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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

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Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Es mi tipo'
  • Ficha técnica

    Título: Es mi tipo. Un libro sobre fuentes tipográficas | Autor: Simon Garfield | Editorial: Taurus | Colección: Taurus Pensamiento | Género: Ensayo | ISBN: 9788430608263 | Páginas: 376 | Formato:  13 x 21,5 cm.| Encuadernación: Rústica |  PVP: 21,00 € | Publicación: 21 de Septiembre de 2011
  • Foto de Simon Garfield
  • Biografía

'Es mi tipo'

Simon Garfield

TAURUS

Desde que las tipografías se mudaron a la barra de herramientas del ordenador todos comenzamos a tener una opinión sobre ellas. Hoy es imposible ignorar su poder, su omnipresencia en las marcas que nos rodean o el carácter que imprimen a nuestros textos. Y si no, ¿por qué despierta tantas antipatías el uso de Comic Sans? ¿A qué se debió el revuelo causado cuando Ikea fue infiel a Futura con Verdana? ¿Por qué Obama decidió optar por la Gotham como su distintivo gráfico? ¿Qué hace que una tipografía «funcione»?

Este divertido libro, profusamente ilustrado, cuenta la historia de más de doscientas fuentes desde su nacimiento -y en algunos casos hasta su muerte- a través de anécdotas sobre su empleo, sus creadores y sus usuarios. Garfield explica los fenómenos que hay detrás del dominio de fuentes como Helvética o Times New Roman o del odio hacia otras como Papyrus. Es mi tipo tiene todas las respuestas para quienes alguna vez se preguntaron qué tienen en común EasyJet y los Beach Boys, cuál es la tipografía favorita de Hollywood o si, como las personas, algunas fuentes son de Marte y otras son de Venus.

 

Introducción  

LETRAS DE AMOR

El 12 de junio de 2005, un hombre de unos cincuenta años hablaba ante una multitud de estudiantes de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, sobre sus días como alumno en una institución no tan prestigiosa, Reed College, en la ciudad de Portland, Oregón. «Todos los carteles que se veían en el campus y todas y cada una de las etiquetas que marcaban los cajones estaban bellamente caligrafiadas a mano», recordó. «Como yo había dejado los estudios y no tenía que ir a las clases normales, decidí apuntarme a un curso de caligrafía para aprender a escribir así. Aprendí acerca de las fuentes con serifa y sin serifa, de la variación en el espacio existente entre las letras según la combinación de estas, acerca de qué es lo que hace grande la tipografía. Era hermoso, lleno de historia y artísticamente sutil, de un modo que la ciencia no es capaz de capturar. Y lo encontré fascinante.» 

   En aquella época, ese estudiante que había abandonado los estudios creía que nada de lo que había aprendido tendría una aplicación práctica en su vida. Pero las cosas cambiaron. Diez años después, ese hombre, llamado Steve Jobs, diseñó el primer ordenador Macintosh, una máquina con una insólita característica: contaba con una amplia gama de fuentes tipográficas. Jobs decidió incluir tipos conocidos, como Times New Roman y Helvetica, y otros de nuevo diseño, en cuyos aspecto y nombre evidentemente se implicó en persona. Estos fueron bautizados en honor a ciudades por las que sentía afecto, como Chicago y Toronto. Quería que cada uno de ellos fuera tan distinto y hermoso como la caligrafía que se había encontrado una década antes, y al menos dos de ellos, Venice y Los Angeles, parecían escritos a mano.

   Era el comienzo de algo: un cambio sísmico en nuestra relación cotidiana con las letras y con la tipografía. Una innovación que, en diez años, puso la palabra «fuente» -hasta entonces un tecnicismo de los ámbitos del diseño y la impresión- en boca de todos los usuarios de ordenador.

   Hoy no es fácil encontrar los tipos originales de Jobs, lo cual no es tampoco demasiado grave: estaban muy pixelados y eran incómodos de manejar. En cualquier caso, la posibilidad de cambiar de una fuente a otra parecía cosa de tecnología alienígena. Antes de la llegada del Macintosh en 1984, los ordenadores ofrecían un solo tipo de letra, y para darle formato de cursiva había que encomendarse a la buena fortuna. Ahora llegaban multitud de alfabetos que daban lo mejor de sí para recrear algo a lo que ya estábamos acostumbrados en el mundo real.

[Páginas del libro]


[Etiquetas: ensayo, periodismo, comunicación, tipografías]

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