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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 28 de febrero de 2020 suscribirse a avances editoriales

Librería: escaparate de novedades

  • portada de 'Disecado'
  • Ficha técnica

    Título: Disecado | Autor: Mario Bellatin | Editorial: Sexto Piso| Colección: Narrativa Sexto Piso | Género: Novela | ISBN: 978-84-96867-88-8 | Páginas: 96 | Formato: 15 x 23 cm. |  PVP: 14,90 € | Publicación: 2011
  • Foto de Mario Bellatin
  • Biografía

'Disecado'

Mario Bellatin

SEXTO PISO

¿Quién puede afirmar con honestidad que jamás se ha postrado frente a un espejo y sentido que la imagen que éste le devuelve es la de otro? ¿Quién puede aseverar que jamás se ha sentido un pasajero extraño dentro de su propio cuerpo? Ese desdoblamiento, ese pequeño intersticio entre nuestro ser, el que enfrenta las vicisitudes de la cotidianidad, y ese yo, que pareciera habitar en un tiempo que es todo menos presente, es el mundo en el que transcurren las dos nouvelles que conforman este fascinante libro de Mario Bellatin.

En el texto que le da título al libro, el narrador observa ese ser autónomo pero dependiente de su existencia, al que no sin cierto asomo de duda llama ¿Mi Yo?, sentado en el borde de su cama. A partir de este hecho en apariencia sencillo las múltiples voces que configuran al autor alternan narraciones por las que desfilan excéntricos personajes inmiscuidos en no menos extravagantes situaciones como un filósofo travesti, un masajista ciego y un niño que se convierte en el máximo experto en canarios del país.

El relato que cierra el libro, El pasante de notario Murasaki Shikibu, trazado bajo la misma línea subversiva de la metamorfosis múltiple (en esta ocasión es la escritora Margo Glantz la que se transfigura lo mismo en la célebre escritora japonesa Murasaki Shikibu que en un pasante de notario), combina parajes y seres místicos y mitológicos, como las cuevas de Ajanta en la India o un enorme y terrible Golem que azota la ciudad en la que habita la protagonista de la historia. Al final, nos queda la certeza de aquello que el narrador de Disecado afirma con total convicción: «la realidad es un pálido reflejo de cualquier acto creativo». 

«La potencia formal de su prosa y la impiedad de su imaginario logran algo más importante que la elegancia, siempre equívoca: comunica el carácter espasmódico de la belleza.» Nicolás Cabral, Letras Libres  

 

DISECADO  

...durante ciertas noches de otoño, sobre todo aquéllas en las que el asma o, más bien, los efectos secundarios producidos por los medicamentos para atenuarla me dejan en un estado que no podría calificar como de dormido o despierto, pasan por mi cabeza una serie de escenas y pensamientos que la mayoría de las veces llegan a límites difíciles de describir. Creo que algo semejante les sucede a la mayor parte de las personas. A muchas las he oído quejarse de circunstancias similares. Esas situaciones incluso las deben experimentar algunos animales en la soledad de sus gallineros, establos o caballerizas. A mí me consta que les acontece a los perros que acostumbran dormir en mi habitación. A veces los sorprendo en medio de la noche mirando abstraídos y atentos hacia un punto indeterminado. Casi siempre advierto cómo, de pronto, mueven algún músculo en forma compulsiva o emiten ciertos gemidos que parecen incapaces de controlar. Estoy seguro de que en esos instantes se encuentran viviendo escenas que transcurren en otra realidad. Puede ser redundante nombrar los efectos que trances semejantes suelen producirnos. Creo que todos de alguna manera hemos atravesado por este tipo de situación. Sin embargo, en cierta oportunidad experimenté uno de esos momentos de manera distinta a la habitual. Mientras yo me encontraba tendido en mi cama, noté al autor Mario Bellatin sentado en uno de los bordes. Desde el primer momento advertí que aquella especie de persona aparecida de la nada, que se había instalado a mi costado, me hablaba sin cesar. Era como si yo recién hubiera advertido su existencia en medio de un extraño monólogo que hubiese comenzado el autor desde tiempo atrás. Hallé a ¿Mi Yo? -¿cabría nombrarlo de esta manera?- repitiendo palabras, una encima de la otra, de manera algo desaforada. En un primer momento me pareció que le imprimía demasiada fuerza a lo que trataba de expresar.

[Páginas del libro]


[Etiquetas: novela]

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