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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 20 de julio de 2018 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Los Baldrich'
  • Ficha técnica

    Título: Los Baldrich | Autor: Use Lahoz  |  Editorial: Alfaguara |  Colección: Hispánica |  Páginas: 392 |  Fecha de publicación: 14 de Enero 2009 | Género: Novela |  Precio: 19.50 € | ISBN: 978-84-204-7475-5 |  EAN: 9788420474755
     

  • Foto de Use Lahoz
  • Biografía

'Los Baldrich'

Use Lahoz

ALFAGUARA

Desde muy joven, Jenaro Baldrich tiene claros sus objetivos: formar una familia, fundar un negocio en la maltrecha Barcelona de posguerra y llegar lo más alto posible. Nada impedirá que se dedique a la conquista de sus ideales, aunque en el camino olvide el sueño de un clan unido y bien asentado.

Ésta es la crónica de una ambición, la historia de un hombre capaz de todo menos de traicionarse a sí mismo. El retrato certero de una familia acomodada en la que los hijos deberán huir de un hogar opresivo antes de que el noble apellido Baldrich acabe con ellos.

La codicia y la incomunicación, pero también la generosidad, el amor y la lujuria dan cuerpo a esta fascinante novela de Use Lahoz. Un relato agridulce de la España del último siglo que posee la maestría de las grandes sagas clásicas.

«Los Baldrich me ha devuelto la Barcelona de mi infancia, la de Rodoreda; un Madrid genuino y el gusto por la novela.» Luis Eduardo Aute

1.

       Jenaro Baldrich se asomó a la vida en 1920, en Tarragona, en la casa que luego vendería para comprar la de Valldoreix, por no seguir habitando el lugar donde murió su padre, don Eustaqui Baldrich, y donde enfermó su madre, Cinta Campà. Cursó en los Maristas los estudios primarios, mostrándose listo con los curas, trivial en los deberes y en las fotografías aguerrido y complaciente, ya ancho de hombros y de cabeza. Pasó por la infancia copiando lo mínimo de su hermano mayor, Gonzalo Baldrich, mucho más aplicado que él en los estudios. Jenaro aprendió enseguida a tirar piedras contra el muro de las lamentaciones de los gandules, jugando a policías y ladrones, escapando al río a pescar barbos, y faltando en más de una ocasión a la escuela, sin que ello implicara recibir castigo alguno.

       Ya desde pequeño su padre le consintió que acompañara a Quimet, el cobrador de la casa, en sus abundantes itinerarios para recaudar los importes de los recibos de la electricidad, negocio controlado por su familia en toda la comarca. El mismo Quimet tenía también una pastelería enfrente de la casa de los Baldrich, donde el pequeño Jenaro ayudaba a elaborar brazos de gitano y bizcochos, panellets y tortells, en mayor medida antes de Navidad y Semana Santa, y allí fue donde aprendió más matemática que en la escuela.

       En la oficina habilitada en la trastienda de la pastelería que regentaba Quimet, sobre una mesa recubierta con restos de harina, Jenaro ayudaba a llevar las cuentas a mano, con lápiz y papel, y de vez en cuando se imaginaba pasando calor bajo las faldas estampadas de Petra, la mujer de Quimet, que atendía a los clientes con un catalán lozano, y que movía su peso con maneras rudimentarias, pero que a ojos de un niño sin contacto con mujeres eran lascivas, y suficientes para aprender el arte de la autosatisfacción correspondiente.

       Aquella Cataluña que empezaba a abrirse al exterior era, sin duda, un marco próspero para emprender negocios familiares. Tanto esfuerzo había traído como recompensa la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, de la que Jenaro Baldrich oyó hablar a su padre y a algunos clientes de la pastelería. Desde niño estuvo en contacto con el mundo de los negocios, así aprendió el valor del dinero: cuando su abuelo le repetía que cuarenta y nueve céntimos jamás llegarían a valer dos reales y su padre, los domingos, le asignaba una perra chica de propina que debía administrar con el fin de comprar pipas para él y para dos amigos que no tenían un padre en situación de dar cinco céntimos a nadie.

       También pasó la guerra. Las ideas militantes derechistas del padre protegieron a Jenaro de grandes problemas. Siendo todavía adolescente vivió de cerca el turbulento registro de la casa por un grupo de anarquistas, unas cuantas amenazas y la detención de su padre, resuelta al mes gracias al desembolso de cinco mil pesetas pagadas en plata, y poco más, pues tan pronto abandonó las rejas, don Eustaqui Baldrich decidió pasar al territorio que controlaban los alzados contra la República.

[Principio del libro en PDF]


[Etiquetas: Novela]

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