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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 21 de octubre de 2019 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Viajar en el tiempo'
  • Ficha técnica

    Título: Viajar en el tiempo | Autor: James Gleick | Traducción: Yolanda Fontal Rueda | Editorial: Crítica | Colección: Drakontos | Formato: 15,5 x 23 cm. | Tinta: Integradas en b/n | Presentación: Tapa dura con sobrecubierta | Páginas: 352 | Fecha: abr-2017 | ISBN: 978-84-16771-77-6 | Precio: 22,90 euros | Ebook: 12,99 euros

     

  • Foto de James Gleick
  • Biografía

'Viajar en el tiempo'

James Gleick

CRÍTICA

Partiendo de La máquina del tiempo, de H.G. Wells, James Gleick expone las distintas teorías y relatos que ha ido suscitando el anhelo humano de viajar en el tiempo. Para ello acude a todo tipo de fuentes en los ámbitos de la física, la filosofía, la literatura, el cine, los cómics, las series de televisión...

De esta manera, en las reflexiones de Viajar en el tiempo conviven James Clerk Maxwell con Borges, Proust con Felix Klein, Hermann Winkowski con el cybepunk de William Gibson, Leibniz con Foster Wallace, Asimov con San Agustín, Kurt Gödel con Dr. Who, o Pierre Laplace con las aventuras Ci-Fi de la serie de televisión Cuentos asombrosos (Amazing Stories) o Regreso al futuro.

 

[Comienzo del libro]

Un hombre está al final de un pasillo donde hay mucha corriente, en el siglo XIX. A la luz parpadeante de una lámpara de queroseno examina una máquina hecha de níquel y marfil, con rieles de bronce y bielas de cuarzo, un armatoste feo y achaparrado, como desenfocado y nada fácil de visualizar para el pobre lector, pese a la lista de partes y materiales. Nuestro héroe juguetea con unas cuantas clavijas, añade una gota de aceite y se monta en la silla. Agarra una palanca con las dos manos. Va a emprender un viaje. Y nosotros también, por cierto. Cuando acciona la palanca, el tiempo rompe amarras.

El hombre es anodino, casi carente de rasgos: «ojos grises», «cara pálida» y poco más. Ni siquiera tiene nombre. Solo es el viajero del tiempo: «pues será conveniente llamarle así». Tiempo y viaje: a nadie se le había ocurrido juntar esas dos palabras hasta entonces. ¿Y la máquina? Con su silla y sus barras, es como una bicicleta de fantasía. Todo ello es un invento de un joven entusiasta llamado Wells, que firma con sus iniciales, H. G., porque cree que suenan más serias que Herbert. Su familia le llama Bertie. Está intentando ser escritor. Es un hombre minuciosamente moderno, que cree en el socialismo, el amor libre y la bicicleta(*).  Orgulloso miembro del Club Turístico de Ciclistas, pasea arriba y abajo por el valle del Támesis en una bicicleta de 18 kilos con cuadro tubular y ruedas neumáticas, saboreando la emoción de montar su máquina: «Una memoria del movimiento persiste en los músculos de las piernas, que parecen seguir girando y girando solas». En algún momento ve un cartel publicitario de un armatoste llamado «bicicleta casera para el aficionado»: una máquina estacionaria con ruedas de goma que permite al usuario pedalear para ejercitarse sin ir a ninguna parte. Mejor dicho, a ninguna parte a través del espacio. Las ruedas giran y el tiempo pasa.

El siglo XX se cernía sobre el mundo, un hito del calendario con resonancias apocalípticas. Albert Einstein era un chaval en una escuela secundaria de Múnich. Habría que esperar a 1908 para que el matemático germano-polaco Hermann Minkowski anunciara su idea radical: «De ahora en adelante, el espacio en sí mismo, y el tiempo en sí mismo, están condenados a difuminarse como meras sombras y solo una especie de unión de ambos preservará una realidad independiente». H. G. Wells llegó allí antes, pero, a diferencia de Minkowski, no trataba de explicar el universo. Solo trataba de urdir una estratagema argumental verosímil para una narración fantástica

 

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(*) Definió el amor libre como «la liberación de la conducta sexual individual de los reproches sociales y los controles y las sanciones legales». Y «lo practicó incansablemente», como ha escrito David Lodge.

[Adelanto del libro en PDF]


[Etiquetas: Viajar en el tiempo, James Gleick, Crítica, Tiempo, Viajes en el tiempo, ciencia ficción, ]

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