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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 11 de diciembre de 2017 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'La banda de los niños'
  • Ficha técnica

    Título: La banda de los niños | Autor: Roberto Saviano | Traducción: Juan Carlos Gentile Vitale | Editorial: Anagrama | Colección: Panorama de narrativas | Páginas: 392 | ISBN: 978-84-339-7984-1 | Fecha: ago/2017 | Precio: 21,90 euros
  • Foto de Roberto Saviano
  • Biografía

'La banda de los niños'

Roberto Saviano

ANAGRAMA

Nápoles, hoy, es una ciudad bella y terrible: es el reino de la camorra, y los chicos que crecen allí lo hacen bajo su influjo. Una pandilla formada por diez de ellos se lanza a la conquista de la ciudad: provienen de familias normales, les gusta lucir calzado de marca y tatuarse el símbolo de su banda.

Liderados por Nicolas Fiorillo, alias Marajá, el grupo de adolescentes utiliza las motos como los forajidos de las películas del Oeste usaban los caballos: invaden las aceras, atropellan a peatones, se escabullen por las estrechas calles del centro histórico. Quieren hacerse con una parte del negocio del tráfico de drogas y la extorsión, y aprovechando el vacío que han dejado algunas familias se alían con un viejo jefe de clan para iniciar su ascenso. El poder se afianza ganándose el respeto, sembrando el miedo, aplicando la violencia: un like en el Facebook de la novia de otro puede convertirse en una sentencia de muerte, si hay que probar armas nuevas se utiliza como blanco a un grupo de emigrantes, y en el camino hacia la cima no hay amigos, ni antiguas lealtades...

Con valentía, Roberto Saviano vuelve a un territorio que conoce bien para dejar un nuevo testimonio. La suya es una novela sobre la realidad, una ficción que se convierte en crónica de la podredumbre cotidiana de una ciudad corrompida, corroída, en la que la sangre se paga con sangre y el destino parece trágicamente escrito en forma de reformatorio, cárcel o tumba; una ciudad que son muchas ciudades, muchas periferias: las de Londres y París, Madrid y Buenos Aires, Nueva York y Ciudad de México, convirtiendo esta novela salvaje y honesta en una rotunda llamada de atención colectiva.

«Me siento muy pequeño, casi insignificante, comparado con la dignidad y el coraje del escritor y periodista Roberto Saviano, el hombre que ha logrado dominar el arte de la vida» (José Saramago).

«Debemos agradecer a Roberto Saviano que haya devuelto a la literatura la capacidad de abrir los ojos y la conciencia» (Mario Vargas Llosa).

«Saviano es uno de los periodistas más interesantes y lúcidos del momento» (Gregorio Morán).

«Cualquier cosa que Saviano dice o denuncia, por encima de todo la narra. Ése es su genio natural. La banda de los niños vuelve a demostrarlo con elocuencia» (Alberto Asor Rosa, La Repubblica).

«Asesinos que ni siquiera han cumplido la mayoría de edad. Vidas quemadas antes de hora que Saviano retrata en una novela terriblemente veraz» (Vanity Fair Italia).

 

Primera parte
El balandro viene del mar


El término napolitano paranza viene del mar.

Quien nace en el mar no conoce un mar sólo. Está ocupado por el mar, mojado, inundado, dominado por el mar. Puede estar lejos de él durante el resto de la existencia, pero siempre estará empapado. Quien nace en el mar sabe que existe el mar del curro, el mar de las llegadas y las partidas, el mar de la descarga de las alcantarillas, el mar que te aísla. Está la cloaca, la vía de escape, elmar barrera infranqueable. Está el mar de noche.

De noche se sale de pesca. Oscuro como boca de lobo. Blasfemias y ninguna plegaria. Silencio. Sólo ruido de motor.

Dos barcas se alejan, pequeñas y mustias, coronadas casi hasta hundirse por las lámparas del mar. Van una a la izquierda, una a la derecha, con las lámparas delante para atraer a los peces. Lámparas. Luces cegadoras, electricidad salina. La luz violenta que atraviesa el agua sin gracia alguna y llega al fondo. Da miedo ver el fondo del mar, es como ver dónde acaba todo. ¿Y es esto? ¿Es este montón de piedras y arena que cubre toda
esta inmensidad? ¿Sólo esto?

Paranza es el nombre de las barcas que van a la caza de peces a los que engañar con la luz. El nuevo sol es eléctrico, la luz invade el agua, toma posesión de ella, y los peces la buscan, le tienen confianza. Tienen confianza en la vida, se lanzan boquiabiertos guiados por el instinto. Y, mientras, se abre la red que los rodea, veloz; las mallas aprisionan el perímetro del banco, lo envuelven.

Luego la luz se detiene, parece finalmente al alcance de las bocas abiertas. Hasta que los peces empiezan a recibir empujones el uno contra el otro, todos moviendo la aleta, en busca de espacio. Y es como si el agua se convirtiera en un charco. Rebotan, cuando se alejan casi todos chocan, chocan contra algo que no es blando como la arena, pero no es tampoco roca, no es duro. Parece violable, pero no hay manera de superarlo. Se agitan
arriba abajo arriba abajo derecha izquierda y de nuevo derecha izquierda, pero cada vez menos, cada vez menos.

Y la luz se apaga. Los peces son izados, el mar para ellos sube repentinamente, como si el fondo se estuviera alzando hacia el cielo. Son sólo las redes, que tiran hacia arriba. Ahogados por el aire, las bocas se entreabren en pequeños círculos desesperados y las branquias, colapsadas, parecen vejigas abiertas. La carrera hacia la luz ha terminado.

 

 

[Adelanto del libro en PDF]


[Etiquetas: La banda de los niños, Roberto Saviano, Anagrama, novela, nápoles, italia, mafia, violencia, delincuencia, sociedad]

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