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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 26 de mayo de 2017 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Manual de Exilio'
  • Ficha técnica

    Título: Manual de Exilio | Autor: Velibor Colic | Traducción: Laura Salas Rodríguez | Editorial: Periférica | Colección: Largo Recorrido  | Páginas: 240 | ISBN: 978-84-16291-44-1 | Fecha: febrero 2017 | Precio: 18,40 euros
  • Foto de Velibor Colic
  • Biografía

'Manual de Exilio'

Velibor Colic

PERIFÉRICA

Čolid desertó del ejército bosnio en 1992 y llegó a Francia como refugiado. Con un logrado equilibrio entre el humor y la crudeza nos cuenta su periplo allí y cómo pasó de ser un ciudadano normal y corriente a un exiliado forzoso. La vida de un exiliado de la Guerra de Bosnia como un exiliado, hoy, de la Guerra de Siria, o de cualquier otra guerra actual...Una vida que no vemos del todo en la prensa y que nos atrapa desde la primera página por la espontaneidad y el carácter desinhibido y confesional de su narración, que nos hace "querer saber" de la vida de ese exiliado que nos habla con sorna y que se ríe de sus desgracias.  

«Tengo veintiocho años y llego a Rennes con tres palabras de francés por todo equipaje: Jean, Paul y Sartre. También llevo mi cartilla militar, cincuenta Deutsche Mark, un boli y una gran bolsa de deporte desgastada, color verde aceituna, de marca yugoslava. Su contenido es escaso: un manuscrito, algunos calcetines, un jabón deforme (parece una rana muerta), una foto de Emily Dickinson, una camisa y media (para mí, una camisa de manga corta sólo cuenta como media camisa), un rosario, dos postales de Zagreb (sin usar) y un cepillo de dientes. Estamos a finales del verano de 1992, pero voy vestido como para una expedición polar: dos chaquetas pasadas de moda, una bufanda larga, y en los pies las botas de ante, dadas de sí, tras sufrir diez mil mordiscos de la lluvia y el viento. Soy un caballero liviano, un viajero de rostro marcado por un frío metafísico, el último grado de la soledad, del cansancio y de la tristeza. Sin emociones, sin miedo ni vergüenza. Murmuro una queja estúpida e infantil, a sabiendas de que las palabras no pueden borrar nada, de que mi lengua ya no significa nada, de que estoy lejos, y de que ese "lejos" se ha convertido en mi patria y mi destino.»

Cómo aprobar su exilio en treinta y cinco lecciones. Así se subtitula esta extraordinaria novela autobiográfica que destila humor, ternura y también una ironía y una amargura feroces. Escrita con una crudeza inmisericorde, Čolić nos hace pensar a cada momento en nuestros privilegios como habitantes del Primer Mundo. Y él, el exiliado de una guerra cercana, de un país hermoso pero en ruinas, que podría escupirnos a la cara nuestra desidia respecto a aquella guerra, comparte sin embargo con nosotros, sus lectores, la pasión por un mundo hecho también de belleza. Late en cada página una pregunta: ¿dónde está el Paraíso que un día se nos prometió?  

«Čolić es uno de tantos expulsados de las guerras de Yugoslavia. Llegó a Francia como refugiado con las manos vacías y sin saber el idioma en 1992. La novela cuenta el trauma del exilio, la dificultad de la adaptación, la herida de la memoria, en una primera persona que tiene el humorismo y el desgarro de un relato picaresco. Sucede a lo largo de los años noventa, pero es tan de ahora mismo como las imágenes de los refugiados caminando por las carreteras de Europa y congregándose junto a fronteras de alambradas. Pensé con admiración y gratitud que las mejores historias no son las que elige uno, sino las que no tiene más remedio que contar.» Antonio Muñoz Molina, El País  

 

I

Tengo veintiocho años y llego a Rennes con tres palabras de francés por todo equipaje: Jean, Paul y Sartre. También llevo mi cartilla militar, cincuenta Deutsche Mark, un boli y una gran bolsa de deporte desgastada, color verde aceituna, de marca yugoslava. Su contenido es escaso: un manuscrito, algunos calcetines, un jabón deforme (parece una rana muerta), una foto de Emily Dickinson, una camisa y media (para mí, una camisa de manga corta sólo cuenta como media camisa), un rosario, dos postales de Zagreb (sin usar) y un cepillo de dientes. Estamos a finales del verano de 1992, pero voy vestido como para una expedición polar: dos chaquetas pasadas de moda, una bufanda larga, y en los pies las botas de ante, dadas de sí, tras sufrir diez mil mordiscos de la lluvia y el viento. Soy un caballero liviano, un viajero de rostro marcado por un frío metafísico, el último grado de la soledad, del cansancio y de la tristeza. Sin emociones, sin miedo ni vergüenza.

      Suelto la bolsa ante la estación de Rennes y observo largamente mi nueva tierra.

     Murmuro una queja estúpida e infantil, a sabiendas de que las palabras no pueden borrar nada, de que mi lengua ya no significa nada, de que estoy lejos, y de que ese «lejos» se ha convertido en mi patria y mi destino... Tengo la sensación de estar sumergido en un universo acuático en el que todo gesto, todo movimiento, toda palabra están ahogados en un silencio inquietante. Como un sueño del que no se despierta uno, un extraño ballet de dos mundos que no se tocan. Recojo el equipaje y bajo a la calle.

[Principio del libro]


[Etiquetas: Manual de Exilio, Colic, Periférica, exiliado, bosnio, refugiado]

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