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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 17 de octubre de 2017 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Mientras embalo mi biblioteca'
  • Ficha técnica

    Título: Mientras embalo mi biblioteca | Autor: Alberto Manguel | Traducción: Eduardo Hojman| Editorial: AlianzaColección: Alianza Literaria | | Formato: Estándar | Tamaño: 12 x 18 | Páginas: 208 | Fecha: sept-2017 | I.S.B.N.: 978-84-9104-869-5 | Precio: 14 euros | Ebook: 9,99 euros
  • Foto de Alberto Manguel
  • Biografía

'Mientras embalo mi biblioteca'

Alberto Manguel

ALIANZA

Cuando a comienzos de este siglo Alberto Manguel instaló su biblioteca en un viejo presbiterio del Valle del Loira, sintió finalmente que, al igual que sus libros, había hallado su lugar en el mundo. Pero la vida le desdijo y su biblioteca está ahora guardada en cajas en un depósito en Canadá.


Eco inverso del breve ensayo de Walter Benjamin, "Mientras embalo mi biblioteca" es casi un manifiesto, un gesto de rebeldía frente a la amenaza de olvido que supone vaciar los estantes. En esta elegía (acompañada de diez digresiones), Manguel reivindica con lucidez y sabiduría la biblioteca que sigue existiendo en la mente del lector, el poder de la palabra y los juegos de asociaciones y recuerdos que los libros, aun encerrados, producen. Una biblioteca, dice Manguel, es una autobiografía de muchas capas: esa es la noción que explora este nuevo texto del autor, Premio Formentor 2017, quien tanto ha contribuido, a lo largo de todos sus escritos, al placer de la lectura.

 

[Comienzo del libro]

Mi última biblioteca estaba en Francia, dentro de un viejo presbiterio de piedra al sur del valle del Loira, en una aldea tranquila de menos de diez casas. Mi compañero y yo elegimos ese lugar porque junto a la casa había un granero, parcialmente derribado siglos atrás, lo bastante grande como para albergar mi biblioteca, que para entonces ya tenía treinta y cinco mil libros. Yo pensaba que, una vez que los libros encontraran su lugar, yo encontraría el mío. Estaba equivocado.

Supe que quería vivir en esa casa la primera vez que abrí dos pesadas puertas para carruajes que daban al jardín desde la entrada. Lo que se veía, enmarcado por un portal arqueado de piedra, eran dos antiguas sóforas que proyectaban su sombra sobre un suave césped que se extendía hasta un muro gris en el fondo. Nos habían dicho que, durante las guerras campesinas, se habían construido túneles abovedados debajo de ese terreno que comunicaban la casa con una torre lejana y ahora derruida. A lo largo de los años, mi compañero cuidó el jardín, plantó rosales y un huerto, y se ocupó de los árboles muy maltratados por los dueños anteriores, que habían llenado uno de los troncos huecos con basura y habían dejado que las ramas altas se volvieran peligrosamente frágiles. Cada vez que paseábamos por el jardín decíamos que éramos los guardianes, nunca los dueños, porque (como ocurre con todos los jardines) parecía que ese sitio estaba poseído por un espíritu independiente que los antiguos llaman numen. Plinio, cuando explica lo numinoso de los jardines, dice que se debe a que en otros tiempos los árboles eran los templos de los dioses y que esos dioses no habían olvidado. Los frutales del fondo del jardín habían crecido sobre un cementerio abandonado que se remontaba al siglo ix; tal vez los antiguos dioses también sentían que aquel era su hogar.

 

[Adelanto del libro en PDF]


[Etiquetas: Mientras embalo mi biblioteca, Alberto Manguel, Eduardo Hojman, Alianza, Biblioteca, libros, olvido, mudanza, sabiduría, conocimiento]

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