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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 28 de julio de 2017 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'La invasión de las bolas peludas'
  • Ficha técnica

    Título: La invasión de las bolas peludas | Autor: Luke Rhinehart |  Traducción: María Luz García de la Hoz | Editorial: Malpaso Páginas 464 | ISBN: 978-84-16420-26-1 | Formato: 14 x 21 cm.  | Formato: Tapa dura  Precio: 22 euros | ebook: 8,99 Fecha: 2017
  • Foto de Luke Rhinehart
  • Biografía

'La invasión de las bolas peludas'

Luke Rhinehart

MALPASO

Suponiendo que el universo estuviera poblado por extraterrestres ¿qué pensarían de los humanos? Probablemente, que somos gilipollas. La familia Morton acoge a una extraña criatura redonda y peluda, una especie de pelota de playa que apareció en el barco de pesca del señor Morton. Lo bautizan como Louie y se convierte en una mascota adorable y cariñosa que enseguida se hace amiga de los niños. Pero nada es lo que parece: los Morton no tardan en descubrir que Louie tiene una inteligencia asombrosa, infinitamente superior a la humana y que es capaz, a través de cualquier ordenador, de entrar en los sistemas informáticos del Estado, de robar miles de datos y millones de dólares, de desactivar armas nucleares, de hacer que personas inocentes pasen por terroristas y viceversa... en fin, de sembrar el caos más absoluto. Además, Louie cambia de forma a su antojo y se ríe de todo el mundo.

Pronto se le suman otras bolas peludas que progresivamente invaden nuestro planeta con la diversión como único fin. De un día para otro, la familia Morton se hace famosa para acto seguido entrar en la lista de los más buscados del FBI. Y todo por jugar a blanquear dinero, hacer transacciones de millones de dólares de forma fraudulenta... un poco de diversión, vaya.

La invasión de las bolas peludas es una de las novelas más divertidas de los últimos cincuenta años y, al mismo tiempo, una auténtica carga contra el sistema. Si con El hombre de los dados Rhinehart nos hizo dudar de la validez de algunos puntales sociales, como el matrimonio o la medicina, con La invasión de las bolas peludas se muestra más corrosivo y antisistema que nunca.

«El gran novelista del siglo XX.» Loaded Magazine

«Hilarante y bien escrita. En sus páginas el sexo siempre parece una opción.» Time Out

«Brillante. Espectacular.» Colin Wilson

 

1


                                                                           Billy Morton: Mi amigo Louie, pp. 3-17


Me llamo Billy Morton. Cuando conocí a Louie era patrón de una pequeña embarcación pesquera con base en Greenport, en el North Fork de Long Island. Navegábamos por el Estrecho de Long Island o hacia el este de Montauk, y yo y mi tripulación, compuesta por dos despreocupados pelagatos, echábamos las redes para ver si pescábamos algo. Aunque podíamos estar faenando tres días enteros, ahora que mi salud no era tan buena como antaño solo nos quedábamos dos. Antes tenía dos barcas y ganaba mucho dinero, pero los peces se cansaron de que los sacaran del agua para ser triturados en comida para gatos, así que empezaron a extinguirse. Tuve que vender la mitad de mi flota y quedarme solo con el Vagabond, un barco de once metros de eslora cuyo motor diésel databa de la Guerra de Secesión y cuya madera del casco era tan vieja que la especie de árboles de los que procedía está ya extinguida. Pero al menos era mío.

     Es una embarcación discreta pero cómoda. Yo soy el jefe y los chicos lo saben. Pero también saben que pueden aflojar el ritmo de vez en cuando o tomarse un descanso de diez minutos sin que nadie les grite. De hecho, si no aflojaran el ritmo de vez en cuando, no los habría contratado. No me gustan los tipos demasiado serios. Mientras se haga el trabajo, no me preocupa mucho cómo se haya hecho.

     Así que cuando Marty Beck me dijo que un pez barrigón había «saltado al techo de la cabina», supuse que Marty estaba bromeando y pensé que era una ocurrencia ingeniosa. Marty es un buen hombre pero el ingenio no es uno de sus puntos fuertes. Yo sabía, y él sabía, que los peces no pasan de la cubierta de faenado al techo de la cabina, a menos que los arrojen hasta allí.

     Pero cuando vi que Sam Potter escuchaba sin inmutarse a Marty mientras este contaba lo del pez saltador, entendí que la tripulación quería tomarme el pelo o que Marty hablaba en serio.

[Principio del libro]


[Etiquetas: La invasión de las bolas peludas, Rhinehart, Malpaso, novela, humor, divertida, extraterrestres, sistema]

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