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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 25 de junio de 2017 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Los que miran'
  • Ficha técnica

    Título: Los que miran | Autora: Remedios Zafra   | Editorial:  FórcolaColección:  Ficciones, 1 | Páginas: 144 | Formato: 13 x 21 cm.  |  Fecha de Publicación: abril 2016 | ISBN:  978-84-16247-67-7 | Precio: 16,50 euros
  • Foto de Remedios Zafra
  • Biografía

'Los que miran'

Remedios Zafra

FÓRCOLA

«Ante una persona sin futuro el rostro se inclina. Parece que así sucede cuando los que amamos se mueren. La vida, como la muerte sin adornos, como la enfermedad, se derrama y huele demasiado para ser un cuento. Ignoro dónde podría yo amarrar mis ojos para olvidar. Me salva el refugio de este sueño controlable que me proporcionan las imágenes enmarcadas. El mundo pasado a imágenes es un bellísimo espejismo, una droga para olvidar la carne y las heridas, para cambiar el curso del tiempo.

Habitar en esta pantalla le hace a una sentirse al mismo tiempo cobijada y despojada de alma. Y no basta la escritura, pero es necesaria. En algún momento descubrí que nadie alcanza a hacer reflexiva la herida sólo habitándola, sin compartirla con otros, que nadie sobrevive sin interpelar a otros. Y entonces aparecieron "ustedes", con sus dedos que pasan páginas, con sus señales verdes encendidas, online, muchos, pero solos, como nosotros, como yo. Y la pregunta surgió tras un gemido en su respiración, o en la mía: ¿quién está al otro lado de la puerta, quién dentro, quién mira desde el umbral y quién se ha ido?»

En esta su primera novela, Remedios Zafra penetra y lame las vidas que narra con la dureza de quien se siente zarandeado por la muerte de aquél a quien se ama; una muerte aquí duplicada: la física y la social; pero también con el desgarro y la ternura de quien descubre no sentirse ya conminado, como antes, por los otros que «miran y piden», que «miran y teclean».

Con una punzante intensidad narrativa que transita lo poético sin temor a lo reflexivo, la autora deja atravesar la época a través del duelo de una peculiar familia: «Érase un niño huérfano, una mujer-dañada, un amor-máquina y unos ojos de cristal, que llegaron aquí y que vivieron». Lo hace desde la incontenible pulsión autobiográfica que hace (o finge hacer) ficción.

«Un texto que camina por los bordes de la poesía, el relato y el pensamiento ensimismado y que, como todos los grandes relatos, tiene a la vez funciones estéticas y terapéuticas. Cura a quien lo escribe y cura a quien lo lee.» Fernando Broncano

«Magnífico texto que ojalá contaminase mi manera de escribir y de afrontar lo real. Con la lucidez y la esperanza de Remedios Zafra.» Marta Sanz

«No hay muchos referentes en la literatura española de hoy que tengan relación con Los que miran; si acaso, Tiempo de vida, de Marcos Giralt Torrente, o la intensa escritura poética de Chantal Maillard.» Juan Ángel Juristo

 

 

I

La tribu 

             Inutilidad de los ojos

             Abrir el ojo para saber, cerrar el ojo o, al
             menos, escuchar para saber aprender y
             para aprender a saber: éste es un primer
             esbozo del animal racional.

              Jacques Derrida 

 

Una paz, como de no haber existido o de no tener memoria, me paralizó durante varios segundos antes de congregar en mi cuerpo a todas las personas que he sido, apretadas para mirar desde las distintas capas de recuerdos compartidos con mi hermano y a través de los ojos de ahora, corridos de rímel y con restos de máscara de ojos azul marino, de textura grasienta como de mantequilla o de lágrima. Una paz que anunciaba la estridencia de la conciencia frente a mi hermano semitendido en aquel baño que también era azul, más claro, pero estaba rojo, mientras su sangre brotaba como si trasvasara la vida de su cuerpo a la casa y el canal Viajar sonaba en el salón vacío, hablando del irse en otro idioma, más dulce y ornamentado que la boca cuando se despide de veras. Y mi hermano Manuel recostado entre el suelo y la pared, su cuerpo blanco, nuestras ropas rojas, la casa escindiéndose de él, y él parecido a él, casi sin serlo.

     La voz de fondo era de papá, despeinado, encendido su rostro y fuera de sí, gesticulando y cayendo como un animal encerrado, pidiendo a Dios por las esquinas de las habitaciones por las que derivaba sin control que mi hermano volviera como una aparición, con la imagen de antes, pero renovada, suave y enternecida, como la Virgen que dice su amigo Miguel se le presentó a él en el campo, un día, hace tiempo. 

     Ante una persona sin futuro el rostro se inclina. Parece que así sucede cuando los que amamos se mueren. Quizá por ello todos permanecimos doblados hacia mi hermano, mientras mi padre, como una Santa Teresa efervescente y plisada, torcía cuerpo y cabeza hacia arriba.

[Principio del libro]


[Etiquetas: Los que miran, Zafra, Fórcola, novela, muerte, amor]

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