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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 24 de agosto de 2019 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Árbol de humo'
  • Ficha técnica

    Título: Árbol de humo | Autor: Denis Johnson  |  Editorial: Mondadori  |     Colección: Literatura Mondadori |  Páginas:  608 | Precio: 25,90 € | Fecha de aparición:  7 de Noviembre 2008 | ISBN: 84-397-2138-2

     

    GANADOR DEL NATIONAL BOOK AWARD 2007 

  • Foto de Denis Johnson
  • Biografía

'Árbol de humo'

Denis Johnson

RANDOM HOUSE MONDADORI

Considerado uno de los autores americanos más importantes de la literatura actual, Denis Jonson cuenta en Árbol de humo la historia de Skip Sands, un americano patriota y naif, convencido de su papel en la detención del avance del comunismo en Filipinas, y de su tío "el Coronel", héroe veterano de la Segunda Guerra Mundial y agente de la CIA en Manila. Cuando su tío le encarga vigilar a un cura llamado Thomas Carignan, sospechoso de pasar armas a los simpatizantes del comunismo en Filipinas, y este muere asesinado a manos de un mercenario alemán contratado por la CIA, Skip comienza a sospechar que quizá la guerra que estaba ansioso de librar no es tan buena como pensaba. Su sospecha se confirmará poco después, con el juego de intrigas y dobles agentes orquestado por sus compañeros de la inteligencia en las junglas de Vietnam. Incapaz de distinguir entre los buenos y los malos, Skip llevará a cabo un plan para confirmar lo que más teme: que su verdadera misión consiste únicamente en suministrar información para justificar la invasión. 

Una historia sobre la guerra, sobre todas las guerras, y sobre gente que ha perdido el rumbo. En particular, sobre americanos en el purgatorio que esperan impacientemente la llegada del Apocalipsis. 

«Denis Johnson no solo logra conjurar el aura anómala y alucinante de la guerra de Vietnam con tanta autoridad como Stephen Wright o Francis Ford Coppola, también muestra  su lluvia radioactiva sobre sus personajes con una precisión emocional que raya el horror... Destinado a convertirse en una de las obras clásicas de la literatura producidas por esa guerra trágica y asombrosamente familiar.» Michiko Kakutani, The New York Times 

1963 

Habían matado al presidente Kennedy a las tres de la madrugada de la noche anterior. El marinero Houston y los otros dos reclutas estaban durmiendo mientras las primeras informaciones daban la vuelta al mundo. Había un pequeño local nocturno en la isla, un bar de copas ruinoso con enormes ventiladores giratorios y una máquina de millón; los dos marines que regentaban el bar pasaron a despertarlos y les contaron lo que le había pasado al presidente. Los dos marines se sentaron con los tres marineros en el barracón de acero para reclutas de paso, mirando cómo el aparato de aire acondicionado goteaba dentro de una lata de café y bebiendo cerveza. La emisora de la cadena de las Fuerzas Armadas de la bahía de Subic se pasó la noche entera funcionando, emitiendo boletines sobre aquel asesinato inconmensurable.

   Ahora ya era media mañana, y el marinero en prácticas William Houston Jr. empezó a sentirse sobrio otra vez mientras merodeaba por la selva de la Isla Grande con un rif le del calibre 22 prestado en las manos. Se suponía que había jabalíes salvajes deambulando por las instalaciones militares de aquella isla, que era lo único de las Filipinas que él había visto hasta aquel momento. No sabía qué pensar de aquel país. Lo único que quería era ir de caza por la selva. Se suponía que por allí había jabalíes salvajes.

   Caminó con cautela, pensando en serpientes y tratando de no hacer ruido porque si había jabalíes quería oírlos antes de que cargaran contra él. Era consciente de estar magníficamente tenso. Por todos lados lo rodeaban los diez mil sonidos de la selva, así como los chillidos de las gaviotas y de la espuma lejana, y si se quedaba quieto del todo y escuchaba un momento, también podía oír la risita sofocada del pulso en el calor de su carne y el crujido del sudor en sus oídos. Si se quedaba inmóvil únicamente otro par de segundos, los bichos lo encontraban y se ponían a berrear alrededor de su cabeza.

   Apoyó el rif le sobre el tocón de un platanero y se quitó la cinta del pelo y la escurrió, después se secó la cara y se quedó allí un rato de pie, apartando los mosquitos con el trapo y rascándose la entrepierna con gesto ausente. Cerca de allí, una gaviota parecía estar teniendo una discusión consigo misma, una serie de chillidos de protesta alternados con graznidos graves de disensión que sonaban como alguien diciendo «¡Uh! ¡Uh! ¡Uh!». Y algo que se movía de árbol en árbol atrajo la mirada del marinero Houston.

   Mantuvo la vista clavada en el punto donde lo había visto, entre las ramas de un árbol del caucho, y estiró el brazo para coger el rif le sin alterar la dirección de su mirada. La cosa se volvió a mover. Ahora vio que se trataba de alguna clase de mono, no más grande que un perro chihuahua. No era precisamente un jabalí salvaje, pero se presentaba a sí mismo como algo que mirar, agarrado al tronco del árbol con la mano izquierda y ambos pies y hurgando en la fina corteza con aire de prisa minuciosa y exasperada. El marinero Houston enfocó la f laca espalda del mono en la mirilla del rif le. A continuación levantó el cañón unos cuantos grados y centró la cabeza del mono en la mira. Sin pensar realmente en nada en absoluto, apretó el gatillo.

   El mono pegó el cuerpo al árbol, extendió los brazos y las piernas en gesto entusiasta, y por fin, echando las dos manos hacia atrás como si tratara de rascarse la espalda, cayó al suelo dando tumbos. Al marinero Houston le aterró ver sus convulsiones allí. El animal se levantó como pudo, haciendo fuerza con un brazo contra el suelo, y se sentó con la espalda pegada al tronco del árbol y las piernas extendidas ante sí, como alguien que descansa después de una tarea laboriosa.

[Principio del libro en PDF]


[Etiquetas: Novela]

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