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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 16 de octubre de 2019 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Cada día es del ladrón'
  • Ficha técnica

    Título: Cada día es del ladrón | Autor: Teju Cole | Editorial: Acantilado | Colección:
    Narrativa del Acantilado, 275 | Traducción: Marcelo Cohen | Encuadernación: Rústica cosida | Formato: 13 x 21 cm | Páginas: 144 | Fecha: sept/2016 | ISBN: 978-84-16011-99-5  |  Precio: 16 euros

     

  • Foto de Teju Cole
  • Biografía

'Cada día es del ladrón'

Teju Cole

ACANTILADO

Un joven médico regresa a su Lagos natal tras vivir quince años en Nueva York. La Nigeria de su infancia ya no existe; en su lugar encuentra una ciudad ganada por el consumismo, el desdén y la globalización.

El espíritu del siglo XXI impregna el globo entero y de Manhattan a Lagos el mundo es una máquina bien engrasada, siempre y cuando se disponga de dinero para pagar, ya sea el soborno del funcionario de la administración estadounidense que expide un visado, o el extra que el empleado de la gasolinera nigeriana se cobra por rellenar el depósito.

Cada día es del ladrón es una fábula sobre la corrupción moral y política, un relato conmovedor sobre el significado de volver al hogar.

Reseñas:

"Cole pinta y colorea una fábula sobre la corrupción moral y política en Nigeria". Antonio Bordón, La Provincia

"Un retrato de Nigeria divertido, mordaz y triste a la vez, donde el narrador pasa de la inicial e inevitable ira que provoca la situación lamentable del país a un amor tan profundo como desencantado. Teju Cole es uno de los escritores más brillantes de su generación". Salman Rushdie

 

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Me levanto tarde la mañana que debo ir al consulado. Antes de salir, mientras junto mis documentos, llamo al hospital para avisar de que no llegaré hasta pasado el mediodía. Después entro en el metro y voy hasta la Segunda Avenida y encuentro el consulado sin grandes problemas. Ocupa varias plantas de un rascacielos. En una sala sin ventanas del octavo piso está la oficina de trámites consulares. Esta mañana de lunes la mayoría de los que esperan son nigerianos, casi todos de mediana edad. Los hombres son calvos, las mujeres llevan peinados complejos, y hay el doble de hombres que de mujeres. Pero también hay caras imprevistas: un hombre alto que parece italiano, una chica de Asia Oriental, otros africanos. Al entrar en la sórdida sala, cada cual coge un número de un aparato rojo. La moqueta es del color indefinido que comparten todas las moquetas de los lugares públicos y está sucia. Un televisor montado en la pared pasa un informativo a través de una tela de nieve. Luego de un rato de noticias transmiten un partido de fútbol entre el Enyimba y Túnez. En la sala la gente llena impresos.

Se ven tantos pasaportes azules estadounidenses como verdes de Nigeria. La mayoría de estas personas se divide en tres categorías: nuevos ciudadanos de Estados Unidos, ciudadanos de Estados Unidos y Nigeria y ciudadanos de Nigeria que van a llevar a sus hijos a casa por primera vez. Yo soy de los de doble ciudadanía y he venido a que me renueven el pasaporte nigeriano. Al cabo de veinte minutos llaman mi número. Me acerco a la ventanilla con mis impresos y hago el mismo gesto de súplica que he observado en otros. El joven brusco sentado detrás del vidrio pregunta si tengo la orden de pago. Yo había esperado que aceptaran metálico. Él señala un cartel pegado al vidrio: por favor: pague únicamente con órdenes. Lleva una tarjeta con su nombre. La página web del consulado indicaba que la tarifa para renovar el pasaporte es de ochenta y cinco dólares, pero no aclaraba que no aceptan metálico. Salgo del edificio, camino hasta Grand Central Station, que está a quince minutos, hago la cola, compro una orden de pago y camino quince minutos de vuelta. En la calle hace frío. Cuando llego al cabo de unos cuarenta minutos la sala de espera está llena. Cojo un número, lleno la orden de pago a nombre del consulado y espero.

[Adelanto del libro en PDF]


[Etiquetas: Cada día es del ladrón, Teju Cole, Acantilado, Novela, corrupción, Siglo XXI, Nueva York, Nigeria, médicos, hogar]

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