PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 12 de diciembre de 2017 suscribirse a novedades

Novedades

imagen descriptiva

www.elboomeran.com | 29/5/2017

CLAVES DE RAZÓN PRÁCTICA

Foucault: Materialidad de un trabajo (II)

La revista Claves de Razón Práctica publica en su nº 252 la segunda parte de una entrevista realizada por Alain Brossat a Daniel Defert quien fuera compañero de Michel Foucault hasta su muerte. A partir de esta entrevista, realizada en noviembre de 2015, sabremos que Foucault escribía a mano, era muy ordenado, no perdía nunca el tiempo pero no se aislaba para escribir. Defert también habla de las cartas y llamadas que recibía constantemente y las relaciones intelectuales que tenía con sus contemporáneos. Por último, sabemos de viaje a Túnez para huir de todo, de su estado de fuerte de salud y frágil de sentimientos, y su relación con la muerte.

[Comienzo del artículo]

Alain Brossat: ¿Escribía Foucault sus libros a mano o a máquina?

Daniel Defert: A mano. Reescribía a veces a máquina los textos cortos o los artículos -tenía su máquina, que debo guardar todavía en algún lugar- pero la primera redacción siempre era pensada y escrita a mano. No creo que hiciera nada directamente a máquina. Los artículos sobre Irán fueron escritos a mano, pero como eran para los italianos(1), los pasó enseguida a máquina antes de enviarlos -se puede reconocer su particular forma de teclear. Él no tenía a nadie para mecanografíar sus textos. Solamente, a partir de 1978, a Françoise-Edmonde Morin, que le proporcionó la secretaría del Colegio de Francia. Recibía tal cantidad de correo que no podía responderlo, le daba las cartas y le decía grosso modo lo que había que responder: "Dirá que estoy enfermo..." ella tenía incluso un modelo de su firma que puedo reconocer... Pero si no, Foucault era una persona que hacía todo él mismo, a mano. Es difícilmente imaginable... No había internet; las citas había que ir a verificarlas en la biblioteca...

A. B.: ¿Se aislaba físicamente para escribir ?

D. D.: Escribía en su casa. Rechazaba las invitaciones en las casas de amigos famosos porque prefería la calma. Lo que me llamaba la atención es que siempre se le podía interrumpir. No le molestaba. Es Flaubert quien, hablando de George Sand, dice que se le podía interrumpir en cualquier momento y que ella retornaba al trabajo en una continuidad absoluta, que no se distraía nunca. Pues bien, salvando las distancias, era igual. Pero, al mismo tiempo, estoy convencido de que él era bastante monotemático cuando perseguía una idea, esta le absorbía completamente. Si yo le interrumpía, parecía disponible para hablar de otra cosa. Y después, al cabo de un momento, yo retornaba rápidamente a lo que sabía era su obsesión del momento, y él no percibía que se hubiera cambiado de tema, ¡volvía con más con fuerza! Durante toda la conversación, de hecho, había continuado trabajando su idea... Por esto es por lo que podía parecer tan disponible.

 

(1) Los artículos sobre Irán (1978-1979) se publicaron inicialmente en el Corriere della Sera.

[ARTÍCULO COMPLETO EN PDF]

Compartir:

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2017 | c/ Méndez Núñez, 17 - 28014 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres