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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 20 de septiembre de 2018 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Los durmientes'
  • Ficha técnica

    Título: Los durmientes | Autor: Luis de León Barga | Editorial: Fórcola | Colección: Ficciones, 4 | Páginas: 368 | Dimensiones: 13 x 21 cm. | ISBN: 978-84-16247-74-5   | Fecha: septiembre 2016 | Precio: 22,50 euros
  • Foto de Luis de León Barga
  • Biografía

'Los durmientes'

Luis de León Barga

FÓRCOLA

Una inquietante novela que desvela uno de los episodios menos conocidos de nuestra historia contemporánea. El olvido de los leales y la memoria de los traidores, en una trama donde agentes dobles, los servicios de espionaje soviéticos y la diplomacia vaticana cruzan sus caminos en los años de la dolce vita romana y la Transición española. 

Rosa es una historiadora treintañera que recibe el encargo de escribir la biografía de un personaje de segundo orden de la Transición española, Jaime Monasterio, padre de su amiga Paloma, cuyas memorias le facilita ésta. Rosa descubrirá que su rutinaria tarea es un pretexto para ayudar a la desarticulación de una célula de agentes durmientes al servicio del espionaje ruso, surgida entre las amistades del padre de su amiga.

La historiadora, convertida en informante del servicio secreto, descubrirá que un mundo sin traiciones es un escenario sin cambios como lee en las fascinantes memorias de Jaime Monasterio, donde no faltan menciones a Ramón Serrano Súñer, Benito Mussolini, Alessandro Pavolini, Dionisio Ridruejo, Edgar Neville, el rey Faruk de Egipto, José María de Areilza o Adolfo Suárez. Por contra, en su cometido, Rosa comprenderá que vive en un estado de hibernación, personal y laboral. A diferencia de los espías de la red que tiene que descubrir, Rosa lleva una vida rota, hecha de relaciones con hombres equivocados, carencias familiares y trabajos eventuales, en una soledad donde ni siquiera puede aspirar a la categoría de bella durmiente, a la espera del amor que la despierte.

 

I

Un trabajo especial 

Hay una edad donde ya no eres joven pero todavía te faltan muchos años para transformarte en un ser invisible a los ojos de cualquier hombre. Deseas encontrar al amor de tu vida (suponiendo que no sea una fantasía adolescente), pero ni siquiera tienes una relación estable. Entonces, como eres atrevida y curiosa, caes en las trampas que te tiende la soledad. En mi caso todo empezó cuando Lucas me ofreció un trabajo «especial». Era un favor que le había pedido un amigo que dirigía una fundación dedicada a cuestiones históricas, pero como la principal beneficiada iba a ser yo, el favor me lo hacía él. «Si lo haces bien te abrirá puertas importantes», añadió. Yo le contesté que primero quería hablar con su amigo, un profesor con varios saberes y títulos según ponía en la tarjeta que me entregó Lucas. Le diría si aceptaba o no cuando me explicase el salario, las condiciones laborales y en qué iba a consistir ese cometido tan especial. Pero los dos sabíamos que desde hacía tiempo vivía con contratos temporales y el realquilado de una habitación de mi apartamento. Por eso al día siguiente estaba sentada frente al amigo de Lucas en su soleado despacho, donde a las montañas de carpetas, papeles y libros esparcidos sobre su mesa se sumaban tres plantas de exuberante follaje que proporcionaban la impresión de encontrarnos en una floristería-librería.

     -¿Estás de acuerdo? -me preguntó tras explicarme las condiciones salariales. El trabajo consistía en escribir un estudio biográfico sobre el padre de mi amiga Paloma, hospitalizado por una insuficiencia respiratoria agravada por su avanzada edad. Yo sabía por ella que había participado en diversos acontecimientos históricos, que iban desde la Segunda Guerra Mundial hasta la Transición, y que fue bastante mujeriego, a pesar de estar casado toda su vida-. Nadie  mejor que tú para contarlo, gracias a tu amistad con su hija y tu condición de historiadora -dijo el amigo de Lucas.

     -Sí -dije esperando que no se notase demasiado mi decepción por el salario y el escaso alcance de mi cometido.

     El profesor agachó la cabeza para mirar sus papeles un momento, como si se hubiese olvidado de algo, mientras se sujetaba con un dedo la montura de las gafas. Ovaladas y pequeñas, achinaban sus ojos hasta transformarlo en un nativo asiático de piel clara.

[Principio del libro]


[Etiquetas: Los durmientes, de León Barga, Fórcola, novela, espionaje soviéticos, agentes dobles, diplomacia vaticana, Transición española]

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