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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 23 de septiembre de 2020 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Zeitoun'
  • Ficha técnica

    Título: Zeitoun | Autor: Dave Eggers |  Traducción: Cruz Rodríguez Juiz |  Editorial: Mondadori  | Colección: Literatura Mondadori | Género: Novela | ISBN: 9788439722830 | Páginas: 336 | Formato:  14 x 23,9 cm. | Encuadernación: Tapa dura  |  PVP: 21,90 € | Publicación: 8 de Octubre 2010
  • Foto de Dave Eggers
  • Biografía

'Zeitoun'

Dave Eggers

MONDADORI

Zeitoun fue uno de los héroes anónimos del Katrina, pero la administración Bush lo convirtió en un terrorista islámico.

Dave Eggers denuncia con ZEITOUN  esta situación de injusticia y destina los beneficios del libro a una  fundación, creada por el propio Zeitoun y que lleva su nombre,  con el fin de recaudar fondos para la reconstrucción de Nueva Orleans.

Una acción solidaria en la que eggers, una vez más, da voz a los que no la tuvieron y proclama libertad.

Abdulrahman Zeitoun fue uno de los héroes anónimos del huracán Katrina. Durante los días que siguieron al paso del huracán, navegó por las calles inundadas de Nueva Orleans en una vieja canoa, ayudando a sus vecinos. Una semana más tarde fue arrestado y acusado injustamente de pertenecer a Al Qaeda.

«la mejor obra de Eggers hasta la fecha.» Miami Herald

«a quien le importe Estados Unidos y sus excesos querrá leer este libro.» Chicago Sun Times

«Dentro de cincuenta años, cuando la gente quiera saber qué paso en esta ciudad durante un episodio vergonzoso de nuestra historia, se seguirá hablando de una familia llamada Zeitoun.» Timothy Egan, The New York Times Book Review

«Una denuncia de los errores gubernamentales y judiciales que se produjeron al paso del Katrina, pero, más allá de eso, una desgarradora historia sobre la familia, la fe y, al final, sobre la esperanza. [...] Haga lo que haga Eggers en el futuro, su trabajo importa y la gente debería prestarle atención.» Pasha Malla, The Toronto Globe and Mail

«Zeitoun es una historia real fascinante, íntima, de gran alcance, inquietante y estimulante sobre una pareja de Nueva Orleans, Abdulrahman y Kathy Zeitoun, que fue arrastrada hacia su personal odisea kafkiana (por una vez el adjetivo es ineludible) después del huracán Katrina. [...] Es, sin lugar a dudas, una hazaña narrativa que arrastra al lector lentamente hacia un vórtice acechante, sin trampas ni mecanismos teatrales y que recuerda a La canción del verdugo de Norman Mailer [...].» James Wolcott, Vanity Fair

«Una historia tremendamente elegante y elocuente. Tan feroz en su furia, tan hermosa en sus múltiples detalles y compasiva en su manera de contar una tragedia americana como, finalmente, dulce y tozuda en aportar esperanza.» Susan Larson, New Orleans Times-Picayune

«Zeitoun es una historia sobre los desastres políticos más reprobables de la administración Bush -la guerra contra el terrorismo y la respuesta al huracán Katrina- cuando chocan el uno contra el otro e impactan contra una familia.» Andrew O'Hehir, Salon

«¿Qué te cabrea más? ¿La manera en que gestionaron las autoridades el huracán Katrina o el tratamiento que reciben los árabes desde el 11 septiembre de 2001? ¿No sabes por qué decidirte? Dave Eggers tiene el libro que estabas buscando.» Dan Baum, San Francisco Chronicle

 

I

Viernes, 26 de agosto de 2005

En las noches sin luna, los hombres y muchachos de Yabla, una polvorienta ciudad pesquera de la costa de Siria, cogían los faroles y zarpaban en sus barcas más silenciosas. Cinco o seis embarcaciones pequeñas con dos o tres pescadores cada una. Una milla adentro, disponían las barcas en círculo en el negro mar, largaban las redes y, sosteniendo los faroles por encima del agua, emulaban a la luna.
 
   Al poco rato, los peces, sardinas, empezaban a congregarse y formaban una masa plateada que emergía despacio desde las profundidades. Los peces se sentían atraídos por el plancton y el plancton por la luz. Empezaban a girar como una cadena de eslabones sueltos y durante una hora seguían llegando cada vez en mayor número. Los huecos negros entre los eslabones plateados iban cerrándose hasta que los pescadores solo veían una masa sólida de plata girando bajo el agua.
 
   Abdulrahman Zeitoun tenía solo trece años cuando empezó a pescar sardinas así, con el método conocido como lampara y adoptado de los italianos. Había esperado años para sumarse a los hombres y adolescentes de las barcas nocturnas, años que había dedicado a hacer preguntas. ¿Por qué solo en noches sin luna? Porque, le explicó su hermano Ahmad, las noches de luna llena se veía plancton por todas partes, extendiéndose por todo el mar, y las sardinas descubrían y devoraban sin problemas aquellos organismos relucientes. Pero las noches sin luna los hombres podían fabricarse una luna y atraer a las sardinas a la superficie en concentraciones asombrosas. Tienes que verlo, le contó Ahmad a su hermano pequeño, no has visto nada igual.
 
   Y cuando Abdulrahman vio por primera vez a las sardinas girando en la negritud no podía creerlo, no alcanzaba a creer la belleza de aquella órbita plateada ondulando bajo la luz blanca y dorada de los faroles. No dijo nada, y los demás pescadores también se cuidaban mucho de hacer ruido y remaban sin motores, no fueran a espantar la pesca. Susurraban por encima del mar, bromeando y hablando de mujeres y chicas mientras observaban cómo los peces subían y giraban debajo de ellos. Al cabo de unas horas, una vez listas las sardinas, cuando decenas de miles de ellas destellaban bajo la luz refractada, los pescadores aseguraban la red y la recogían.
 
   Luego encendían los motores para regresar a la orilla y llevaban las sardinas al comprador de la lonja antes del amanecer. El comprador pagaba a hombres y chicos y después vendía el pescado por toda Siria occidental (Latakia, Baniyas, Damasco). Los pescadores se repartían el dinero y Abdulrahman y Ahmad entregaban su parte en casa. Su padre habían muerto el año anterior y su madre no estaba muy bien ni a nivel físico ni mental, de modo que todo lo que ganaban pescando iba al sustento del hogar que compartían con una decena de hermanos y hermanas.
 
   De todos modos a Abdulrahman y Ahmad no les importaba el dinero. Lo habrían hecho gratis.

 

 

Treinta y cuatro años después y miles de kilómetros más al oeste, Abdulrahman Zeitoun estaba en la cama un viernes por la mañana alejándose lentamente de la noche sin luna de Yabla, un vago recuerdo atrapado en un sueño matinal. Se encontraba en casa, en Nueva Orleans, y oía a su lado la respiración de su esposa Kathy, exhalaciones no muy distintas del murmullo del agua contra el casco de una barca de madera. Por lo demás, la casa estaba en silencio. Abdulrahman sabía que eran casi las seis y que aquella paz no duraría. La luz matinal solía despertar a los niños en cuanto alcanzaba las ventanas de la segunda planta. Uno de los cuatro abriría los ojos y en adelante los movimientos serían bruscos y la casa se llenaría de ruidos rápidamente. Con un niño despierto, era imposible mantener a los otros tres en la cama.

[Principio del libro]


[Etiquetas: novela, Katrina, Zeitoun]

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