'Reivindicación de la política'
Javier Solana y Lluís Bassets
Desde que en 1995 fuera nombrado secretario general de la OTAN, Javier Solana ha pasado quince años en la primera fila de la política internacional. Han sido quince años repletos de acontecimientos: la disolución de la antigua Yugoslavia, la decadencia de Rusia, el auge de China, la aparición del terrorismo islámico, los años de Clinton, de Bush y la llegada de Obama, la expansión de la OTAN y de la UE, la globalización, la mayor crisis económica desde 1929... Gracias a su experiencia y en muchas ocasiones a su presencia en las cumbres y reuniones que definieron momentos históricos, Solana presenta, guiado por las inteligentes preguntas de un periodista de prestigio como es Lluís Bassets, un fascinante panorama del mundo actual, los retos a los que nos enfrentamos y cómo se hizo la transición del mundo estable de la guerra fría a las incertidumbres del actual.
Dos ideas y un principio vertebran el libro. Primero, Occidente se ha impuesto a costa de perder poder frente a las potencias emergentes, como Brasil, China o India; segundo, Europa se empezó justificando como reconciliación tras la guerra, luego como estabilización tras la caída del muro, pero ahora se fundamental en la necesidad de no pasar a la irrelevancia. Y el principio es la inquebrantable fe en la política como la manera de conciliar intereses, alcanzar objetivos y evitar conflictos. Un libro esencial, plagado de anécdotas y de retratos de primera mano por el español más importante en la escena internacional de los últimos tiempos.
"Yo creo en la política... La política no es mera gestión, no es administración, es mucho más que eso. Es que la gente te entienda y que sepa a dónde vas. La política tiene que ser pedagogía y tiene que ser liderazgo. Es parte de hacer presente el futuro, y para eso hay que tener una visión de futuro". Javier Solana.
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Lo que hemos vivido
El gobierno del cambio • Unión Europea, OTAN y relaciones con Israel: tres elementos vinculados • La caída del Muro y la unifi cación de Alemania, vistas desde Madrid • El nuevo orden mundial • La presidencia española de la Unión Europea de 1995 • Europa siempre regresa a los mismos problemas • Reconciliación, refundación, necesidad: tres momentos europeístas • La conferencia euromediterránea de Barcelona • La ampliación de la Unión Europea • Secretario general de la Alianza Atlántica • Sincronía entre biografía y marcha del mundo • Comunicación es política • Los modelos de Clinton y Obama • Pensar y decidir • Los españoles en el mundo
LLUÍS BASSETS: Tres años de ministro de Exteriores de España, cuatro de secretario general de la Alianza Atlántica, diez de Alto Representante de la política exterior europea. Son diecisiete años que casi coinciden en el tiempo con las dos décadas transcurridas desde la caída del Muro, esa fecha de 1989 en que Hobsbawm declaró liquidado el siglo XX, lo que denominó el siglo corto. Desde este punto de vista son los primeros veinte años de la nueva centuria, ese siglo XXI adelantado. Empecemos por ahí. ¿Cómo se explica ese quiebro de un ministro español volcado siempre en la política interior, que de pronto se lanza a la escena internacional donde permanece diecisiete años?
JAVIER SOLANA: No sé si quiebro es la palabra. Hasta mi salida de España formé parte de un gobierno que lideró un cambio muy profundo en España en todos los ámbitos, no sólo en el político, también en el económico, social, cultural, y no digamos en el plano internacional.
Los gobiernos democráticos anteriores habían hecho su parte, pero al gobierno socialista surgido de las elecciones de 1982 le correspondía terminar de defi nir la posición internacional de España. Evidentemente, el presidente y el ministro de Exteriores son los más activos en este campo, pero el gobierno entero seguía muy de cerca el desafío exterior. En mi caso, desde el inicio Felipe González me encargó algunas gestiones internacionales. Por ejemplo, me entrevisté en su nombre con Fidel Castro en un viaje «discreto» en la primera semana de 1983, días después de llegar al gobierno, para fi jar las reglas del juego. Además, todos nos sentimos involucrados en las negociaciones de ingreso en la Comunidad Europea, con Fernando Morán a la cabeza.
Poco después me nombró ministro portavoz del gobierno, manteniendo la cartera de Cultura. Simultáneamente nombró a Francisco Fernández Ordóñez ministro de Exteriores. Con Paco tuve siempre una relación de profunda amistad. Desde ese momento acompañé al presidente en todos sus viajes al extranjero, que fueron muchos, y participé en las reuniones internacionales en Madrid. Quiero decir que en mi caso la acción internacional no me fue ajena incluso antes de ser ministro de Exteriores.
Participé como portavoz de forma muy activa en la campaña del referéndum sobre la OTAN y estuve presente con Felipe cuando fi rmamos el establecimiento de las relaciones diplomáticas con Israel, un momento que recuerdo perfectamente. Shimon Peres era entonces primer ministro de Israel en aquellos gobiernos compartidos entre él e Isaac Shamir. Para esa fi rma esperamos a que Peres, con quien estábamos en la Internacional Socialista, fuera primer ministro. Se hizo en Amsterdam, actuando como testigo el primer ministro Lubbers de Holanda.
He querido recordar estos tres acontecimientos iniciales, la entrada en Europa, la entrada en la OTAN y el reconocimiento de Israel, porque fueron hitos en la normalización de la posición de España en el mundo. Y fue importante el orden en que se tomaron las decisiones. Sólo una vez que ya formábamos parte de la Comunidad Europea se tomaron las otras dos. Creo que es interesante recordarlo para comprender mejor la lógica de las actuaciones de aquel gobierno, y frente a la opinión general, de que la entrada en la OTAN era una condición previa.
Pero además nuestro mandato se inició en plena guerra fría con Reagan y acabó con Clinton en la Casa Blanca. Empezó con Brézhnev en Moscú y terminó con Yeltsin como presidente de la Federación Rusa y la Unión Soviética desaparecida. Arrancó con una Alemania dividida y se acabó con una Alemania unida dentro de la Alianza Atlántica.
Con ello quiero decir que no sólo vivimos el acceso de España a un mundo nuevo para nosotros. También en tiempo récord tuvimos que adaptarnos a lo que se convirtió para todos en un mundo novísimo. Generamos una gran confi anza en nuestros socios y amigos más importantes y en muy poco tiempo logramos formar parte muy activa de esa nueva dinámica mundial.
[Etiquetas: ensayo, política, Solana]
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