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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 15 de octubre de 2019 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

'Poesía, pop y contracultura en España'

Antonio Orihuela

BERENICE

 

Antonio Orihuela plantea aquí un repaso lleno de referencias sobre la contracultura en España entre 1962 y 1982. Y recorre su nómina con gran cantidad de nombres y movimientos en toda la geografía ibérica desde la poesía, la música popular, el cómic, las revistas, el cine, el retomado anarquismo, el movimiento homosexual, las tribus urbanas o las artes performativas y plásticas más provocadoras. Además de revisar globalmente lo contracultural en busca de una verdadera disidencia en la cultura de masas, Orihuela rastrea, desde una posición crítica, la capacidad de desactivación, fagocitación y travestismo del «estilo de vida» capitalista, llegado a España con el Tardofranquismo y la Transición; a la vez que reflexiona sobre el papel que jugaron las drogas y el control institucional sobre cualquier tipo de expresión cultural. 

 

 

Comienzo del libro

 

Cultura, subculturas, contracultura en la era del vacío.

Desde el romanticismo ha venido ganando terreno la idea de que existe, más allá de la opresiva y constreñida cultura oficial y hegemónica, otra cultura y, aunque esto no haya sido sino otra ilusión más con la que subvertir el problema de la insatisfacción identitaria que nos acompaña en tanto seres sociales, bien es verdad que esa ilusión es la que ha dado existencia real a las subculturas en tanto imaginarios, artefactos y conductas donde se han expresado las contradicciones que permanecen ocultas o sin resolver en nuestra sociedad.

Hemos apelado a las subculturas como imaginarios, pero imaginarios que se despliegan sobre un campo de batalla concreto, la ciudad, y que cobran materialidad desde la integración de elementos escogidos de las más heterogéneas fuentes, aunque su visibilización última tiene algo de espurio, pues no se efectúa hasta que el sector marginante lo decide y, cuando esto sucede, sus medios se encargan de exagerar las expresiones subculturales, arrojándolas hacia lo extremo y lo espectacular donde son devoradas por lo inadmisible a la vez que la industria del consumo se dispone a fabricar su propia versión blanda y digerible de los fetiches contraculturales. La subcultura de la disidencia es transformada en subcultura de consumo.

[Primeras páginas]


[Etiquetas: Ensayo, pop, contracultura, Orihuela, Berenice]

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