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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 16 de junio de 2019 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Los benditos'
  • Ficha técnica

    Título:  Los benditos | Autor: Pablo Díez  | Editorial: El Desvelo  | Páginas: 160 | ISBN:  978-84-943987-2-8  | Precio: 18,00 euros
  • Foto de Pablo Díez
  • Biografía

'Los benditos'

Pablo Díez

EL DESVELO

La prudencia y la fatalidad son virtudes castellanas, y yo las tuve bien presentes mientras me fue humanamente posible. Pero al sentir que podía romper tan triunfalmente el grillete de palurdo al que me habían anclado, no supe resistirme. Dije que sí a todo lo que se me ofrecía y me puse manos a la obra.

Los benditos, es el formidable retrato que su autor, Pablo Díez, ha construido tanto de un hombre como de la época en que le tocó vivir. A lo largo de sus 160 páginas, el autor santanderino retrata con fuerza y precisión los hechos y la psicología trágica del Adelantado Don Rodrigo, quien puesto al frente de una explotación de metal precioso en la nueva América representa metafóricamente la construcción de un imperio sobre la base de la barbarie y la violencia o, en otras palabras, como toda civilización se levanta sobre los pies del crimen.

Don Rodrigo, ilustre caballero castellano, es designado como Adelantado para dirigir una gran explotación de oro en la América conquistada por los españoles. Su ayudante, un joven acomodadizo y aficionado a los placeres mundanos, relata sus acciones a la par que arroja su devastador dictamen sobre el insigne personaje y sobre la brutalidad, indolencia, fanatismo religioso y degradación que campan a sus anchas en ese territorio remoto.

Escrito en clave sarcástica, sirviéndose de unas formas literarias prácticamente abandonadas pero poderosas, significándose como un hábil retrato de gran sutileza, Los benditos de Pablo Díez no encierra un juicio moral ni una reflexión ajustada a los hechos acerca de un periodo sórdido y brillante de nuestra historia. Es, en realidad, el retrato psicológico de Don Rodrigo, de su fortaleza y declive, de la búsqueda de la salvación celestial, y de su tragedia.

Missit Me Dominus (El Señor me envía)

Es justo decir que la explotación de Iturú había caído en la desatención y hasta en la ruina. Donde debía haber un ejército de hombres sacando el oro a manos llenas, no había otra cosa que el vacío de una orilla lodosa batida por las huellas de los animales. Los peones castellanos yacían perezosamente, enfermos y pulgosos, durmiendo en hamacas en compañía de perros cruzados o de indias con los pechos curvos, borrachos y del todo incapacitados para el trabajo o la honestidad. En su tierra de origen habían sido delincuentes, asaltadores de carretas, ladronzuelos de pueblos y mercados. La creencia de que pudieran redimirse con esa misión sagrada que se les encomendaba, en contacto con la imponente vastedad del Nuevo Mundo, no había surtido el efecto deseado. Más bien al contrario.

     Los banqueros a los que había sido arrendada la explotación se habían desentendido en seguida. Después de los primeros atracones de oro que se dieron, y tras haberlo robado sin piedad, creían que nada más iba a poder sacarse de aquella tierra, y aún menos de esos peones a los que ni el oro ni la riqueza seducían ya. O creyeron quizá que ese metal, por el que nos hemos matado los unos a los otros durante siglos, lo poseían en tal abundancia que no conservaba ya ni su valor ni su embrujo. Puede que incluso, a base de tenerlo tan frecuente y abundantemente entre sus manos, se hubieran visto esos rapiñadores usurpados de su propia codicia. Al fin y al cabo, el afán del hombre por amasar riqueza ha de tener un límite cuando ésta se ofrece con tal prodigalidad. No acabo de entender por qué perdieron el interés, pero sin duda dieron vulgar y desprendido uso al oro que acumularon. Los ricachones debieron haberlo usado para costearse banquetes, golfas y abalorios, dejando el recinto en manos de aquellos peones desdentados y volviendo cada pocos meses para comprobar que, en efecto, la explotación estaba ya huérfana de oro y de hombres a quienes preocuparan su fortuna y su destino.

[Principio del libro]


[Etiquetas: Los benditos, Pablo Díez, El develo, novela, retrato psicológico, América, Imperio, colonización de américa]

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