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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 29 de octubre de 2020 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Peregrinos de la belleza'
  • Ficha técnica

    Título: Peregrinos de la belleza. Viajeros por Italia y Grecia | Autora: María Belmonte | Editorial: Acantilado | Colección:  El Acantilado, 309 | Encuadernación: Rústica cosida | Formato: 13 x 21 cm | Páginas: 320 | ISBN: 978-84-16011-51-3 | Precio: 20 euros
  • Foto de María Belmonte
  • Biografía

'Peregrinos de la belleza'

María Belmonte

ACANTILADO

A partir del siglo XVII Italia y Grecia se convirtieron en lugares de culto y peregrinación obligada de los aristócratas jóvenes, cuya educación se consideraba incompleta hasta visitar la cuna de la cultura occidental para contemplar in situ algunos de sus mayores logros. Fue una tradición conocida como el Grand Tour, y a ella contribuyeron definitivamente obras como Viaje a Italia de Goethe, una de las primeras que atestigua la honda impresión que causaron los paisajes y las esencias mediterráneas en los habitantes de las tierras del norte.

La impronta de aquellos viajeros precursores ha perdurado hasta nuestros días, y a sus últimos exponentes dedica la autora este libro: «A lo largo de los años, fruto de lecturas y búsquedas incesantes, fui conociendo a los personajes que aparecen en este libro, a los que he llamado "peregrinos de la belleza". Ellos han sido mis sagaces e ilustrados mentores, quienes han agudizado mi mirada, ensanchado mi percepción y guiado mis pasos por el Mediterráneo».

Presentación

El mundo mediterráneo como destino vital

-En antiguos oráculos se llamaba «sedienta de justicia» a una tierra arcaica:
allí todos los esfuerzos iban encaminados al orden y a un gobierno perfecto.
Dime, ¿dónde se encuentra ahora esa tierra?
-¡Qué pregunta! Donde siempre ha estado: en el alma de los seres humanos.
George Eliot, Middlemarch

Con la llegada del invierno, el viaje al sur llegó a convertirse en un rito de paso para los nórdicos. Al cruzar esa frontera invisible señalada por la aparición de olivos y cipreses en el paisaje, los viajeros abandonaban los márgenes del mundo, penetraban en el centro de las cosas y se reconciliaban con los orígenes. Esta idea la expresó el poeta Yorgos Seferis cuando, tras una visita a los templos griegos de Paestum, al sur de Nápoles, anotó en su diario: No deja de sorprenderme cómo estos escenarios mediterráneos hacen que me sienta como en casa. Algunas veces pienso que estoy hecho para vivir recluido en este microcosmos, sin deseo alguno de abandonarlo...

«Sentirse en casa. Recluirse en ese microcosmos». Seferis era griego, pero quienes hemos nacido lejos del ámbito mediterráneo también podemos compartir un profundo sentimiento de pertenencia. En el siglo XVIII dio comienzo esa tradición cultural conocida como el Grand Tour, según la cual la educación de presentación un joven aristócrata no se consideraba completa sin la visita a los lugares de la Antigüedad para contemplar in situ la belleza del legado grecolatino. Italia se convirtió en lugar de culto y peregrinación de los nórdicos gracias a libros como Viaje a Italia de Goethe. Esta obra fue una de las primeras en expresar las transformaciones que iban a sufrir los habitantes de las tierras del norte al contacto con las esencias mediterráneas. Si bien hasta llegar a Roma Goethe iba en busca de la cultura y el arte clásicos, a partir de Nápoles, su diario de viaje permite observar un sutil cambio, pues desde entonces se puede ver al erudito viajero disfrutar del aspecto sensual, espontáneo, físico y hasta peligroso del sur.

Bastantes años después, Edward Morgan Forster expresaría delicadamente esta transformación en la protagonista de su novela Una habitación con vistas durante su estancia en Florencia: «El sortilegio de Italia estaba haciendo efecto sobre ella y, en lugar de adquirir conocimientos, empezó a sentirse feliz». Lentamente, los más aventureros comenzaron a incluir en el programa las islas Jónicas, el Peloponeso, Atenas y las Cícladas. El grito de Shelley «¡Todos somos griegos!», lanzado en plena guerra de liberación de Grecia contra el dominio turco, hizo conscientes a todos los europeos de su deuda espiritual con el país heleno y la Antigüedad clásica. Con el descubrimiento y la excavación de las ruinas de Olimpia y Delfos, Grecia entró definitivamente en el Grand Tour.

[Adelanto del libro en PDF]


[Etiquetas: Peregrinos de la belleza, Viajeros por Italia y Grecia, María Belmonte, Biografías, Memorias y Diarios, Viajes]

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