PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 14 de diciembre de 2019 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Contra las patrias'
  • Ficha técnica

    Título: Contra las patrias | Autor: Fernando Savater | Editorial: Ariel | Colección: Biblioteca Fernando Savater | Formato: 14,5 x 23 cm. | Presentación: Rústica sin solapas con s/cub. | Páginas: 328 | ISBN: 978-84-344-2543-9 | Fecha: feb/2017 | Precio: 17,95 euros | Ebook: 7,99 euros

  • Foto de Fernando Savater
  • Biografía

'Contra las patrias'

Fernando Savater

ARIEL

Un tema que parece estar todavía más vigente que en el momento de la primera publicación de este libro. De nuevo, en edición actualizada, una reflexión ininterrumpida, que nos arranca de la indiferencia y nos sacude la indolencia.

Contra las patrias, es decir, contra la colectivización de la violencia, contra las unanimidades forzosas, contra las identidades nacionales prefabricadas, contra la utilización de la peculiaridad cultural como fundamento estatalista, contra la exaltación del ombligo propio por medio del denigramiento de lo ajeno, contra los símbolos sanguinarios: banderas, himnos, mártires, y contra el ridículo entusiasmo de las fronteras.

Contra las patrias, o sea, a favor de los hombres, diferentes e iguales, a favor de la tradición cultural que cada creador reinterpreta a su modo y manera, a favor de la libertad de las lenguas, a favor del exilio y del desarraigo, a favor del federalismo, a favor del antimilitarismo y del antipatrioterismo, y sobre todo a favor del cosmopolitismo, que fue y sigue siendo la verdadera gran idea progresista desde que el viejo Demócrito armara en Grecia que «la patria del sabio es el mundo entero». 

 

LAS VÍCTIMAS DEL PATRIOTISMO

Cada nación se burla de las otras y todas tienen razón.
Schopenhauer

Los hombres buscamos permanentemente un sentido a nuestro estar unos junto a otros, algo que trascienda al instinto gregario y sea más espiritualmente gratificante que la fuerza de las necesidades materiales. La más prioritariamente humana de nuestras aspiraciones es la de sabernos pertenecientes a una unidad superior, a la vez dotada y dadora de significado. Con este fin, las comunidades han aprovechado cuantos recursos brindan el mito y la historia, la razón y el sentimiento, la religión, la política y la profecía revolucionaria. La imprescindible presencia de los otros es también coactiva y dolorosa, por lo que urge establecer un lazo simbólico que nos facilite sobrellevarla con resignación y hasta nos convenza de la esencial importancia que tiene la proximidad de seres frecuentemente intolerables. La tribu, la casta, la raza, la nación, el imperio, la secta, todo el variado nomenclátor de la afiliación humana, cada cual con su peculiar modo de exaltar propagandísticamente las virtudes del irremediable grupo. Lo importante es llegar a sentirse uno con quienes, por tantos aspectos, diferirán de nosotros, aunque en otros se nos parezcan. Y, para unirse, lo primero que se necesita es un otro al que oponerse, un reverso negativo de cuyo repudio dependa nuestra afirmación de identidad. Si no hubiese existido más que un solo grupo (raza, nación, casta, tribu, etcétera) de hombres sobre la faz de la tierra, la autoafirmación de tal grupo sería impensable, ininteligible, y sólo contaría la de los subgrupos (familias, individuos...) que se establecieran frente a frente. Nunca varios lograrían ser Uno si no existiese la posibilidad de enfrentarse a otros que, a su vez, constituyen o son constituidos desde fuera como Otro. En esta unidad supraindividual se reúnen los prestigios de la soledad con las irrenunciables ventajas de la compañía; es decir, para poder soportar a los otros cuya pluralidad necesita, cada hombre tiene que suponer de algún modo que no son realmente otros, que todos comparten una misma individualidad, sólida y solitaria, instituida por oposición frente a otras de su mismo género.

Lo único, pues, que permite la compañía y la solidaridad es el reconocimiento de lo mismo en lo mismo: los grupos humanos sólo logran tal identificación por la vía de la exclusión y el enfrentamiento. Ser de los míos es no confundirme ni contagiarme con quienes constituyen lo otro. Hasta aquí la política. El proyecto ideal de un fundamento no antagonístico para la comunidad de individuos es el tema propio de la ética, sobre el que volveremos al final de este trabajo. Aquí vamos a hablar ahora en resumen de lo siguiente: a) de un tipo especial de grupo humano, la nación, y del sentimiento exacerbado de pertenencia y hostilidad que le sirve de cimiento psicológico; b) de la institucionalización de la violencia como esencia misma y verdad última de lo nacional; c) de los usos y transformaciones más recientes de la fórmula nacionalista. Por último, diremos algo, como ya queda anunciado, del universalismo individualista ético en cuanto correctivo final de los abusos destructivos que impone la autoafirmación bélica de las naciones.

[Adelanto del libro en PDF]


[Etiquetas: Contra las patrias, Ariel, filosofía, política, sociología, ensayo, patria, nación, estado, identidad, banderas, himnos, ]

Compartir:

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2019 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres