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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 26 de mayo de 2019 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Obra ensayística'
  • Ficha técnica

    Título: Obra ensayística | Autor: Ralph Waldo Emerson |  Traducción y Prólogo : Carlos Jiménez Arribas |    Editorial: Artemisa  |   Colección: Clásica, 16Género: Ensayo | ISBN: 978-84-96374-89-8 | 1ª Edición | Páginas: 496 | Formato:  14 x 21,3 cm. | Encuadernación: Rústica  |  PVP: 25,50 € | Publicación: Mayo de 2010
  • Foto de Ralph Waldo Emerson
  • Biografía

'Obra ensayística'

Ralph Waldo Emerson

ARTEMISA EDICIONES

Esta edición contiene la versión íntegra de dos de las obras fundamentales de Emerson: La Naturaleza y Hombres representativos.

La Naturaleza puede considerarse como la piedra fundacional del pensamiento con posterioridad devenido ecologista, un librito de prosa hermosa y pensamiento raigal que sigue enseñándonos como mirar con respeto y maravilla al mundo natural.

Hombres representativos consta de cinco largos ensayos sobre figuras de las letras y de la historia universales, Platón, Montaigne, Shakespeare, Swedenborg, Napoleón y Goethe, y sirve para entender, no sólo a cada uno de estos hombres ilustres, sino el valioso pensamiento de Emerson enfrentado a cada uno de estos hitos de la cultura occidental.

El volumen se completa, además, con varios ensayos y conferencias difíciles de encontrar publicados en España y que sin embargo constituyen un auténtico clásico de la literatura universal: «El poeta», por ejemplo, «El escritor estadounidense», o «La confianza en uno mismo».
 
«Es difícil ser indiferente a Emerson porque no sólo fue un escritor de gran ductilidad y penetración, sino un espíritu sensible y libre. Fue un intelectual y un moralista, un místico y un literato. No sólo se interesó por la poesía y la filosofía, sino que pensó la ciencia de su tiempo en términos de sorprendente modernidad. En un siglo cientificista, no fue materialista: creyó que el fundamento del hombre estaba en el espíritu (cuyo elemento es la eternidad)». Juan Malpartida ABCD las Artes y las Letras
 
 
 
Prólogo  
 
Ralph Waldo Emerson vino al mundo en un lugar, Nueva Inglaterra, y en una época, los albores del ochocientos, muy necesitados de lo que acabó siendo su incontestable magisterio. Estados Unidos en la primera mitad del siglo XIX un país recién formado, contaba ya con su más o menos surtida nómina de políticos y héroes, personalidades religiosas y dirigentes militares, incluso hombres de ciencia; hombres que, en ocasiones, cubrían más de uno de estos perfiles: George Washington, David Crockett, Benjamin Franklin. Pero carecía aún de un verdadero padre intelectual, alguien que, sin negar lo más granado de la tradición de Occidente y Oriente, recuperándolo con acento autóctono, pudiera sentar las bases para una identidad vernácula. Ese hombre fue Emerson: un estadounidense consciente de que su llamado estaba en las letras, no en las armas; un hombre que se sabía, no de acción, sino de contemplación; lejos del frente y la frontera, dedicado por entero a mirar al mundo para revelarlo. Y con toda seguridad, esa especialización disciplinaria ayudó a hacer más influyente su figura. Los contornos se reforzaron en su personalidad, y el país ya podía permitirse una mente excelsa y entregada en exclusiva al cultivo del pensamiento. ¿Podía? Más bien lo necesitaba, a juzgar por la popularidad del hombre en vida: casi toda la obra ensayística de Emerson fue escrita con el fin específico de ser pronunciada, no ante universitarios o académicos, sino delante de ciudadanos de clase trabajadora que buscaban mejorar su formación en el salón de conferencias.
 
   Nueva Inglaterra fue ese centro o núcleo irradiador en el que nació nuestro ensayista, con las manos libres, tiempo para pensar, y un entorno que prácticamente se había estado preparando durante decenios para recibirlo. Sin embargo, la obra de Emerson supuso un rechazo de la tradición religiosa que le había amamantado, y se puede leer como un borrón y cuenta nueva con respecto al viento fundador que trajo el Mayflower hasta las costas de Maine. O como su única evolución posible. Porque estaba escrito que el proyecto regeneracionista de los padres fundadores sólo podía cuajar intelectualmente en suelo americano mediante un giro de tuerca más, una radicalización que le quitó ese pelo de la dehesa atlántico y le hizo conjugable de verdad con un mundo virgen. Como prueba de la relevancia que tuvo esta búsqueda de las esencias promovida desde dentro de la religiosidad protestante, depurada hasta el extremo en lo que acabó conociéndose como trascendentalismo, piénsese en la reacción que genera a finales del siglo XIX y en los primeros años del XX el movimiento de los Fundamentals, una serie de panfletos que distribuye la American Bible League en un intento de volver a lo más ortodoxo y cerril de cierto calvinismo. Frente a Emerson y su legado de religiosidad ágrafa, o, más bien circunscrita a la literalidad de la naturaleza, los fundamentalistas promovieron una vuelta a la verdad infalible de la letra tal y como aparece en la Biblia. Y ahí beben, hasta el delirio y la alucinación, las corrientes neoconservadoras, mesiánicas y apocalípticas, que tanto han influido en la política estadounidense de estos últimos años, y con tan nefastas consecuencias.

[Principio del libro]


[Etiquetas: ensayo]

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