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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 7 de abril de 2020 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Experiencia dramática'
  • Ficha técnica

    Título: La experiencia dramática | Autor: Sergio Chejfec | Editorial: Candaya | ISBN: 978-84-938903-6-0 | Nº de páginas: 172 | Precio: 15 euros

  • Foto de Sergio Chejfec
  • Biografía

'Experiencia dramática'

Sergio Chejfec

CANDAYA  

Rose y Félix se encuentran una vez por semana en una ciudad anónima para pasear y conversar. Nada los alienta ni los extravía tanto como esos diálogos escenificados a los que se someten en bares o durante incansables caminatas urbanas. Aunque no lo mencionen, luego de cada encuentro Rose y Félix tienen la extraña sensación de haber dicho más de lo que esperaban y menos de lo que querían decir. La experiencia pasada y los pliegues del presente suscitan, sin formularlas, un mismo tipo de preguntas: ¿Actuar la vida es la única forma de vivirla? ¿Es menos verdadera cuando se la representa?

En los últimos tiempos, le dan vueltas sobre todo a una cuestión, que les lleva a valorar, desde una inesperada perspectiva, su propio pasado y la historia de algunos seres cercanos: Rose es una actriz vocacional y en sus clases de interpretación debe revivir la experiencia más dramática de su vida. Pero no sabe cuál es. ¿Tiene que haber sido dramática en el momento en que se produjo? ¿Puede haber adquirido su dramatismo después? ¿Es un solo momento agudo y definitivo? ¿Se trata de una sucesión de hechos tristes que se encadenan?

El narrador propone un fascinante ejercicio de intensidad tanto teatral como descriptiva, en cuyo desarrollo se van suscitando enigmas y vacilaciones acerca de lo efectivamente ocurrido. En La experiencia dramática, se narra un diálogo pero, ante todo, se representa, y esa es una de las fascinantes paradojas de la novela, la imposibilidad de comunicación: el miedo a quedarse sin temas, el peso sólido de los silencios, las intervenciones que se convierten en inesperados soliloquios, frases que son eslóganes para salir del paso, el cruce de lógicas desvinculadas y provenientes de órdenes de pensamiento distintos...

Como Mis dos mundos (que se ha convertido ya en un libro de culto), La experiencia dramática es una novela sobre el caminar a la manera de Walser, Sebald o Magris. La historia se va desarrollando al compás del deambular de los personajes y de los juegos de espacios que recorren. Un caminar que, al ser ahora compartido, proporciona el placer secreto de abandonarse a la ruta que el otro decide y propicia aquello en lo que Sergio Chejfec es un maestro indiscutible: la escenificación del pensamiento, en el que minuciosos y a menudo aleatorios detalles sirven sobre todo para corporeizar conceptos y construir abstracciones.

Los borrosos límites entre realidad y representación, la memoria y sus extraños resortes, la sorda devastación del desarraigo o el intento de explicar cómo las nuevas formas de comunicación tecnológica (google maps, especialmente) han alterado nuestra forma de percibir el mundo, son algunas de las inciertas, pero sugestivas reflexiones que Félix, autorretrato intelectual de Sergio Chejfec, comparte con el lector.

La experiencia dramática es asimismo la crónica de una peculiar mirada, la mirada de dos paseantes, que el autor define como navegantes de la soledad y que, tal vez por eso, se sienten especialmente atraídos por los paisajes de desolación embellecida de la ciudad postindustrial. Pero es, sobre todo, una novela sobre la mirada a los otros, al escurridizo interior de los otros, que puede adivinarse en un gesto mínimo, en una pequeña reacción aparentemente intrascendente. Y esos otros (Félix, Rose, el marido de Rose, el hermano del marido de Rose) son los hombres sin atributos del siglo XXI: el extranjero que se inventa una mujer que no existe para no acentuar su sensación de desamparo; la mujer que se aísla de todos el día de su boda, cuando toda su atención se ve extrañamente absorbida por un juguete de lata no más grande que su mano; el ser borroso al que sólo define su constancia en mantener la voluntad menguada; el moribundo, al que ya no le queda ni pasado ni futuro. De ahí la relevancia de esta novela, que como todas las de Chejfec, sólo es posible leer entregándose al influjo hipnótico de una estética minimalista y muy personal, un exigente ejercicio de intensidad, en el que cualquier imagen y esbozo suscitan un torrente de enigmas e ideas estimulantes.

Novela de atmósferas densas y de historias reducidas, La experiencia dramática deja la sensación de haber asistido a un prolongado momento escénico que solamente dura en la sensibilidad del lector.

Afincado fuera de su país desde 1990, el argentino Chejfec representa una de las escrituras novelísticas más intrigantes y sólidas en el panorama del castellano actual. 

 

BOOKTRAILER del libro:

 

 

 

 

Fragmento del libro:

 

No hace mucho, un párroco quiso graficar en la misa dominical la idea que tenía de Dios. Explicó que siempre se ha dicho que Dios está en todas partes y que acompaña a todo el mundo en todo momento. Lo difícil, sugirió, es hacer tangible esa presencia, ofrecer ejemplos prácticos que no dejen lugar a dudas. Hizo silencio y enseguida agregó que Dios es como los mapas en línea (dijo textualmente "Google Maps"). Puede observar desde arriba y desde los costados, es capaz de abarcar con la mirada un continente o enfocarse en una casa, hasta hacer zoom sobre el patio de una casa. Y así, como todos los presentes en ese momento podían imaginar, nada escapaba a su vigilancia. Ahora bien, agregó, Dios funcionaba como los mapas digitales, pero mejor, porque no estaba reducido a la representación visual y sus distintas modalidades (mapa, relieve, tránsito, etc.): estaba en condiciones de abarcar literalmente todo, desde las voces y sonidos en el aire hasta los sentimientos más inconfesables, de un modo tal que podía prescindir de la visualización sin mayor problema, cosa imposible para Google Maps. El párroco dibujó con la mano un gesto de advertencia, o aclaración, y siguió diciendo que ello no significaba que los mapas digitales fueran equivalentes a Dios, sino que eran un ejemplo del, como dijo, funcionamiento divino de Dios. En ese momento se hizo nítido un murmullo, como si los asistentes repitieran para sí las últimas palabras del cura. Después, al igual que siempre, al término de la misa se formaron grupos en el pequeño atrio; y entre quienes conversaban algunos de cuando en cuando dirigían la vista hacia el cielo como si temieran lluvia.

 

 

[Primeras páginas en pdf]


[Etiquetas: Sergio Chejfec, literatura latinoamericana, novela, Candaya, literatura contemporánea, ]

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