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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 30 de septiembre de 2020 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'El libro de las cosas nunca vistas'
  • Ficha técnica

    Título: El libro de las cosas nunca vistas | Autor: Michel Faber | Traducción Inga Pellisa |
    Editorial: Anagrama | Colección: Panorama de Narrativas | Páginas: 624 | Fecha: feb/2016 | ISBN: 978-84-339-7944-5  | Precio: 24,90 euros
  • Foto de Michel Faber
  • Biografía

'El libro de las cosas nunca vistas'

Michel Faber

ANAGRAMA

Cuando este libro arranca, el devoto pastor cristiano Peter Leigh está a punto de soltar la mano de su mujer, Bea (que lo rescató de una existencia errática de drogas y alcohol), y embarcarse en un reto evangelizador a la altura del siglo XXI. El destino que le aguarda, Oasis, no está en esta Tierra: para llegar hasta él tiene que subirse a una nave y dar el Salto.

Uno que le lleva a un lugar donde el aire se siente incluso cuando está quieto, donde todos los alimentos salen de una sola raíz y donde el día y la noche no son como los que conocemos. Un lugar que se reparten unos nativos bondadosos y henchidos de fe y unos colonizadores perfectamente entrenados que, en el ejercicio de sus labores, han aprendido a dejar todo aquello que los hace débiles -humanos- atrás.

Poco a poco, Peter aprende a comunicarse con los oasianos; les lee la Biblia (el Libro de las cosas nunca vistas) y construye una iglesia con ellos. Y, a medida que descubre que su misión es más sencilla de lo que preveía, los problemas empiezan a surgir de rincones inesperados; en la base no todo el mundo es tan impasible, y los correos de su esposa Bea hablan de una Tierra que va de mal en peor: se hunde, azotada por desastres naturales, carestía y conflictividad social, y Bea se hunde con ella. Y cuando Peter, abstraído, no logra darle el consuelo que necesita, el matrimonio tendrá que enfrentarse a una brecha que se abre hasta alcanzar años luz.

Con una ambición tan vasta como el espacio en el que ambienta su relato, Michel Faber vuelve a la larga distancia de su obra mayor Pétalo carmesí, flor blanca para enhebrar una reflexión acerca de nosotros mismos, de los demás y del modo en que nos acercamos y alejamos de ellos; de la identidad, la alteridad, la empatía y sus retos; de amor a la fe, y de fe en el amor. Sensible, adictiva y alérgica a las respuestas fáciles; intrigante, magnética y multiforme, El Libro de las cosas nunca vistas aborda con sabiduría y compasión algunas que, por verlas todos los días, nos quedan bien cerca, y así sentimos su lectura: como algo que nos atañe y nos apela, de una vibrante humanidad.

«La segunda obra maestra de Michel Faber. Inteligente, penetrante, divertida, oscura, idiosincrásica. Escribir así de bien ilumina la vida» (David Mitchell).

«No recuerdo que ningún libro me sorprendiera tan continua e infaliblemente en mucho tiempo, y parte de la sorpresa viene de su ternura y delicadeza. Me resultó de lo más absorbente y creíble, y me hizo sentir una enorme admiración» (Philip Pullman).

«Una novela llena de maravillas y asombros con un motor narrativo como el de una locomotora» (Yann Martel).

«Extraña y perturbadora como cualquier obra de genio, me persiguió durante las siete noches que me pasé leyéndola, y aún me persigue. Desesperadamente bella, triste e inolvidable» (David Benioff, cocreador de la serie de HBO Juego de tronos).

«Fascinante. Conmovedora. Fuera de lo común. Una novela de una profunda intimidad espiritual. Celebré cada oportunidad de enclaustrarme con ella» (Ron Charles, The Washington Post).

«Una novela de grandes ideas obra de un autor de inteligencia y lucidez inusuales, que se queda en la mente después de volver la última página» (Doug Johnstone, The Independent).

 

1. CUARENTA MINUTOS DESPUÉS, ESTABA CRUZANDO EL CIELO

-Iba a decir algo.

-Dilo - respondió ella.

Se quedó callado, con los ojos clavados en la calzada. En la oscuridad de las afueras, no había nada que ver salvo las luces traseras de otros coches a lo lejos, el rollo de asfalto desplegándose sin cesar, los elementos gigantescos del mobiliario vial de la autopista.

-A lo mejor decepciono a Dios sólo por pensarlo.

-Bueno - dijo ella con un suspiro-. Él ya lo sabe, así que puedes decírmelo.

Echó un vistazo a su cara para decidir con qué humor había dicho aquello, pero la mitad superior de su cabeza, incluidos los ojos, quedaba oculta en la sombra que proyectaba el borde del parabrisas. La mitad inferior emitía un resplandor lunar. La visión de su mejilla, de los labios y del mentón - tan interiorizada, tan presente en la vida tal y como la conocía- le hizo sentir una punzada de dolor al pensar que podía perderla.

-El mundo se ve más bonito con luces artificiales - dijo.

Siguieron avanzando en silencio. Ni uno ni otro soportaban el cotorreo de la radio o la intrusión de la música pregrabada. Una de tantas cosas en las que eran compatibles.

-¿Eso es todo?

-Sí - respondió él-. Lo que quiero decir es que... Se supone que la naturaleza virgen es el súmmum de la perfección, ¿no?, y que todo lo que ha hecho el hombre es una vergüenza, que sólo sirve para llenarla de trastos. Pero no disfrutaríamos del mundo ni la mitad si nosotros, si el hombre..., o sea, los seres humanos...

(Ella soltó uno de sus gruñidos de ve-al-grano.)

»... si no hubiésemos puesto luces eléctricas por todas partes. Las luces eléctricas son bonitas, en realidad. Hacen que conducir de noche, como hoy, sea soportable. Hermoso, incluso. O sea, imagina que tuviéramos que hacer este viaje totalmente a oscuras. Porque ése es el estado natural del mundo, por la noche, ¿no? Una oscuridad total. Imagínatelo. Sería un estrés no tener ni idea de adónde vas, no ver más que a unos metros de distancia. Y si fueras camino de una ciudad... Bueno, en un mundo no tecnológico no habría ciudades, supongo..., pero si fueses camino de un lugar en el que viviera otra gente, de manera natural, tal vez con unas cuantas fogatas..., no los verías hasta que ya estuvieras allí. No tendrías esa vista mágica, como cuando estás a pocos kilómetros de una ciudad, con todas las luces titilando, como estrellas sobre una ladera.

[Adelanto del libro en PDF]


[Etiquetas: El libro de las cosas nunca vistas, Michel Faber, Anagrama, Narrativa, siglo XXI, identidad, empatía, ]

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