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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

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www.elboomeran.com | 11/9/2017

CLAVES DE RAZÓN PRÁCTICA

Otra carta a Leo Popper

En este artículo de la revista Claves de Razón Práctica nº 253, Antonio Lastra comenta el libro de Béla Hamvas "La melancolía de las obras tardías", de Ediciones del Subsuelo. Repasa la relación de Hamvas con su colega Georg Lukács, quien fue en un primer momento su amigo y luego se convirtió en el principal censor de obra. Para Hamvas, tildado de ensayista platónico por Lukács, la escritura de ensayo era indisociable a la amistad que procura la lectura. La enemistad con Lukács es clave para entender la obra como ensayista de Hamvas, condenada al silencio y recuperada como una obra tardía. 
 
[Comienzo del artículo]
 
En su monumental biografía de Georg Lukács, Arpad Kadarkay dedicó tres o cuatro páginas inusitadamente delicadas a la figura del escritor Béla Hamvas (1897- 1968).1 Al acabar la Segunda Guerra Mundial, Lukács y Hamvas volvieron a Budapest desde la Unión Soviética, donde el primero se había exiliado veinticinco años atrás y el segundo había estado prisionero en campos de internamiento. Hamvas había sido bibliotecario antes de la guerra y, en coherencia con el mundo de lectores al que pertenecía, quería publicar en ediciones de bolsillo a Heidegger, Nietzsche o Kierkegaard, entre otros referentes de lo que seguía pensando que era la tonalidad literaria propia de la época. Kadarkay cuenta que solicitó la ayuda del autor de El alma y las formas, convertido para entonces en el árbitro oficioso de la cultura húngara, y que Lukács se la negó. Las razones que adujo tenían que ver con su evolución ideológica, que lo había llevado a abrazar un marxismo que había disipado la "niebla mística" que envolvía, según sus propias palabras, sus primeras obras, pero además querían ser una advertencia para escritores más jóvenes, como Hamvas, reacio a desprenderse de la anthologia humana -"de Nietzsche a Platón"- con la que identificaba lo mejor de Europa. Varios años después de que la defensa de esa tradición, circunstancialmente renovada, en su opinión, por la revolución del arte abstracto que expuso en el último libro que pudo publicar en vida, lo condujera a la persecución y la prohibición de sus obras, Hamvas anotó en su diario el drama de quienes, "excluidos del Occidente e incapaces de asimilar el Oriente", quedaban abandonados a su propia pobreza. (Con "Occidente" Hamvas aludía al mundo capitalista; con "Oriente" al mundo comunista. Del verdadero Oriente Hamvas fue un conocedor extraordinario, como lo demostrarían sus traducciones de las Upanishads o de Lao-Tsé. ‘El lugar de Heráclito en la historia espiritual de Europa' manifiesta su auténtica relación con el logos de Occidente. "En la humanidad -escribió-, todas las aspiraciones del hombre del espíritu se frustran.")
 
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1 Véanse Arpad Kadarkay, Georg Lukács. Vida, pensamiento y política, trad. de F. Agües, Alfons el Magnànim, Valencia, 1994, p. 627 y ss., y Georg Lukács, El alma y las formas, ed. de A. Lastra, PUV, Valencia, 2013. Cito por el título en español los ensayos de Hamvas recogidos en La melancolía de las obras tardías. En http://www.hamvasbela.org/ está disponible buena parte de sus ensayos en húngaro y una selección en inglés. En 2014 la editorial Acantilado publicó La filosofía del vino, traducido también por Adan Kovacsics.

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