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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 31 de marzo de 2020 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'En el mapa'
  • Ficha técnica

    Título: En el mapa | Autor: Simon Garfield | Traducción: Belén Urrutia | Editorial: Taurus | Colección: Taurus Pensamiento | Formato: 13 x 21,5 | Encuadernación: Rústica | ISBN: 9788430607112 | Precio: 21 euros | Ebook: 10,99 euros
  • Foto de Simon Garfield
  • Biografía

'En el mapa'

Simon Garfield

TAURUS

Un apasionante recorrido desde los primeros bocetos de filósofos y exploradores hasta Google Maps

Los mapas nos fascinan. Plasman lo que conocemos del mundo y registran nuestros progresos pero, sobre todo, cuentan nuestra historia. Imagine un mundo sin ellos. ¿Cómo viajaríamos? ¿Podríamos reclamar la propiedad de una tierra? ¿Hasta dónde se extenderían los países? ¿Sobre qué discutirían hombres y mujeres en el coche?

Remontándose a los primeros dibujos de filósofos y exploradores hasta llegar a Google Maps y el GPS, Simon Garfield examina la singular manera en la que los mapas reflejan lo mejor y lo peor de lo que nos hace humanos: el descubrimiento y la curiosidad, el conflicto y la destrucción.

Este libro, ingenioso y lleno de anécdotas, constituye un rico mosaico de historias fascinantes: desde la búsqueda del globo terráqueo perfecto o las dificultades de cartografiar África y la Antártida hasta la confección de los intrigantes mapas de tesoros ocultos, los sublimes mappae mundi medievales, el bautizo de América, los orígenes de las primeras guías de viaje o los fraudes más sorprendentes.

Introducción

El mapa que se dibujó a sí mismo

En diciembre de 2010 Facebook publicó un nuevo mapa del mundo que era tan asombroso como hermoso. Era reconocible de forma inmediata -la proyección estándar ideada por Gerardus Mercator en el siglo xvi- y, al mismo tiempo, curiosamente insólito. Era de un azul brillante, con vaporosas líneas que se extendían por el mapa como sedosos hilos de una tela de araña. ¿Qué tenía de extraño? China y Asia apenas eran visibles, mientras que África oriental parecía sumergida. Y algunos países no estaban en su sitio. No era un mapa del mundo en el que se hubieran superpuesto los usuarios de Facebook, sino un mapa generado por las relaciones de Facebook. Un mapa creado por 500 millones de cartógrafos simultáneamente.

Utilizando los datos disponibles en la sede central de la compañía sobre sus miembros, un becario llamado Paul Butler había tomado sus coordenadas latitudinales y longitudinales y las había unido a las coordenadas de los lugares en que tenían relaciones. «Cada línea podría representar una amistad hecha durante un viaje, un familiar que reside en el extranjero o un viejo amigo de la universidad al que alejaron las circunstancias de la vida», explicó Butler en su blog. Facebook tenía unos 500 millones de usuarios en aquellos momentos, por lo que previó algo de confusión, una apretada malla de cables (como los que salían de la parte de atrás de los antiguos ordenadores) que culminaría en una masa amorfa central. Sin embargo, recuerda Butler, «pocos minutos después de introducir los datos, apareció la nueva trama, que me dejó bastante asombrado. La masa informe se había convertido en un mapa detallado del mundo. No solo eran visibles los continentes, sino que también se apreciaban ciertas fronteras internacionales. No obstante, lo que realmente me impresionó fue saber que las líneas no representaban costas o ríos o fronteras políticas, sino relaciones humanas reales».

Era la representación perfecta de algo que Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, me había dicho cuando le entrevisté un año antes de que Butler creara el mapa. «No es que Facebook sea una nueva comunidad», dijo «sino que está cartografiando todas las comunidades que ya existen en el mundo».

La revolución digital -que ese mapa de Facebook compendia de forma tan precisa- ha transformado la representación cartográfica más que todas las innovaciones llevadas a cabo en este ámbito a lo largo de los siglos. Con los mapas de nuestros móviles en las manos y Google Earth en los ordenadores, cada vez nos cuesta más trabajo acordarnos de cómo nos arreglábamos sin ellos. Me parece recordar que solíamos comprar mapas plegables, o que se plegaban una vez cuando estaban nuevos y después nunca más. O que, corriendo el peligro de dislocarnos un hombro, cogíamos atlas de las estanterías y buscábamos en el índice, y quizá nos asombrábamos de cuantos Springfields hay en Estados Unidos.

Que estos sencillos placeres se estén convirtiendo en recuerdos distantes no es un cambio menor. Los mapas físicos han sido una parte vital de nuestro mundo desde que, como cazadores recolectores, empezamos a buscar el camino para conseguir comida y refugio en las sabanas africanas. De hecho, Richard Dawkins conjetura que los primeros mapas se originaron cuando un rastreador, acostumbrado a seguir pistas, dibujó un plano en la arena, y un hallazgo reciente de arqueólogos españoles identificó una suerte de mapa que los hombres prehistóricos habrían raspado en la piedra de una caverna hace unos catorce mil años. Dawkins también se pregunta si la creación de mapas -con sus conceptos de escala y espacio- incluso no habría estimulado la expansión y el desarrollo del cerebro humano.

[Primeras páginas en pdf]


[Etiquetas: En el mapa, Simon Garfield, Taurus, Ensayo, Pensamiento, Cartografía, ]

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