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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 30 de mayo de 2020 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Julián Marías, Crítico de cine'
  • Ficha técnica

    Título: Julián Marías, Crítico de cine. El filósofo enamorado de Greta Garbo | Autor: Alfonso Basallo  | Editorial:  FórcolaColección:  Señales, 25 | Páginas: 384 | Formato: 13 x 21 cm.  |  Fecha de Publicación: enero 2016 | ISBN:  978-84-16247-56-1 | Precio: 23,50 euros
  • Foto de Alfonso Basallo
  • Biografía

'Julián Marías, Crítico de cine'

Alfonso Basallo

FÓRCOLA

El primer crítico que escribió sobre Doctor Zhivago, Verano del 42 o El silencio de los corderos en la prensa española no era periodista sino filósofo. Julián Marías (1914-2005), uno de los mayores intelectuales españoles de la segunda mitad del siglo xx, como crítico de cine se consideró a sí mismo «espectador fiel y entusiasta». Debutó como articulista en 1962, y escribió semanalmente sobre películas durante casi cuatro décadas, primero en Gaceta Ilustrada y más tarde en Blanco y Negro, alcanzando una producción que pocos críticos profesionales han logrado, casi 1500 artículos. Su buen hacer, un híbrido de crítica y filosofía a partes iguales, elevó sus críticas de cine a la categoría de pequeños ensayos antropológicos.

La faceta cinematográfica no es una anécdota en la vida y en la obra de Marías, sino que responde a sus dos grandes vocaciones: primera, la de filósofo -con Ortega y Gasset, «ver es pensar con los ojos», y viendo historias de ficción en la pantalla Marías hizo antropología filosófica-; segunda, la de escritor -la prensa le ofreció un medio ideal, convirtiéndose en crítico divulgativo y articulista prolífico, que logró que su obra brotara en la «plazuela intelectual» del periódico.

Para Julián Marías el cine no era sólo un formidable entrenamiento, sino también un campo ideal para analizar la vida humana, un laboratorio donde diseccionar las cosas que de verdad nos importan: el destino, la muerte, el azar, la libertad, el amor... Su hondura filosófica, su prosa diáfana y sus brillantes interpretaciones culturales, lo convirtieron en un escritor popular y muy leído, apreciado sobre todo por su honradez intelectual.
INTRODUCCIÓN
«PREFIERO EL WESTERN AL FESTIVAL DE CANNES»
(El crítico que no quería serlo)
EL PRIMER CRÍTICO que escribió de Doctor Zhivago (1966), Verano del 42 (1971) o El silencio de los corderos (1991) en la prensa española no era periodista sino filósofo. Se llamaba Julián Marías, era discípulo de Ortega y Gasset, autor de libros tan leídos como Historia de la filosofía o La educación sentimental, y uno de los mayores intelectuales de España en la segunda mitad del siglo xx. Aun así, el centenario de su nacimiento (2014) transcurrió sin el más mínimo reconocimiento oficial.
     En realidad, Marías conoció antes a Buster Keaton que a Aristóteles, y a Chaplin antes que a Ortega. Fue espectador antes que filósofo. De niño, en el apogeo del cine mudo, veía películas «de aventuras, del Oeste, históricas, comedias»; alimentó su afición viendo películas policíacas con el también filósofo Xavier Zubiri, en sus años de estudiante durante la II República; después llegó a tener un conocimiento enciclopédico del séptimo arte, y debutó como articulista de cine en Gaceta Ilustrada, en 1962, escribiendo semanalmente durante casi cuatro décadas, primero en aquella revista y posteriormente en Blanco y Negro, alcanzando una producción que pocos críticos profesionales han logrado: casi 1.500 artículos.
     La faceta cinematográfica no es una anécdota más o menos curiosa en la vida y en la obra de Marías. Por dos razones. En primer lugar, porque «ver es pensar con los ojos», como él mismo decía siguiendo a Ortega y a Goethe; y añadía que «mirando se hacen tres cuartas partes de toda filosofía que no sea escolástica». Y viendo historias de ficción en la pantalla Marías hizo antropología. Posiblemente no tendríamos obras capitales de la filosofía española como Introducción a la Filosofía, Antropología metafísica o Persona si el pensador no hubiera contado con ese laboratorio de ideas que eran las películas, ni esas «abreviaturas de la vida humana» que eran las historias encarnadas por los actores. Había, por tanto, una clara conexión entre filosofía y cine.

[Principio del libro]


[Etiquetas: Julián Marías, Crítico de cine, Basallo, Fórcola, ensayo, cine, Greta Garbo]

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