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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 18 de septiembre de 2019 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Autobiografía'
  • Ficha técnica

    Título: Autobiografía, de Charles Chaplin | Autor: Charles Chaplin | Editorial:  Lumen | Colección: Narrativa | Traductor: Julio Gómez de la Serna | Páginas: 712 | Tamaño: 16 x 23,7 mm | Encuadernación: Tapadura con sobrecubierta | ISBN:  9788426420633 | Precio: 24, 90 euros
  • Biografía

'Autobiografía'

Charles Chaplin

LUMEN

Las extraordinarias memorias de un genio del siglo XX.

Charlot, personaje icónico del siglo xx, acaba de cumplir cien años, pero no ha perdido su bombín ni su bastón... y desde luego ni un ápice de su carácter. Para celebrarlo, Lumen recupera la autobiografía de su creador: Charles Chaplin, un gran director, guionista, compositor y actor tragicómico, pero sobre todo un genio del celuloide.

En esta autobiografía, publicada en 1964, Chaplin cuenta la fascinante historia de su vida, desde su trágica infancia en una familia de artistas hasta los primeros pasos en el teatro musical londinense y su traslado a Estados Unidos. Allí, su talento para entretener de manera inteligente al público le permitió emprender una carrera cinematográfica que lo llevó a convertirse en uno de los rostros más conocidos de todo el planeta y ser el alma de obras maestras como Tiempos modernos o Candilejas, que hoy son clásicos indiscutibles.

Chaplin encarna como pocos el espíritu del siglo XX. Fue un genio del cine mudo que se resistió a aceptar la invención del sonoro. Y, cuando finalmente accedió a ello, fue para caricaturizar a Adolf Hitler, cuya imitación en gran dictador es una de sus creaciones más memorables. Ese gran hombre supo hacer reír sin renunciar a la lucha la censura y a favor de la libertad en su sentido más amplio, convirtiéndose así en una leyenda de la historia del cine. Oír ahora su voz a lo largo de estas páginas es volver atrás en el tiempo y también aprender algo de lo que el presente nos depara.

"Para reírte de verdad, tienes que ser capaz de agarrar el dolor y jugar con él." Charlie Chaplin

1

Nací el 16 de abril de 1889, a las ocho de la noche, en East Lane, Walworth. Poco después nos mudamos a West Square, St. George's Road, Lambeth. Según mi madre mi mundo era feliz. Nuestra situación era, hasta cierto punto, acomodada; vivíamos en tres habitaciones amuebladas con gusto. Entre mis recuerdos más tempranos se cuenta uno en el que todas las noches, antes de que mi madre se fuera al teatro, nos metían a Sydney y a mí en una cómoda cama y quedábamos al cuidado de la criada. En mi mundo de tres años y medio todo era posible; si Sydney, que era cuatro años mayor que yo, podía hacer juegos de manos y tragarse una moneda, haciendo que apareciese luego por la nuca, yo podía hacer lo mismo; por eso un día me tragué una moneda de medio penique, y mi madre tuvo que llamar al médico.

     Todas las noches, cuando regresaba del teatro, mi madre tenía la costumbre de dejar golosinas sobre la mesa -un pedazo de pastel napolitano o caramelos- para que Sydney y yo las encontrásemos por la mañana y como garantía de que no haríamos ruido, pues ella solía dormir hasta muy tarde.

      Mi madre era actriz cómica en un teatro de variedades, una mujercita mignonne cuando lindaba los treinta años, de piel muy blanca, ojos azul violeta y largos cabellos castaño claro, tan largos que podía sentarse en ellos. Sydney y yo la adorábamos. Aunque no era una belleza excepcional, a nosotros nos parecía divina. Los que la conocieron me dijeron años después que era delicada y atractiva y que tenía un encanto arrebatador. Se enorgullecía al vestirnos para las excursiones de los domingos: a Sydney con un traje Eton de pantalón largo y a mí con uno de terciopelo azul y guantes a juego del mismo color. Esas ocasiones eran verdaderas orgías de presunción cuando paseábamos por Kennington Road.

      Por aquellos días Londres era tranquilo y el ritmo de vida apacible; incluso los tranvías tirados por caballos que rodaban por el puente de Westminster marchaban a paso sosegado y daban la vuelta tranquilamente, sobre una plataforma giratoria, en la terminal próxima al puente. En los días prósperos de mi madre también nosotros vivimos en Westminster Bridge Road. Su ambiente era alegre y afable, con atractivas tiendas, restaurantes y musichalls. La frutería de la esquina que daba al puente era un alarde de color, con sus ordenadas pirámides de naranjas, manzanas, peras y plátanos fuera, en contraste con el gris solemne del Parlamento, que se erguía justamente al otro lado del río.

[Principio del libro]


[Etiquetas: Autobiografía, Charles Chaplin, Chaplin, Lumen, Autobiografía, bombín, genio, cine mudo]

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