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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 20 de octubre de 2017 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Enciclopedia de los muertos'
  • Ficha técnica

    Título: Enciclopedia de los muertos |Autor: Danilo Kiš  | Editorial: Acantilado Traducción de: Nevenka Vasiljevic | Colección: Narrativa del Acantilado, 138 | Páginas: 208 | Género: Relatos | Precio: 15 € | ISBN: 978-84-96834-59-0

  • Foto de Danilo Kis
  • Biografía

'Enciclopedia de los muertos'

Danilo Kis

EDITORIAL ACANTILADO

Los seres humanos no son intercambiables. Así nos lo muestra Danilo Kiš, en estas memorables parábolas sobre la vida, el amor y la muerte. De su mano, el lector descubrirá una enciclopedia en la que se conservan, a través del tiempo y más allá de los secos y neutros datos registrales, los periplos vitales de un sinnúmero de muertos. En la enciclopedia de Kiš, nómina de lo excepcional cotidiano, conviven personajes anónimos y legendarios-un heresiarca contemporáneo de Jesús o los durmientes del Sura XVIII-, se reviven hitos seculares de la infamia-la muerte de un patriota, el singular destino europeo de un libro maléfico-y el pensamiento se proyecta hacia lo metafísico. Al cabo, en cada una de estas historias, habremos de reconocer lo que constituye nuestra auténtica, y no intercambiable, especificidad humana. 

                                                   SIMÓN EL MAGO

                                                                                  I

Diecisiete años después de la muerte y milagrosa resurrección de Jesús de Nazaret, por los caminos polvorientos que atraviesan Samaria y que, escondiéndose bajo arenas caprichosas, van a perderse en el desierto, aparece aquel al que sus discípulos llamaban el Mago, Simón el Mago, y al que sus enemigos apodaban con desprecio el Borborita. Algunos aseguraban que había venido de Guita, una aldea perdida de Samaria, otros que era de Siria o de Anatolia. Hay que reconocer que él mismo contribuía a esta confusión, porque a la inocente pregunta sobre su origen contestaba con un amplio movimiento del brazo en el que cabían tanto el primer pueblo vecino como medio horizonte.

   Era fuerte, de estatura media, sus cabellos negros y rizados empezaban a escasear, descubriendo la coronilla, mientras que la barba, también rizada y descuidada, se iba encaneciendo. Tenía la nariz huesuda y corva; su perfil era como el de una oveja. Uno de sus ojos era más grande que el otro, lo que daba a su cara una expresión un poco sarcástica. En la oreja izquierda llevaba un pendiente de oro: una serpiente mordiéndose la cola. Ceñía su cintura con varias vueltas de una cuerda de lino que a la vez le servía para sus números de circo: esta cuerda se enderezaba de repente y él, ante los ojos maravillados de los espectadores, la escalaba como un mástil. O bien la ataba al cuello de algún novillo al que degollaba luego de un solo golpe de espada, pronunciando una fórmula mágica. Por un momento, la cabeza y el cuerpo yacían separados sobre la arena del desierto; el Mago pronunciaba entonces aquella misma fórmula mágica al revés, y la cabeza se juntaba con el cuerpo, mientras la cuerda de lino se quedaba en el suelo. Simón desataba el nudo y volvía a atarse la cuerda a la cintura, salvo si alguno de los espectadores deseaba verificar la composición de la fibra. Simón le tendía entonces un cabo de la cuerda, tiesa como si se tratara de un palo; en cuanto el desconfiado la agarraba, la cuerda volvía a estar lasa y caía al suelo levantando una polvareda.

   Dominaba el griego tanto como el copto, el arameo, el hebreo y los diversos dialectos locales, a pesar de que sus enemigos aseguraban que hablaba cada uno de estos idiomas con acento extranjero. Simón no hacía mucho caso a estas malas lenguas; hasta se tenía la impresión de que él mismo las alentaba. Cuentan que era vivo de imaginación, además de un excelente orador, sobre todo cuando se dirigía a sus discípulos y adeptos o ante las masas que atraía. «Entonces, los ojos le brillaban como estrellas», decía uno de sus discípulos. «Su voz era la de un loco, y su mirada lúbrica», comentaba uno de sus adversarios.

[Principio del libro en PDF]


[Etiquetas: Relatos]

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