escolar, el más grande ya había entrado en las Juventudes Hitlerianas de América. Tenía sus retratos arriba del escritorio, entre las fotos de su último viaje a Europa. Hacía años que Laggar no iba a Berlín. Se consoló pensando que así era mejor. La última vez, el laberinto que ofrecía la capital del Reich le había resultado frío y desagradablemente hacinado. Aparte le disgustaba viajar escondido, hacerse pasar por alguien que no sabe, que no entiende, un comerciante, un turista. De civil, lidiar con los aduaneros se volvía un suplicio exagerado. En ninguno de sus viajes había logrado escapar de esa mezcla ajena de ansiedad y pantomima. La última vez lo habían demorado casi tres horas. Mejor no viajar. Mejor quedarse. Estaba orgulloso de su familia. De su casa y del parque que la rodeaba. Era un buen parque. Pero ahora tres cuerpos mutilados empezaban a dar vueltas como si alguien los hubiera clavado en el piso de un carrusel vacío.

   Dos es coincidencia, tres es una serie. La famosa mentalidad alemana, pensó Laggar. Exactitud y precisión. Eficiencia y disciplina. ¿Se podía vivir de otra manera? Pero esa no era la pregunta. ¿Por qué le habían caído a él esos tres cuerpos? Ahora miraba otras fotos, las fotos clasificadas dispersas arriba del escritorio. Imágenes en blanco y negro, sacadas por los apurados fotógrafos policiales y copiadas en papel de baja calidad. Pese a todo, seguían siendo imágenes de cuerpos, la sangre brillante, los restos fríos de la muerte.

   Casi nadie sabía de la existencia del SIAR, sección A, apenas una oficina de inteligencia más en el caótico entramado del espionaje imperial. «Servicio de Inteligencia Alemán en Argentina», leyó Laggar en la pantalla que se abrió cuando encendió la computadora. Hacía exactamente una semana había tenido una teleconferencia de prioridad naranja con el arrogante Viceministro de Asuntos Exteriores del Reich. Le había hecho llegar desdeMünchen unmensaje encriptado con el membrete de Urgencia: «Ni siquiera la administración colonial está al tanto de esto. ¿Entiende? Si llega a oídos de la burocracia o de algún opositor, los viajes por los festejos van a empezar a ser puestos en duda».

[Principio del libro]


[Etiquetas: novela, II guerra Mundial, III Reich]

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